Conflictos mundiales * Blog La cordura emprende la batalla


Mostrando entradas con la etiqueta Regreso al Futuro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Regreso al Futuro. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de septiembre de 2020

¿El fin de la vida humana organizada? Noam Chomsky advierte del desastre al que nos enfrentamos

 

 

Una posible guerra nuclear que enseña sus dientes más que nunca, la crisis medioambiental sin precedentes, un autoritarismo en auge en el mundo… Noam Chomsky se muestra preocupado ante los retos a los que se enfrenta la humanidad en nuestro tiempo.

 

¿El fin de la vida humana organizada? Noam Chomsky advierte del desastre al que nos enfrentamos

 

¿Estamos en el momento más peligroso de los últimos siglos? Sí, o de toda la historia, más bien, según Noam Chomsky. El prestigioso lingüista y politólogo está muy preocupado por los enormes desafíos que encara la humanidad en un momento en que las amenazas que se ciernen sobre ella son cada vez más palpables.

 

Una posible guerra nuclear que enseña sus dientes más que nunca, la crisis medioambiental sin precedentes, un autoritarismo en auge en el mundo… Noam Chomsky se muestra preocupado ante los retos a los que se enfrenta la humanidad en nuestro tiempo.

 

El analista estadounidense nació en 1928, lo que significa que ha vivido momentos históricos críticos de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, lo que incluye la tensísima crisis de los misiles de Cuba de 1962 y tantas otras situaciones extremas. No obstante, ninguna supera al momento que estamos viviendo ahora, asegura.

 

"No ha habido nada igual en la historia. Soy lo suficientemente viejo como para recordar muy vívidamente la amenaza de que el nazismo pudiera apoderarse de gran parte de Eurasia (…) Pero ni siquiera eso, terrible como es, era como el final de la vida humana organizada en la Tierra, que es a lo que nos enfrentamos", declaró el pensador para el medio News Statesman.

 

Una de las grandes preocupaciones del mundo actual es la posibilidad de caer en una guerra nuclear, opina Chomsky. Como muestra de lo grave que es la situación que vivimos hoy en día a este respecto, Chomsky apunta al Reloj del Apocalipsis: un reloj simbólico con el que la Universidad de Chicago viene mostrando desde 1947 cómo la humanidad está a minutos de la medianoche, que representa la destrucción total.

 

 Cada año el minutero se va acercando más al número 12, y Chomsky recuerda que en enero de este año la aguja que se ha movido ha sido el segundero. Es decir, estamos a segundos, hablando en sentido figurado, de la destrucción por desastre nuclear. "Y eso fue antes de que empezara la pandemia", advierte.

 

Así las cosas, aumenta la amenaza de una guerra nuclear a niveles mayores que en la Guerra Fría, asegura. Mientras tanto, la catástrofe medioambiental es cada vez más tangible, y a todo eso se suma la debilitada salud de la democracia en el mundo.

 

El politólogo estadounidense contempla con preocupación cómo se deterioran los valores democráticos a nivel mundial en la actualidad, y eso dificulta poder combatir las dos crisis que nos amenazan, dice:

 

"La única esperanza de hacer frente a las dos crisis existenciales, que amenazan con la extinción [de la raza humana], es tratarlas a través de una democracia vibrante con ciudadanos comprometidos e informados que participen en el desarrollo de programas para hacer frente a estas crisis", manifiesta Chomsky.

 

A las puertas de unas nuevas elecciones presidenciales en EEUU, el pensador señala que la legislatura de Donald Trump ha logrado “algo único al traer consigo nuevos riesgos en los tres aspectos descritos”. 

 

Así, bajo su mando EEUU ha socavado los instrumentos de control sobre las armas de destrucción masiva al abandonar unilateralmente el tratado nuclear INF con Rusia, ha aumentado el uso de combustibles fósiles y en su ejecutivo se ha "purgado toda voz disidente", explicó Chomsky.

 

 https://sptnkne.ws/DFJC

 

 


 

martes, 8 de septiembre de 2020

¿Dónde estaba tu pueblo en la época de los dinosaurios? Localízalo con este mapa de los cambios de la Tierra

La Tierra en la era Paleozoica donde existía el gran supercontinente Pangea.
La Tierra en la era Paleozoica donde existía el gran supercontinente Pangea.
 
 
DINOSAUR PICTURES
 

¿Dónde estaba tu pueblo en la época de los dinosaurios? Localízalo con este mapa de los cambios de la Tierra



Con miles de millones de años, todo el mundo sabe los cambios que ha vivido la Tierra.


