Conflictos mundiales * Blog La cordura emprende la batalla


jueves, 8 de diciembre de 2016

Juego sucio


Los casos de Messi o Cristiano muestran, una vez más, que hay una justicia para ricos y otra para pobres

El PSOE pide que Hacienda explique en el Congreso el presunto fraude de Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo, en una imagen de archivo.

Hablemos de Cristiano Ronaldo, las estrellas del fútbol y la presunta evasión fiscal. De entrada, anoten que, en los últimos 15 años, la inversión en paraísos fiscales se ha multiplicado por 4. Son datos de Oxfam, que también señala que, en España, las empresas con más filiales en estos paraísos son el Banco Santander, ACS e Iberdrola. Un banco, una constructora y una eléctrica. Son muy poderosos. Como señala este informe, tributan menos y, además, "influyen tanto que los gobiernos están a sus órdenes".



Asunto delicado. Es cosa de gente con mucho poder. Hay un gesto de Mariano Rajoy que demuestra que no es hablar de Fulano o Mengano. Al presidente le han preguntado por el caso de Ronaldo y ha respondido que "no se moja". Tal cual. Nadie pedía que Rajoy le acusara. Cuando acaba de volver a subirnos los impuestos, podía haber dicho una generalidad como "Hacienda somos todos". No lo dijo. Tampoco hubiera sido verdad, porque no lo somos.


Siguiendo por el informe, el 86% de toda la recaudación lo pagan las familias. Piensen en la clase media terrenal. En el resto, están los galácticos como Cristiano que, según los periodistas de "European Investigation Collaborations", mueven el dinero a través de paraísos fiscales, como las Islas Vírgenes, para acabar en cuentas de Suiza y pagar directamente al fisco español cifras como el 4%. Jugada maestra. Un gol por toda la escuadra.


Al silencio de Rajoy, sumen el que impone un juez español que se apunta a la Champions League, porque extiende la prohibición de informar a los medios europeos. Una entrada fea y una buena ocasión para defender el periodismo de investigación, sin el que no nos enteraríamos de tantos asuntos. Como ese del "diferido simulado" de Cospedal, antes de que este juez archivara la denuncia por falsedad en el despido de Bárcenas. Hablamos de un magistrado que llegó a la carrera judicial procedente del Cuerpo Jurídico Militar a través del "cuarto turno", que no exige oposición.


Queremos saber la verdad. La de todos. No solo la de los futbolistas desvelados por la Fiscalía, poco después de las revelaciones periodísticas. El derecho a la información no es por matar a políticos, como se ha llegado a señalar en el caso de Rita Barberá. Ni por estar en contra de un equipo de fútbol, como se dijo en el caso de Leo Messi, antes de que fuera condenado por fraude fiscal.


Frente a la lentitud y opacidad de la justicia, defendamos la información con diligencia y relevancia pública. También en el fútbol, que tiene miles de devotos y que en España generó 2.615 millones de euros la temporada pasada, según La Liga. Con estos números y esta influencia, ¿alguien piensa que Messi o Cristiano pueden ir a la cárcel? Algo falla cuando pensamos que es imposible.


 Hay una justicia para ricos y otra para pobres. Por supuesto que hay rival débil y es lógico pensar en el juego sucio y en los árbitros comprados.
 

Asunto delicado. Es cosa de gente con mucho poder. Hay un gesto de Mariano Rajoy que demuestra que no es hablar de Fulano o Mengano. Al presidente le han preguntado por el caso de Ronaldo y ha respondido que "no se moja". Tal cual. Nadie pedía que Rajoy le acusara. 


Cuando acaba de volver a subirnos los impuestos, podía haber dicho una generalidad como "Hacienda somos todos". No lo dijo. Tampoco hubiera sido verdad, porque no lo somos.





Ministerio de la Verdad. Primero un genocida convertido en seductor, y ahora “El padre de Caín”, la humanización de los GAL


Así como comenzaría cualquier novela del montón, podemos decir que vivimos tiempos muy oscuros. Pero sin ficciones. Porque lo que está ocurriendo resulta, hasta cierto punto, sorprendente y revelador a partes iguales. Y repugnante también, por supuesto.


