"Las mujeres desobedecen a Alá si se desnudan delante de los hombres", escribe Noor Alhoda en el evento de Facebook que ella misma ha organizado reclamando una playa
en la que ellas puedan disfrutar de un espacio en el que bañarse sin
estar obligadas a cubrir sus cuerpos, rostros ni cabezas en medio de la
ola de calor que ha llegado a Marruecos con el mes de agosto.
"Después del fin del Ramadán, todo el mundo
quiere disfrutar de las vacaciones de verano, pero las mujeres no
pueden disfrutar de la fiesta y de la natación igual que los hombres", señalan en esta convocatoria que tiene más de 3.300 seguidores, entre los que también hay hombres.
El creciente y reciente fenómeno de la violencia machista y el acoso sexual en las calles y playas de Tánger es uno de los principales motivos que señalan para sustentar y apoyar su incitativa. Hace menos de un mes que una madre con una niña en los brazos fue perseguida y acosada por un grupo de hombres en uno de los áreas más transitadas de Tánger por vestir un vestido blanco ceñido y que mostraba sus piernas. Es el pan de cada día
en las playas, tal y como señalan las que piden unos kilómetros de
arena y mar exentos de hombres, de miradas clavadas y de palabras non
gratas.
Los celos de los maridos, novios, padres, hermanos e hijos también es otro motivo por el que reivindican su oasis de libertad. "Siguen existiendo los celos de familia", reconoce en un tono indignado Noor Alhoda.
Si se quitan sus chilabas y vestimentas están sometidas a múltiples
miradas del resto de hombres que pasan el día en la playa, pero también
de sus familias. Sus maridos, sus padres o sus hermanos pueden sentirse
celosos u ofendidos de que otros novios las miren con deseo.
Lo que podía ser un buen día de playa en
familia acaba convirtiéndose en pesadilla para aquéllas a las que les
gustaría nadar y bañarse con bikini u otros atuendos que dejen ver sus
cuerpos y les permita refrescarse. Aun así, "hay muchas mujeres que lo aceptan, porque no tienen otra alternativa", admite Alhoda.
Por eso, reivindican su oasis. Una
especie de playero hammam, el lugar que se ha convertido en algo mucho
más que un baño para las mujeres. Es su refugio, su isla desierta de
hombres en el que mujeres de todas las edades se bañan desnudas, charlan
sin represiones y cantan sin la sumisión de los sus hombres. En verano,
quieren disfrutar de ese mismo refugio de lo masculino en las playas.
La iniciativa ya se había propuesto en 2012, cuando el ayuntamiento de Saidia, "la perla azul" de Marruecos,
situada al nordeste del país, propuso hacer una playa privada sólo para
mujeres. No se llegó a poner en marcha, pero las féminas apoyaron la
propuesta.
En países como Italia o Turquía ya se ha llevado a cabo. Estas mujeres lo saben y piden lo mismo en Marruecos. En la playa Sarisu de Turquía,
se abrió un espacio para mujeres el 14 de agosto del año pasado.
Aunque
se empezó a hablar del proyecto en julio.
Dio mucho que hablar y fue
objeto de polémica, ya que los más liberales del país, tachaban la idea
de conservadora y lo veían como un intento de islamización del Estado.

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