 Desde la época del gran supercontinente Pangea, en la que toda la tierra estaba unida, a la era de los dinosaurios hace 220 millones de años. Pero, en esos cambios terrestres, ¿cómo se fue moviendo lo que ahora es España o, más concretamente, alguno de sus municipios?


Ian Webster, un paleontólogo de California (Estados Unidos), ha dado respuesta a esta pregunta con un mapa interactivo en la web Dinosaur Pictures en la que se puede buscar cualquier pueblo o ciudad del mundo y ver dónde estaba situado cuando surgieron las primeras flores, los primeros animales vertebrados, los primeros primates o durante la extinción de los dinosaurios, entre otros.
 

"La historia de la Tierra es más larga de lo que podemos concebir, y la actual disposición de las placas tectónicas y los continentes son un accidente del tiempo.


 Será muy diferente en el futuro, y la Tierra puede durar más que todos nosotros", declaró el experto a CNN.


Webster, de 30 años, creó esta herramienta como una aplicación situada encima de otro mapa que visualiza los modelos geológicos del geólogo y pelografista Christopher Scotese. 


También utiliza GPlates, un programa que utilizan los geólogos para visualizar los movimientos de las placas tectónicas.


Entre otras de sus herramientas, además de la localización de los municipios, también indica cuáles son los dinosaurios más cercanos a las ciudades buscadas por los usuarios.


"Está destinado a despertar la fascinación y, con suerte, el respeto por los científicos que trabajan cada día para comprender mejor nuestro mundo y su pasado", dijo Ian Webster.








lunes, 7 de septiembre de 2020

Iker Jiménez explica por qué cerró 'Cuarto Milenio' y por qué ha vuelto (con dardo político)


Foto: Iker Jiménez. (Mediaset España)



Iker Jiménez explica por qué cerró 'Cuarto Milenio' y por qué ha vuelto (con dardo político)


El periodista del misterio, volcado en la información sobre el coronavirus, detalla las decisiones que ha tomado

*
 Iker Jiménez ha encendido las luces del plató de 'Cuarto Milenio' tras seis meses alejado de la pequeña pantalla (los programas que se han emitido hasta ahora han sido repetidos). En esta búsqueda del origen del coronavirus, el comunicador ha querido explicar por qué cerró el programa cuando se decretó el Estado de Alarma en España.


"La determinación de terminar 'Cuarto Milenio' fue hecha pensando, les aseguro, que no en el descalabro económico evidente que uno tiene, sino en la salud de mi propio equipo. Y ustedes dirán, 'bueno Iker, ¿por qué estás aquí otra vez?' Pensábamos que esto iba a ir a mejor y estamos con bastante inquietud, pero sabemos que tenemos que cumplir un servicio con ustedes", desmontando así el rumor que aseguraba que fue por presiones políticas recibidas en Mediaset España. 


Asimismo, Iker deja en el aire lo que pueda pasar a partir de ahora con un dardo político: "¿El futuro? Dios dirá. Ya veremos lo que pasa, sea donde sea vamos a seguir contándoles la verdad nos dé palos la izquierda, la derecha, el centro o el medio volante, nos da exactamente igual"



Iker Jiménez en el plató de 'Cuarto Milenio'. (Mediaset España)
 Iker Jiménez en el plató de 'Cuarto Milenio'. (Mediaset España)

 

"La promesa que hice es 'yo vuelvo si intento llegar al origen', porque han pasado seis meses y nadie nos ha dicho algunas cosas como de dónde sale este virus, por qué es tan infectivo, por qué sus herramientas de anclaje con las células están tan perfectamente enhebradas que parece que puede ser un diseño, como algunos piensan. 


La mayoría de los científicos piensan que no, que es desarrollo de la naturaleza... pues hombre, la naturaleza maravillosa nos ha mostrado su peor cara. El virus está y ha venido para quedarse, pero tengo la esperanza de que lo vamos a ganar, que lo vamos a vencer", son sus declaraciones exactas antes de comenzar el espacio en sí. 



Pero al margen de las investigaciones, Jiménez ha tenido unas palabras para los afectados: "Mis primeras palabras son para todas las familias que han sufrido el coronavirus, que ha venido para cambiar el puzzle con el que habíamos construido firmemente nuestra creencia de la realidad. 


También para los sanitarios, para las fuerzas del Estado, para todos los profesionales, todos los civiles que han demostrado que tienen un alma buena y se han dejado lo mejor de sí. Pero también esta pandemia, yo creía que nos iba a hacer a todos en general, mejores, pero nos ha mostrado las dos caras del ser humano. No hay que alarmarse en exceso, somos así". 