Supongo que a estas alturas a nadie se le escapará que, cuando hablamos de la televisión, no hablamos de una vía de entretenimiento, o de un actor de comunicación unidireccional inocuo, sino del principal generador de ‘cultura’ social desde que se impusiera en el último tercio del siglo pasado a la radio, el cine, la prensa o la Iglesia, e incluso en gran medida al propio sistema educativo.


 Y me parece importante destacarlo, porque es muy común que el establishment se esmere en ocultar o minusvalorar su preponderante papel en la conformación de realidades.


Tal nivel de condicionamiento ha alcanzado la maquinaria mediática que, el ciudadano medio, el principal consumidor del producto, no se cuestiona –o como mínimo no reacciona ante– una perversión tan evidente y lacerante como la que supone que todos los medios con cobertura nacional o autonómica, sean prensa escrita, radio o televisión, pertenezcan a la oligarquía de las corporaciones empresariales o al gobierno de turno (que no al Estado).




 Y siendo así, y es indiscutible que lo es: ¿qué intereses pretendemos que defiendan? ¿Los nuestros, los de la mayoría?, ¿o los de sus propietarios, una minoría privilegiada?


En cualquier caso, preguntas retóricas al margen, lo que no esperas de esta maquinaria, y pese a las especiales circunstancias, es que la sobrecarguen como lo están haciendo en los últimos dos años. 


¿De verdad tienen motivos para considerar que lo que están haciendo no es pegarse un tiro en el pie? Lo pregunto porque esto sí sería un verdadero drama.


Informativos que –pese a su clara tendencia– al menos procuraban guardar mínimamente las apariencias, convertidos hoy en circos; tertulias políticas posicionadas hasta lo grotesco presumiendo de pluralidad, y espacios periodísticos de prestigio (con el lamentable ejemplo de Informe Semanal) que ahora resultan hasta cómicos, y eso que se nutren de información presuntamente seria.


 Por no entrar en los otros espacios ‘documentales’, en esos que han sustituido a los positivamente soporíferos paseos por el Serengueti o el Masái Mara, y que ahora nos presentan con escenificación científica cuestiones relacionadas con ovnis, sirenas, arqueología-ficción y guerras-ficción.


 O en el plano de la motivación emprendedora, los del cuento de la lechera de subastas, compra-ventas, o aventuras mineras. Aunque a todos estos habrá que buscarles una nueva categoría, porque la de basura ya está hasta los topes. Y por si no hubiera suficiente con lo comentado, ahora también nos ofrecen series que reescriben la historia hasta convertirla en un insulto. Ni poniéndome en su lugar encuentro una explicación lógica.


Y es que aunque evidentemente el escenario aparente no es equivalente, estamos llegando a un punto en el que esta duda de Winston, el protagonista de 1984, la obra distópica de Orwell, empieza a parecerme verosímil en un futuro próximo:


“(…)no quedaba ningún documento ni pruebas de ninguna clase que permitieran pensar que la disposición de las fuerzas en lucha hubiera sido en algún momento distinta a la actual. Por ejemplo, en este momento, en 1984 (si es que efectivamente era 1984)(…)”.


De mantener este rumbo, y no porque el poder haya eliminado la información rigurosa, sino por saturar con ficción simplista la historia real hasta hacerla irreconocible, puede que un día nuestros nietos o sus hijos no sepan con certeza si el año en el que viven es verdaderamente el que se correspondería con la progresión original. Pero lo que ya ocurre sin tener que esperar unas décadas, es que los que serán adultos mañana no conocen hoy la realidad del pasado reciente. 


Y si alguien no lo cree, solo tiene que salir a la calle a preguntar a la juventud sin estudios superiores o incluso a la que teniéndolos no haya cursado humanidades, quién fue Franco, Serrano Súñer, o qué motivó el terrorismo de Estado de los años ochenta (para esto que esperen a que acabe la última ‘miniserie’).


