
- Discurso pronunciado tres meses antes de ser asesinado durante un golpe de Estado respaldado por Francia en 1987.
Consideramos que la deuda se ha de
analizar empezando por su origen. Los orígenes de la deuda se remontan a
los orígenes del colonialismo, quienes nos han prestado el dinero son
los mismos que nos colonizaron, son los mismos que gestionaban nuestros
Estados y nuestras economías, son los colonizadores los que endeudaron a
África con los prestamistas, sus hermanos y primos. Nosotros somos
ajenos a esa deuda, por lo tanto no podemos pagarla.
La deuda es el neocolonialismo o los
colonialistas transformados en ¨asistentes técnicos¨, en realidad,
deberíamos decir asesinos técnicos, y son ellos los que nos propusieron
las fuentes de financiación, los prestamistas o ¨proveedores de fondos¨.
Una expresión que se emplea cada día como si hubiera hombres cuya
¨provisión¨ fuera suficiente para crear el desarrollo en otros países.
Estos prestamistas nos fueron aconsejados, recomendados. Nos presentaron
dossieres y montajes financieros fantásticos.
Nos endeudaron por
cincuenta años, sesenta años, y más aún. Es decir, nos han llevado a
comprometer a nuestros pueblos durante cincuenta años o más.
La deuda en su forma actual es una
reconquista de África sabiamente organizada, para que su crecimiento y
su desarrollo respondan a unos niveles, a unas normas que nos son
totalmente extrañas, de manera que cada uno de nosotros se convierta en
un esclavo financiero, es decir, simplemente un esclavo de quienes han
tenido la oportunidad, la astucia, la trapacería de invertir sus fondos
en nuestros países con la obligación de que los reembolsemos.
La deuda no puede ser reembolsada porque,
en primer lugar, si no pagamos, los prestamistas no se van a morir,
estamos seguros de esto, en cambio, si pagamos, somos nosotros los que
vamos a morir. Estamos seguros igualmente de ello. Nosotros no podemos
reembolsar la deuda porque no somos responsables de ella, no podemos
pagar la deuda, porque al contrario, nos deben lo que las mayores
riquezas nunca podrán pagar, esto es, la deuda de sangre. Es nuestra
sangre la que ha sido derramada.
Cuando hoy nos hablan de crisis
económica, se olvidan de decirnos que la crisis no llegó de forma
súbita, la crisis existe de siempre y se irá agravando cada vez que las
masas populares sean mas conscientes de sus derechos frente a sus
explotadores. Nos piden ahora que seamos cómplices de la búsqueda de un
equilibrio, equilibrio a favor de los que tienen el poder financiero,
equilibrio en detrimento de nuestras masas populares. ¡No! Nosotros no
podemos ser cómplices. ¡No! Nosotros no podemos acompañar a los que
chupan la sangre de nuestros pueblos y viven del sudor de nuestros
pueblos.
Nosotros no podemos acompañarlos en sus maniobras asesinas. No
se trata por tanto de una provocación, yo querría que con sensatez nos
propusieran soluciones, querría que nuestra conferencia adoptara la
necesidad de decir con claridad que no podemos pagar la deuda. No con un
espíritu belicoso, belicista. Esto es para evitar que nos hagamos
asesinar aisladamente. Si Burkina Faso, solo, se negara a pagar la
deuda, ¡ yo no estaré presente en la próxima conferencia!, en cambio,
con el apoyo de todos, que mucho necesito, con el apoyo de todos
podríamos evitar pagar, y evitando el pago podríamos dedicar nuestros
magros recursos a nuestro desarrollo. Producir en África, transformar en
África y consumir en África. Produzcamos lo que necesitamos y
consumamos lo que producimos en lugar de importarlo.
Burkina Faso vino a exponer aquí la
¨cotonada¨, producida en Burkina Faso, tejida en Burkina Faso, cosida en
Burkina Faso para vestir a los burkineses. Mi delegación y yo mismo
somos vestidos por nuestros tejedores, nuestros campesinos. No hay ni un
solo hilo que provenga de Europa o de América. No organizo un desfile
de moda sino simplemente quiero decir que debemos aceptar vivir como
africanos, es la única manera de vivir libre y de vivir con dignidad.
¡Patria o muerte, venceremos!
Referencias
Sankara, Thomas (2012). La patria o la muerte: textos y discursos de Thomas Sankara. Barcelona: Edicions Pravda

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