Durante el programa de televisión y tras los especiales emitidos en Youtube durante la cuarentena, el periodista ha expuesto e indagado sobre las posibilidades de que el Covid-19 haya sido creado en un laboratorio chino o realmente un accidente en Wuhan, esclareciendo informaciones que se han ofrecido en los últimos meses. 


 La investigación secreta que llevó a Iker Jiménez a manejar tanta información sobre el coronavirus en 'Cuarto Milenio'


 Iker Jiménez y el origen del coronavirus: las claves que ha dado el regreso de 'Cuarto Milenio'





sábado, 29 de agosto de 2020

«La reina Sofía es una persona que siempre ha tenido mucho interés en el fenómeno ovni»

*

 En el programa especial "La Reina y yo" presentado por Susanna Griso, el conocido periodista J.J. Benítez hizo una pequeña intervención contando algunos momentos compartidos con Doña Sofía en sus viajes por el mundo. Emisión: 19 de Enero 2011.



 Doña Sofía: Revela al amante secreto de la reina.





«La reina Sofía es una persona que siempre ha tenido mucho interés en el fenómeno ovni»






J. J. Benítez recopila más de un centenar de experiencias vividas a lo largo de su carrera en 'Pactos y señales'



Una larga carrera como investigador y periodista de Juan José Benítez (Pamplona, 1946) le ha servido para acumular una gran numero de experiencias.


Muchas han visto la luz en los 62 libros que ha escrito -cinco todavía no han visto publicados- y otras pueden conocerse en 'Pactos y Señales' (Planeta), una obra que podría ser "casi" una memorias.


 En este libro figuran las experiencias extraordinarias vividas por muchas personas desconocidas, junto a personalidades como la reina Sofía, Ermest Hemingway, Richard Widmark, al papa Benedicto XVI o a Jesús de Nazaret, entre otros.


Doña Sofía tiene entre sus aficiones la arqueología y los ovnis. "Es una persona que siempre ha tenido mucha inquietud por estos temas, como por otras muchas cosas", explica Juan José Benítez.


 "Con ella empecé a hablar en 1974 sobre estos temas, cuando era Princesa, y se notaba que tenía interés en saber si esto es verdad, qué pasa y los ovnis".


 Durante su etapa como periodista, el autor tuvo que cubrir "muchos viajes oficiales" de los entonces Príncipes de España, pero, además, doña Sofía llamó a la Zarzuela a Benítez para comentar casos ocurridos.


 De hecho, la hoy reina fue una de las primeras personas que conoció los 'expedientes x' desclasificados por el Ejército del Aire español.


Respecto al fenómeno ovni, Benítez considera que "está parado".


 Siguen habiendo avistamientos, de los que se da cuenta en las revistas especializadas, pero el resto de los medios de comunicación "están en las guerras y los problemas conocidos". 


Ante los problemas económicos o el desempleo, "al 90% de la gente no le interesa que le hables de otras cosas como el fenómeno ovni.


 Le interesa sobrevivir, saber como pagar la hipoteca o que no le corten la luz".


Para cualquier lector que desconozca la obra de Juan José Benítez, 'Pactos y Señales' puede ser una forma de acercare a fenómenos de difícil explicación, pero que están ahí.


 El libro "puede leerse de manera individual, al margen de los otros. Es una unidad en su misma que llevará, con toda seguridad, a más preguntas", advierte el investigador.


En este voluminoso ejemplar de 808 páginas, están los 'pactos' hechos por Juan José Benítez y otras personas con amigos, familiares o personas famosas que fallecieron y que manda 'señales' para decir a sus interlocutores vivos que se encuentran bien y que hay algo después de la muerte.


 Sin embargo, no se trata de una segunda parte de su anterior obra 'Estoy bien', en la que aborda cómo las personas fallecidas se comunican con sus amigos y familiares. 


Además, están las señales como las encontradas en desiertos, en los cielos o simplemente en la investigación sobre la vida de Jesús de Nazaret y de civilizaciones extraterrestres o perdidas, que han dejado su impronta en diversos puntos del planeta.


 Como no podía ser menos, dada la importancia de la serie 'Caballo de Troya', el libro cuenta con un bloque específico para ese trabajo sobre la vida de Jesús.



 Son señales o supuestas coincidencias preparadas por ese "Destino" que Benítez escribe con mayúscula y respeto.








martes, 25 de agosto de 2020

La Tierra nos está hablando.