La respuesta puede ser (si es que los conocen, que no está garantizado), con excepciones más relacionadas con el propio carácter individual o la cultura familiar que con la información escolar, que Franco fue el presidente de un régimen autoritario (nada de dictador o de régimen totalitario), y Serrano Súñer un seductor al que el ‘presidente’ Franco –que era un pobre borderline con voz de pito– tenía envidia. 


En cuanto al terrorismo de Estado no sabrán nada, pero si les preguntas por los GAL, quizá puedan intentar explicar que unos cuantos guardias civiles traumatizados por el horror vivido –que fue causado por los deshumanizados vascos, así en general– se tomaron la justicia por su mano. 


Ni orígenes del conflicto, ni intereses políticos, ni represión, injusticias y torturas, ni responsabilidad del Estado… ni nada que se parezca mínimamente a la realidad.


Es lo que les están contando, porque para el sistema educativo, sin responsabilizar de ello a los docentes (no héroes) atados por una falsa libertad de cátedra, la dictadura como tal, grosso modo, no pasa de algunos párrafos insustanciales que se olvidan tras el examen, y para el conflicto vasco y la guerra sucia no hay casi ni una palabra. 


Aunque esto mismo también se lo están contando a esa otra España profunda, o demasiado mayor y despreocupada, u ocupada viendo series, como para poder prescindir a estas alturas de aquel sello de garantía de veracidad que siempre ha otorgado un oportuno: ‘lo han dicho en la tele’ (palabra de Dios).


¿Y quién se lo está contando? Porque esto es lo importante. Pues, como sirve de ejemplo, si atendemos a las dos últimas series, una, la del donjuán nazi-castizo, está basada en la ‘novela histórica’ 


Lo que escondían sus ojos, de Nieves Herrero, la famosa ‘chica Hermida’, la periodista con la que se inauguró la telebasura de este país y que actualmente trabaja para la cadena ultraderechista (nacional-católica) 13TV, con programa propio. Y no es lo peor, porque, pese a los antecedentes, no creo que en esta mujer haya mala voluntad en lo que escribe, aunque tampoco obviamente criterio.




 Es mucho peor quién nos cuenta el caso GAL, porque la serie que también emite Telecinco, El padre de Caín, está basada en el libro homónimo, ni más ni menos que de Rafael Vera, secretario de Estado para la Seguridad del Gobierno del PSOE de Felipe González, y condenado a 10 años de prisión por delito de secuestro y malversación de caudales públicos en relación, precisamente, con el grupo terrorista GAL. 


Todo imparcialidad, como puede apreciarse.


En fin, solo nos falta que Juan Carlos I escriba un libro sobre el 23F y lo conviertan en película, aunque ahora que lo pienso ya hicieron algo parecido sus amanuenses. O que Franco nos hable de la dictadura, aunque otra vez también en este caso lo han hecho sus ministros y sus descendientes. Y resulta que el problema ahora son las mentiras en las redes sociales y en internet. Y nos lo dice el Ministerio de la Verdad. ¿Cabe mayor cinismo que el de estos sinvergüenzas?


Puede que en lo único que se equivocara Orwell fuera en el título del libro. Esperemos a 2084, aunque quizá para cuando llegue, la propia fecha tampoco se corresponda con la realidad.







Las marcas de perfume vuelven a humillar a los españoles con anuncios sofisticados en un idioma que no entienden


MUCHOS CIUDADANOS SERÁN ROCIADOS CON VAPORIZADORES EN LAS TIENDAS "PARA QUE DEJEN DE APESTAR AL MENOS UNOS MINUTOS"

“¿Qué haces en el sofá, puto gordo, comiendo polvorones mientras yo me sumerjo en una bañera de oro?”. Así arranca el anuncio de este año del nuevo perfume de la firma francesa Chanel, “Analphabète”. 


Un spot en francés que los españoles no entenderán “pero se quedarán con la idea de que son inferiores, que es lo que se pretende comunicar”, en palabras de un portavoz en España de la emblemática marca.


Decenas de anuncios parecidos inundarán la parrilla televisiva coincidiendo, como cada año, con las fechas navideñas. En total, los españoles aportarán más de 17 millones de euros al sector para ganarse el respeto de las grandes firmas. Un respeto que nunca va a llegar.


