Grandes empresas españolas ‘pasaron por la caja’ de Nóos porque “estaba Urdangarín”
por Kaos. Estado Español -
Publicado en Corrupción en el reino del Borbón
Audi, Telefónica... y hasta más de 30 empresas españolas pagaron a la empresa de Urdangarín por ser el yerno del rey. He aquí la verdadera democracia del capital en que vivimos, las complicidades entre empresas, gobiernos y monarquía.
Publicado en Corrupción en el reino del Borbón
Críticas a la Monarquía: De los escándalos sexuales al 'Caso Urdadangarín'
por Pascual Serrano -
Publicado en Tercera República
Publicado en Tercera República
La empresa de Urdangarin y la infanta se apropió de 1,7 millones sin justificar
por Melchor Saiz-Pardo -
Publicado en Estado Español
La inmobiliaria de los duques desvió 676.000 euros pagados por el Gobierno balear después de que el Rey ordenara a su yerno abandonar Nóos. El cerebro de la trama preparó además la declaración de Hacienda de Cristina de Borbón el año clave de los 'pelotazos'.
Publicado en Estado Español
La “GUINDA” del pastel: ni una palabra sobre el fraude fiscal
Publicado en Opinión
¿Alguien dudaba que el 90% de la población volvería a pagar los choriceos del 10% más rico? ¿Alguien creía que Guindos dejaría de ser… Guindos?
Publicado en Opinión
Copago, receta pero no remedio
Publicado en Por una sanidad pública
Controvertida palabra, “copago” sanitario y tan recurrente estos días en la mayoría de los medios. Pero ¿es realmente necesario y los argumentos que se ofrecen para su implantación son inabordables a través de otras medidas?
Publicado en Por una sanidad pública
Mañana fiesta, hoy tijera
por Isaac RosaLos sindicatos, movimientos sociales y ciudadanos en general deberíamos estar preparados para responder a los sucesivos tijeretazos que el gobierno irá soltando.
Los sindicatos, movimientos sociales y ciudadanos en general deberíamos estar preparados para responder a los sucesivos tijeretazos que el gobierno irá soltando. Y para ello lo ideal sería contar con un calendario de movilizaciones a largo plazo, de modo que ya sepamos qué día toca salir con la pancarta.
Yo tengo la solución, la clave para que las medidas no nos pillen desprevenidos: tengo en mi poder un calendario donde están marcados los días en que el Consejo de Ministros nos dará sustos este año. Para conseguirlo, no he tenido que fisgar ninguna agenda oculta, sino hacer una operación bien sencilla: coger el calendario laboral, donde están marcados los festivos, y señalar el día previo de cada uno de los festivos.
El mayor recorte presupuestario de la democracia se aprobó la víspera de Nochevieja, de modo que su impacto se vio amortiguado por la distracción festiva y posterior resaca, con el extra de un día sin prensa en los quioscos. El segundo recorte llegará mañana jueves, pocas horas antes de la noche de Reyes. Y recuerden la reforma de la Constitución, que se acordó en agosto, de modo que algunos no se enteraron de qué iba hasta que volvieron a la rutina en septiembre. De seguir así, lo previsible es que el gran hachazo esperado para primavera, tras las elecciones andaluzas, se produzca el 4 de abril, miércoles antes del jueves santo con que comienzan las mini vacaciones de Semana Santa.
Ya lo saben: señalen en rojo todas las vísperas festivas, y salgan ese día a la calle sin esperar a que les convoquen. ¿Cómo dicen? ¿Que ese día no pueden porque se van al pueblo? Pues claro, de eso se trata: que los cañonazos lleven silenciador, que cuando nos suban los impuestos, recorten derechos o reformen estemos más preocupados por comprar a tiempo las uvas, dejar el cubo de agua para el camello o coger carretera antes de que se forme el atasco de la operación salida. Visto el éxito de la modificación agosteña de la Constitución, o los pocos reflejos que tuvimos tras el palo del viernes pasado, quien sí tiene un calendario marcado es el gobierno.
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Yo tengo la solución, la clave para que las medidas no nos pillen desprevenidos: tengo en mi poder un calendario donde están marcados los días en que el Consejo de Ministros nos dará sustos este año. Para conseguirlo, no he tenido que fisgar ninguna agenda oculta, sino hacer una operación bien sencilla: coger el calendario laboral, donde están marcados los festivos, y señalar el día previo de cada uno de los festivos.
El mayor recorte presupuestario de la democracia se aprobó la víspera de Nochevieja, de modo que su impacto se vio amortiguado por la distracción festiva y posterior resaca, con el extra de un día sin prensa en los quioscos. El segundo recorte llegará mañana jueves, pocas horas antes de la noche de Reyes. Y recuerden la reforma de la Constitución, que se acordó en agosto, de modo que algunos no se enteraron de qué iba hasta que volvieron a la rutina en septiembre. De seguir así, lo previsible es que el gran hachazo esperado para primavera, tras las elecciones andaluzas, se produzca el 4 de abril, miércoles antes del jueves santo con que comienzan las mini vacaciones de Semana Santa.
Ya lo saben: señalen en rojo todas las vísperas festivas, y salgan ese día a la calle sin esperar a que les convoquen. ¿Cómo dicen? ¿Que ese día no pueden porque se van al pueblo? Pues claro, de eso se trata: que los cañonazos lleven silenciador, que cuando nos suban los impuestos, recorten derechos o reformen estemos más preocupados por comprar a tiempo las uvas, dejar el cubo de agua para el camello o coger carretera antes de que se forme el atasco de la operación salida. Visto el éxito de la modificación agosteña de la Constitución, o los pocos reflejos que tuvimos tras el palo del viernes pasado, quien sí tiene un calendario marcado es el gobierno.
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