 La Tierra nos está hablando y es hora de escucharla. 


Su mensaje es claro, así como tratamos al entorno, nos estamos tratando a nosotros mismos.




domingo, 23 de agosto de 2020

Los misteriosos restos de edificios que se hallan en el desierto de Arabia


 Las enigmáticas estructuras de piedra que los arqueólogos han denominado como mustatil (Instituto Max Planck 


 Sorpresa científica

 

La más antigua de estas monumentales estructuras rectangulares de piedra data 2.000 años antes de la construcción de las pirámides de Egipto.

 

Hace entre 10.000 y 6.000 años, la Península Arábiga era un lugar totalmente distinto. El aumento de las lluvias transformó esta región generalmente árida en lo que se conoce como la "Arabia Verde", un período de mejora climática que permitió a los pastores de la región prosperar en un entorno cubierto por pastizales y en el que incluso había lagos dispersos.


En esa transición al Neolítico había también riesgos y en Arabia había que preocuparse especialmente de las sequías constantes. Fue en ese momento complejo de la historia de la humanidad cuando los habitantes de la zona comenzaron a construir unas enigmáticas estructuras de piedra que los arqueólogos han denominado como mustatil (que significa rectángulo en árabe).

Las paredes de estas construcciones (The Holocene - La Vanguardia).
Las paredes de estas construcciones (The Holocene - La Vanguardia).


Estos edificios solo se encentran en el norte de Arabia, donde son muy abundantes (se han detectado varios centenares), pero habían sido poco estudiados. Un grupo de investigadores de Instituto Max Planck analizó más en detalle hasta 104 de estas construcciones situadas en el margen sur del desierto de Nefud, entre las ciudades de Ha’il y Tayma.


Según detallan en un estudio publicado en la revista The Holocene, al menos una de estas obras data de hace alrededor de 7.000 años, lo que la convierte en la estructura de piedra a gran escala más antigua conocida de la Península Arábiga y una de las primeras en todo el mundo. "El fenómeno mustatil representa un desarrollo notable de la arquitectura monumental", escriben los autores del artículo.

En el norte de Arabia hay centenares de estas estructuras (The Holocene - La Vanguardia).
En el norte de Arabia hay centenares de estas estructuras (The Holocene - La Vanguardia).


Los arqueólogos consideran que estos edificios, que fueron detectados previamente a partir de imágenes de satélite, podrían estar relacionados con rituales vinculados a la adopción de la agricultura y la ganadería como formas de vida en un entorno tan desafiante como el del norte de Arabia.


Estas construcciones a menudo estaban cubiertas por estructuras más recientes. Durante el trabajo de campo, el equipo liderado por el doctor Huw Groucutt descubrió que los mustatil suelen constar de dos grandes plataformas, conectadas por paredes largas paralelas, que a veces se extienden hasta más de 600 metros de longitud.

Restos de huesos en una de estas construcciones (The Holocene - La Vanguardia).
Restos de huesos en una de estas construcciones (The Holocene - La Vanguardia).


En estos espacios se han hallado herramientas de piedra, una roca con un patrón geométrico pintado y huesos de animales (tanto salvajes como domésticos), lo que sugiere "que las estructuras no eran simplemente usadas para el almacenamiento de agua o ganado".


Los largos muros son muy bajos, no tenían aberturas obvias y están ubicados en diversos escenarios paisajísticos. La datación por radio carbono del carbón vegetal del interior de una de las plataformas permitió situar una de estas obras alrededor de hace 7.000 años.

La rocas con el patrón geométrico pintado (Rhe Holocene - La Vanguardia).
La rocas con el patrón geométrico pintado (Rhe Holocene - La Vanguardia).


"Nuestra interpretación es que los mustatils son sitios rituales, donde grupos de personas se reunían para realizar algún tipo de actividades sociales actualmente desconocidas. Quizás fueron lugares de sacrificios de animales o fiestas", dice Groucutt en un comunicado.


El hecho de que a veces varias de las estructuras se levantaron una al lado de la otra indica que su propia construcción fue "una especie de ejercicio de vinculación social para vivir en este desafiante paisaje. 