“Se supone que ya olemos como ellos dicen, no sé qué más tenemos que hacer”, confiesa una clienta que sigue sintiendo el desprecio de los fabricantes franceses. “Hasta a Antonio Banderas, que es de aquí, se nota que le jode que llevemos su colonia”, comenta.


Los anuncios de elevadísimo presupuesto son financiados con las aportaciones de los seres inferiores a los que van dirigidos.


 Su efecto se percibe en la actitud de los compradores, claramente acomplejados.


 “Los consumidores ni siquiera saben pronunciar el nombre de los perfumes, se limitan a señalar las botellas sin mirarte a los ojos y en esto consiste la experiencia de compra”, confirma un supervisor del departamento de perfumería y cosmética de El Corte Inglés.


Muchos españoles serán rociados con vaporizadores cuando entren en los centros comerciales “como los mendigos cuando los lavan con mangueras”. Se trata, según los fabricantes, de una estrategia compasiva “para que los españoles se den cuenta de lo agradable que es oler bien, oler a persona”.


La nueva colonia “Afrique” de Jean Paul Gaultier llega este año para recordar a los españoles que están muy lejos de ser europeos. También insisten en ello Lalique con el perfume “Inférieur” o Armani con “Porco”.


Todos ellos, productos de más de 70 euros con los que miles de ciudadanos sucumbirán de nuevo al irresistible poder de la arrogancia.


 El Mundo Today




Un pueblo de 300 habitantes con 8 calles franquistas

 El Ayuntamiento de Villanueva de San Carlos no ha respondido en cuatro meses a la petición de que cumpliera con la Ley de la Memoria Histórica, que obliga a hacerlo en diez días


En la provincia de Ciudad Real, existe un pequeño pueblo cuyas calles acogen los nombres de las figuras más destacadas de la dictadura franquista. Con una superficie de 109 km² y dos pedanías, consigue ser el territorio con mayor porcentaje de callejero franquista, con un 50%.


Ocho son las calles franquistas que aún perviven en Villanueva de San Carlos:

  • Calle del General Mola, relevante en la Dictadura de Primo de Rivera y dirigente del ejército del norte en el bando sublevado contra la República.
  • Calle del General Moscardó, que encabezó la sublevación de Toledo y durante la Dictadura fue Jefe de la Casa Militar del Jefe del Estado, Jefe de Milicias de Falange Española Tradicionalista y de las JONS y Capitán General de la II y IV regiones militares.
  • Calle del General Varela, dirigió la sublevación en Cádiz, jefe de las operaciones militares en Andalucía y Ministro del Ejército durante el Franquismo.
  • Plaza del Generalísimo, en honor al dictador Francisco Franco
  • Calle de José Antonio, primogénito del dictador Miguel Primo de Rivera y principal líder del fascismo español como fundador de Falange Española
  • Calle de Onésimo Redondo, fundador de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica y director del alzamiento en Valladolid)
  • Calle Queipo de Llano, dirigente del ejército del Sur y uno de los principales artífices de  la matanza producida en la Desbandá.
  •  Calle Calvo Sotelo, Ministro de Hacienda en la Dictadura de Primo de Rivera, cuyo asesinato se usó mucho tiempo como “la gota que colmó el vaso” para desatar el golpe de 1936 y fue elevado a categoría de mártir por Franco.

La mitad del callejero del pueblo recuerda a personajes del régimen de Franco, incluido por supuesto, el dictador 

El ayuntamiento incumple la ley


La Ley de Memoria Histórica fue aprobada en el año 2007 y en su artículo 15 se recoge la imposición a todas las Administraciones Públicas de adoptar las medidas oportunas para que se proceda a la retirada de monumentos conmemorativos que supongan la exaltación de la Guerra Civil y la Dictadura de Franco, además de tomar las medidas oportunas para la retirada también de escudos, insignias y placas de exaltación personal o colectiva de la sublevación militar y el régimen franquista.


Además el mismo artículo en su tercer apartado regula que “El Gobierno colaborará con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales en la elaboración de un catálogo de  vestigios relativos a la Guerra Civil y la Dictadura”.