Puede que no sean los edificios más antiguos del mundo, pero tienen una escala excepcionalmente grande para este período, más de 2.000 años antes de que comenzaran a construirse las pirámides en Egipto", concluye.



 https://www.clarin.com/viste/misteriosos-restos-edificios-hallan-desierto-arabia_ 





Íker Jiménez y el periodismo de pandemia



 El famoso comunicador experto en temas parapsicológicos se convierte en referente de asuntos relacionados con el covid-19


Íker Jiménez es un magnífico comunicador. Puede ser su impostado gesto de interés o esa voz cálida y profundamente radiofónica con la que la naturaleza tuvo a bien bendecirlo, no lo sé. Tal vez es la forma en que estructura la narración de sus historias o ese contagioso aire de chiquillo emocionado que espía por el ojo de la cerradura algo que no debería estar viendo. Es una de esas personas que parecen haber nacido para contar historias, no tanto un periodista como un narrador, pero eso sí, un narrador de casta.


No hay nada malo en que alguien se gane la vida contando historias delirantes, menos aún si tiene talento para ello. El problema surge cuando se intenta pasar como información, como periodismo, lo que no es más que mero entretenimiento, cuando no mercadotecnia. Está bien que Stephen King escriba It (y lo amamos por ello), pero estaría algo peor que la vendiera como un documental, vamos.


Algo así fue lo que hizo Íker Jiménez allá por el año 2005. Por entonces, aparecieron en su página web unas fotografías de un camposanto de Ávila en las que se podía ver a unas niñas que “no estaban allí” jugando al corro. Había otro fantasma, más tímido, que asomaba por detrás de una lápida y, por si faltaba algo, había una fosa común de fusilados y “una pared en la que aún se ven las marcas de las balas”. Faltaba el Necronomicón.


Él y su equipo se negaron a revelar la ubicación del cementerio y a facilitar las fotos. Algo olía a podrido, pero cada sábado, Iker Jiménez contaba cómo se había obsesionado tanto con el tema que había empezado a escribir una novela basándose en aquella investigación. ¿El título? Camposanto, por supuesto. Vio la luz aquel mismo año y al poco se descubrió que todo era una gran campaña de marketing. Ese día cruzó una línea sin retorno, aunque intuyo que no fue la primera. Véanse, por ejemplo, los casos de Bélmez, Verónica o Ivan Istochnikov, el cosmonauta soviético “borrado de la historia” y sobre el que no les voy a hacer spoilers.


¿Cómo llega un tipo sin credibilidad a referente en medio de una crisis sanitaria? Su estilo es la clave: para no dejarse la (poca) reputación en el camino, Íker Jiménez usa invitados. Cada uno de ellos sostiene una postura diferente y, en el intercambio de ideas, se afirman así todo tipo de cosas. Él nunca cuestiona los disparates, ni quita la razón a nadie: su rol es parecer muy interesado y hacer algunas preguntas no muy duras para sonar a periodista.


Y cuando pasa una de las mil cosas predichas, porque por estadística tiene que ocurrir alguna, se fían al olvido las restantes y se cargan tintas en la acertada, un viejísimo truco de adivino. Vean si no sus programas de febrero de este año, en los que se dijo, entre otras: que la pandemia iba a ser una anécdota, que iba a golpear con dureza en España, que era poco más que una gripe, que iba a haber miles de muertes, que apenas habría muertes, que sería un fenómeno global, que no saldría de Wuhan y así sucesivamente.

¿Saben qué? Acertaron.


Que un personaje que debería tener la credibilidad de un vendedor de crecepelo sea aupado por muchas personas y no pocos medios de comunicación –curiosamente, de la caverna mediática o sus inmediaciones– como un referente de honestidad periodística e independencia informativa es un insulto a los verdaderos periodistas. A esos que no citan al sujeto A cuando afirma que está soleado y al sujeto B cuando cuenta que está lloviendo;  a esos que, en suma, abren la ventana para mirar si llueve.


 Óscar González





martes, 4 de agosto de 2020

Nuevo estudio: 90% de posibilidades de colapso de la sociedad en varias décadas

 
 
 
Un estudio de dos físicos teóricos especializados en sistemas complejos dicen que existe un 90% de las posibilidades de colapso de la sociedad en varias décadas
 
Es probable que la deforestación y el uso desenfrenado de los recursos desencadenen el "colapso irreversible" de la civilización humana a menos que cambiemos rápidamente de rumbo.


Dos físicos teóricos especializados en sistemas complejos concluyen que la deforestación mundial debida a las actividades humanas está en vías de desencadenar el "colapso irreversible" de la civilización humana en los próximos dos a cuatro decenios.

Si seguimos destruyendo y degradando los bosques del mundo, la Tierra ya no podrá sostener una gran población humana, según un documento revisado por expertos y publicado este mayo en Nature Scientific Reports.


Dicen que si la tasa de deforestación continúa, "todos los bosques desaparecerán aproximadamente en 100-200 años".

"Claramente no es realista imaginar que la sociedad humana comience a ser afectada por la deforestación sólo cuando el último árbol sea cortado", escriben.

Esta trayectoria haría que el colapso de la civilización humana tuviera lugar mucho antes debido a los crecientes impactos de la deforestación en los sistemas de apoyo a la vida del planeta necesarios para la supervivencia humana, incluyendo el almacenamiento de carbono, la producción de oxígeno, la conservación del suelo, la regulación del ciclo del agua, el apoyo a los sistemas alimentarios naturales y humanos, y el hogar de innumerables especies.

En ausencia de estos servicios críticos, "es muy improbable que se pueda imaginar la supervivencia de muchas especies, incluida la nuestra, en la Tierra sin [los bosques]", señala el estudio. "La degradación progresiva del medio ambiente debido a la deforestación afectaría fuertemente a la sociedad humana y, por consiguiente, el colapso humano comenzaría mucho antes".

El documento está escrito por el Dr. Gerardo Aquino, investigador asociado del Instituto Alan Turing de Londres que trabaja actualmente en la elaboración de modelos de sistemas políticos, económicos y culturales complejos para predecir conflictos; junto con el Profesor Mauro Bologna del Departamento de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Tarapacá en Chile.

Ambos científicos son físicos de carrera. Aquino ha realizado anteriormente investigaciones en los Grupos de Física Biológica del Imperial College, el Instituto Max Planck de Sistemas Complejos y el Grupo de Biología Matemática de la Universidad de Surrey.

Sus investigaciones modelan las tasas actuales de crecimiento de la población y la deforestación como un sustituto del consumo de recursos, para calcular la posibilidad de que la civilización evite un colapso catastrófico.

Punto de no retorno

Antes del desarrollo de las civilizaciones humanas, la Tierra estaba cubierta por 60 millones de kilómetros cuadrados de bosques. Como la deforestación se ha acelerado debido a la huella humana en el planeta, el nuevo documento señala que ahora quedan menos de 40 millones de kilómetros cuadrados de bosque.

"Los cálculos muestran que, manteniendo la tasa real de crecimiento de la población y el consumo de recursos, en particular el consumo forestal, nos quedan unos pocos decenios antes de que se produzca un colapso irreversible de nuestra civilización", concluye el documento.

Rastreando la tasa actual de crecimiento de la población contra la tasa de deforestación, los autores encontraron que "estadísticamente la probabilidad de sobrevivir sin enfrentarse a un colapso catastrófico, es muy baja". En el mejor de los casos, tenemos menos del 10% de posibilidades de evitar el colapso.


 Los autores escriben:


"En conclusión, nuestro modelo muestra que un colapso catastrófico de la población humana, debido al consumo de recursos, es el escenario más probable de la evolución dinámica basada en los parámetros actuales... concluimos desde un punto de vista estadístico que la probabilidad de que nuestra civilización sobreviva por sí misma es menos del 10 por ciento en el escenario más optimista. Los cálculos muestran que, manteniendo el ritmo actual de crecimiento de la población y el consumo de recursos, en particular el consumo de los bosques, nos quedan unos decenios antes de que se produzca un colapso irreversible de nuestra civilización". 

Este veredicto parecería indicar que existe una probabilidad de más del 90% de que se produzca un colapso de la civilización industrial, basándose específicamente en la evaluación del impacto de la deforestación en la "capacidad de carga" del planeta, es decir, la capacidad del planeta para sustentar la vida humana.

El modelo desarrollado por estos científicos describe el crecimiento de la población humana alcanzando un nivel máximo que se ve socavado por el debilitamiento de los bosques. Después de este punto, "se produce un rápido y desastroso colapso de la población antes de llegar a un estado de baja población estable o a la extinción total...


Llamamos a este punto el 'punto de no retorno' porque si no se modifica la tasa de deforestación antes de este tiempo la población humana no podrá sostenerse y se producirá un colapso desastroso o incluso la extinción".

¿Puede la tecnología salvar el día? 

Los autores ofrecen un intrigante giro tecno-utópico al estudio. Proponen la idea de construir una Esfera de Dyson, una hipotética megaestructura alrededor de nuestro sol que absorbe la mayor parte de su energía solar y la envía de vuelta a la tierra.


"Una vez más para ser precisos, la esfera de Dyson no tiene que ser tomada literalmente, sino más bien como un valor energético", me dijo el Dr. Aquino. La misma producción de energía podría ser producida de cualquier otra manera, como la "fusión nuclear" por ejemplo.