Han pasado más de 9 años de la aprobación de la citada ley y el Ayuntamiento de San Carlos no ha retirado ninguna de las ocho calles que exaltan el franquismo y a quienes dieron el golpe de estado de 1936.


Tras estos hechos, Eduardo Ranz, el apodado “abogado de la memoria histórica”,  solicitó al Ayuntamiento de Villanueva de San Carlos la “retirada inmediata de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación de la sublevación militar y represión de la dictadura, así como se obligue al Ilmo. Ayuntamiento de Villanueva de San Carlos a la elaboración de un catálogo de vestigios relativos a la Guerra Civil y Dictadura franquista”.


Tras recibir la notificación, el Ayuntamiento tiene 10 días de plazo para responder un acuso de recibo y 3 meses para emitir una respuesta. En caso de que de que dicha respuesta sea negativa o inexistente se puede presentar una demanda al Juzgado de lo Contencioso- Administrativo.


En este caso concreto, el Letrado, Eduardo Ranz, presentó dicha petición el 8 de agosto de 2016. Mañana se cumplen cuatro meses y no ha recibido respuesta, con lo que ha anunciado a Diario 16 que estudiará  próximamente presentar un recurso administrativo.


Mientras, desde el Ayuntamiento nos comunican que ya ha sido llevado a pleno y que empezarán a ponerse en marcha.


 Alejandra de la Fuente



miércoles, 7 de diciembre de 2016

La peatonalización de los antisistema

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Cuando Ahora Madrid empezó a gobernar en una misteriosa ciudad española recordé lo ocurrido en mi tierra años antes, cuando el BNG de Pontevedra hizo lo propio en otra misteriosa ciudad gallega. 


Había muchas similitudes en la reacción de quienes creían que los Ayuntamientos, como los países, deben ser gobernados siempre por los mismos. Incluso por los mismos que no gustan, que es la esencia de lo institucional: tolerar al adversario por ser algo reconocible, a veces hasta propio.


Por eso Zapatero, cuando hizo algo tan arriesgado como cumplir una promesa en 24 horas (retirada de tropas), crear una ley para acoplarla a la sociedad (matrimonio homosexual) y reabrir un asunto tan delicado como la negociación con ETA, fue tachado de presidente ilegítimo y su primera legislatura fue considerada poco menos que una victoria terrorista, bien de Al Qaeda o de ETA, según el grado de perturbación de sus adversarios.


Zapatero había traicionado a España y había traicionado a los muertos (esto lo dijo Rajoy en el Parlamento; como no llevaba vaqueros se olvidó pronto: ciertos asuntos se resuelven con sastre).


En realidad lo que Zapatero había hecho era traicionar una atmósfera de parálisis institucional que se prolongaba desde la Transición. Prueba de ello es que ni tocando a la autoproclamada “familia tradicional” ni el terrorismo etarra provocó tanta revuelta —también entre los suyos— como apelando a la reparación histórica de las víctimas de la Guerra Civil.


Zapatero no fue un bárbaro, pero coqueteó. Bárbaros se considera a los que llegan de latitudes ideológicas en las que sobreviven sin desbravar, no reconocibles en un partido homologado institucionalmente. De ahí que cuando Carmena llegó a la alcaldía pensase en Fernández Lores, alcalde de Pontevedra. Pasará como en Pontevedra, donde después del fin del mundo lo que hicieron los comunistas suicidas fue ponerse a peatonalizarlo.


Si algo enseña la historia es que el progreso es escandaloso: no se avanza sin una multitud alborotada protestando por algo que dentro de cinco años considerará normal. Si algún día se toma la medida más lógica que se puede tomar hoy en Madrid —peatonalizar la Gran Vía de arriba abajo— asistiremos a los funerales del comercio, del turismo (“no se puede entrar”, se quejaba Rajoy de Pontevedra) y de Occidente si nadie le pone remedio.


Uno se acostumbra tanto y tan bien a ver el centro de su ciudad lleno de coches que de repente lo antisistema es verlo lleno de gente. Y así en la calle como en la ley.