En resumen, ante la perspectiva del colapso, sin cambiar nuestros niveles insostenibles de crecimiento de la población y el consumo, la única otra vía de supervivencia sería un grado de desarrollo tecnológico sin precedentes, sugieren los autores.

Es útil pensar en la Esfera de Dyson en el contexto de la "escala de Kardashev", una medida propuesta por el astrónomo soviético Nikolai Kardeshev en 1964 para evaluar el nivel de avance tecnológico de una civilización en función de la cantidad de energía que es capaz de aprovechar.

La escala de Kardashev sugiere que si una civilización puede lograr la proeza tecnológica necesaria para aprovechar plenamente la energía de su propia estrella, esto le permitiría trascender los límites de los recursos convencionales.

"El consumo de los recursos naturales, en particular de los bosques, compite con nuestro nivel tecnológico", escribieron Aquino y Bolonia. Siendo físicos teóricos, gran parte del trabajo aborda estos problemas a nivel teórico, y algunas partes son especulativas: ¿qué tendría que hacer una sociedad para trascender los límites de los recursos, y cómo sería una sociedad así?

"Un nivel tecnológico más alto conduce a un aumento de la población y a un mayor consumo de los bosques... pero también a un uso más eficaz de los recursos. Con un nivel tecnológico más alto podemos en principio desarrollar soluciones técnicas para evitar/prevenir el colapso ecológico de nuestro planeta o, como última oportunidad, reconstruir una civilización en el espacio extraterrestre".


Por supuesto, los autores reconocen que nuestras capacidades de ingeniería son actualmente insuficientes para hacer posible una tecnología tan poderosa. 

Así que, junto con su modelo de interacciones entre los seres humanos y los bosques, lo compararon con un modelo de crecimiento tecnológico para determinar si tenemos la posibilidad de desarrollar tales capacidades antes de que la crisis ecológica desencadene el colapso de la civilización. Desafortunadamente, no realmente.


Es en este contexto específico en el que concluyen que tenemos menos de un 10% de posibilidades de hacerlo y así evitar el colapso.

La implicación más amplia, especulan los autores, es que este predicamento podría explicar por qué no hemos sido capaces de detectar pruebas de vida alienígena inteligente en otras partes del universo: la dinámica modelada aquí sugiere que las civilizaciones inteligentes tienden a estrellarse y arder debido al consumo excesivo de sus recursos planetarios, mucho antes de innovar las capacidades necesarias para ser más avanzadas y duraderas.

¿Negocios como siempre?

Profundizando en el documento se plantean una serie de cuestiones clave.

Centrándonos en su modelo de interacción entre los humanos y los bosques, las implicaciones del colapso son especialmente aleccionadoras.

Esto se debe a que el modelo de interacción entre los seres humanos y los bosques se basa en parámetros de avance "determinístico" para el crecimiento de la población y la deforestación basados en las "condiciones actuales".

La suposición es que estas tasas y condiciones simplemente continuarán alrededor del mismo nivel.


Cuando hacemos este tipo de ejercicio, el modelo no está configurado para evaluar las probabilidades de "qué pasaría si": más bien demuestra lo que sucedería en un escenario muy literal de "continuidad" que toma las tendencias actuales y las extrapola hacia adelante en el tiempo.

El veredicto, por lo tanto, parece bastante claro: si continuamos al ritmo actual de deforestación, crecimiento demográfico y consumo de recursos, el colapso parecería inevitable en los próximos dos a cuatro decenios. 

La buena noticia es que hay razones para creer que este peor escenario, aunque es perspicaz para comprender los riesgos verdaderamente graves de nuestra actual trayectoria, puede no reflejar las expectativas más recientes sobre estas tendencias.

Según el informe Situación de los Bosques del Mundo 2020, publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) conjuntamente con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la tasa de deforestación mundial ha ido disminuyendo en las últimas décadas.

Desde la década de 1990 hasta el período comprendido entre 2010 y 2020, la pérdida neta de superficie forestal disminuyó de 7,8 millones de hectáreas por año a 4,7 millones de hectáreas por año. Una de las razones de ello es que, a pesar de la deforestación en curso, también se están estableciendo nuevos bosques, tanto de forma natural como mediante una planificación deliberada.

Pero la tasa de deforestación también parece haber disminuido en términos reales. En los años 90, el informe de la ONU afirma que la tasa de deforestación fue de alrededor de 16 millones de hectáreas por año. Entre 2015 y 2020, esta ha disminuido a un estimado de 10 millones de hectáreas por año.