Manuel Jabois






El cantante Maluma arrasa en las redes con un videoclip que invita a la violencia machista


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Maluma, en una actuación en Los 40 Principales, en Barcelona



“Estoy enamorado de cuatro babys. Siempre me dan lo que quiero. Chingan cuando yo les digo. Ninguna me pone pero. La primera se desespera, se encojona si se lo echo afuera. La segunda tiene la funda y me paga pa que se lo hunda. La tercera me quita el estrés, polvo corridos siempre echamos tres. A la cuenta de una le bajo la luna pero ella quiere con Maluma y conmigo a la vez”.


Mensajes con una notable carga machista como estos son algunos de los que lanza la canción ‘Cuatro Babys’, que arrasa en las redes sociales con más de 185 millones de visualizaciones en YouTube desde su difusión el pasado octubre. El autor se llama Maluma y esta semana ha sido invitado por Telecinco para asesorar y servir de ejemplo a los nuevos talentos musicales en el programa La Voz.





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“La figura de la mujer aparece representada como un ente sin valor, ni poder de decisión, que únicamente existe para complacer las necesidades físicas de un grupo de viriles muchachotes con dinero. Ellas no eligen, son elegidas única y exclusivamente por sus virtudes sexuales”, denuncia la campaña impulsada en la plataforma Change por Laura Pérez Sánchez y que va a dirigir a la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial (Autocontrol) y a la Comisión Fiscalizadora de Espectáculos Públicos.


Las canciones de Juan Luis Londoño Arias, el verdadero nombre del cantante de reguetón, suenan en las emisoras, en las discotecas, y vuelan por la red, con una gran difusión en Colombia desde que participara como jurado en un reality show de niños cantantes entre 2014 y 2015.


El número de seguidores en las redes sociales llega a 3,4 millones en Twitter y 18,1 millones en Instagram, lo que le convierte en el artista latinoamericano con más fans de esta red social.




martes, 6 de diciembre de 2016

Y la Constitución se cambió en agosto



 Aunque PP y PSOE evitaron durante lustros modificarla, la Constitución se reformó en plena efervescencia del 15M


Desde la crisis de 2008, en Europa las sucesivas medidas de ajuste y las políticas de austeridad se han realizado sin consultar a la ciudadanía. El 23 de agosto de 2011 el entonces presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero propuso, con el apoyo de PSOE, PP y UPN, una reforma constitucional exprés.


El objetivo fue modificar el artículo 135 para introducir la “estabilidad presupuestaria”, además de la condición de que la deuda pública fuese lo primero a pagar frente a cualquier otro gasto del Estado en los presupuestos generales, sin enmienda o modificación posible.


Puesto que PSOE y PP tenían conjuntamente más del 90 por ciento de los diputados y senadores, y al tratarse de una reforma por proceso ordinario, pudieron evitar convocar un referéndum. Antes de España, la inclusión en una Constitución europea de un techo de gasto sólo estaba contemplada en Alemania, como “freno al endeudamiento”.


 En el 2001 se empezó a popularizar el debate sobre la regla de oro presupuestaria.


Esta regla de oro culminó en el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria, más conocido como Pacto Fiscal Europeo, firmado el 2 de marzo de 2012 por 25 estados miembros de la Unión Europea, menos el Reino Unido y la República Checa.

  
El presidente Zapatero intentó vender la reforma, que no gustó a gran parte de los diputados socialistas, como la única manera de “contentar” a Alemania y al Banco Central Europeo y evitar así la intervención.


 Pero la modificación constitucional no tuvo los efectos deseados a corto plazo, ya que en el 2012 la prima de riesgo llegaría a un máximo histórico de 658 puntos, y las amenazas de intervención acapararon las secciones de política y economía de todos los medios.


En la actualidad, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy sigue comprometido con mantener la estabilidad presupuestaria y cumplir con la regla de oro a toda costa. Así se lo hizo saber en noviembre a Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, en su visita a España.


 Draghi declaró a los medios que es “absolutamente imprescindible que nadie plantee ahora la derogación de reformas que han funcionado y han servido para dejar atrás la crisis“.


 David García Aristegui