Sin embargo, esto no justifica la complacencia. En términos absolutos, el informe de las Naciones Unidas muestra que la superficie forestal mundial todavía disminuyó en general en unos colosales 178 millones de hectáreas entre 1990 y 2020, una superficie aproximadamente del tamaño de Libia.


También corremos el grave riesgo de invertir esta modesta desaceleración. Los últimos datos producidos por el proyecto Global Forest Watch del Instituto de Recursos Mundiales confirman que la pérdida de bosques primarios fue un 2,8 por ciento más alta en 2019 que el año anterior, lo que indica que estamos a punto de ver una reaceleración en la tasa de pérdida de bosques.


Asimismo, es probable que las tasas de crecimiento de la población proyectadas sean más bajas de lo que se había previsto anteriormente. Una nueva serie de previsiones publicadas por The Lancet sugiere que el crecimiento de la población mundial podría comenzar a disminuir después de mediados de siglo debido a la disminución de las tasas de fertilidad, contrariamente a las principales previsiones anteriores.


Lamentablemente, la escala temporal de estos cambios podría ser demasiado lenta para alterar sustancialmente las implicaciones del nuevo modelo de Nature Scientific Reports.


 Como señalan los autores del estudio, "es difícil imaginar que, en ausencia de esfuerzos colectivos muy fuertes, se produzcan grandes cambios de estos parámetros en tal escala de tiempo", a pesar de la posibilidad de "fluctuaciones en torno a estas tendencias".


Pero estas disminuciones indican que podría ser factible evitar esas peligrosas tendencias de crecimiento exponencial, especialmente con un enfoque más intencional y específico.

La alternativa: Cuidar de la Tierra

Otra forma de evitar el colapso, los autores sostienen, es la transformación civilizacional fundamental.


El motor subyacente de la actual trayectoria de colapso es que "el consumo de los recursos planetarios puede no ser percibido con mucha fuerza como un peligro mortal para la civilización humana", porque está "impulsado por la Economía".


Dicha civilización "privilegia el interés de sus componentes con menos o ninguna preocupación por el conjunto del ecosistema que los alberga". 

En ausencia de la rápida construcción de una Esfera de Dyson, los físicos sugieren que para escapar de nuestra trayectoria de colapso "podríamos tener que redefinir un modelo diferente de sociedad... que de alguna manera privilegie el interés del ecosistema por encima del interés individual de sus componentes, pero eventualmente de acuerdo con el interés comunal general".


Así que la manera más efectiva de aumentar nuestras posibilidades de supervivencia es cambiar el enfoque de un interés propio extremo a un sentido de administración para cada uno, otras especies y los ecosistemas en los que nos encontramos.

En otras palabras, para evitar el colapso necesitamos convertirnos en ET, o encabezar un cambio de paradigma civilizacional. ¿Qué es más probable? 

En última instancia, eso depende de nosotros. Si este estudio es remotamente exacto, a la humanidad le quedan quizás sólo unas pocas décadas más para decidir.


#crisisclimatica #crisisecologica #crisiscivilizatoria #colapso #desforestacion #consumo #limites




jueves, 2 de julio de 2020

"Ha llegado el momento de que la humanidad pase por su próxima evolución"

 

El coronavirus es la forma que tiene la naturaleza de decirnos algo, dice el economista medioambiental Pavan Sukhdev. Quiere una economía que no se dedique a la riqueza monetaria.



Los confinamientos en todo el mundo han proporcionado al mundo natural un inesperado período de respiro. Menos emisiones, menos contaminación: el impacto positivo en el medio ambiente ha sido bien documentado.


Para el economista medioambiental Pavan Sukhdev, ex banquero de alto nivel, la crisis del coronavirus ha dejado más claro que nunca que se necesita urgentemente un cambio drástico en nuestra relación con el mundo natural.


Él argumenta que pandemias como ésta podrían ser la respuesta de la naturaleza a su explotación, y una manera de restablecer el equilibrio. 


DW: ¿Crees que el coronavirus es una respuesta instintiva de nuestra tierra para mantenernos a raya?


Pavan Sukhdev: Sí, y no sólo el coronavirus. Este es el cuarto de los mayores ataques de virus que hemos tenido [después del SARS, H1N1 y MERS], todo tipo de saltos de sistemas animales a sistemas humanos. Tal vez el sistema nos está diciendo algo, y está tratando de mantenerse a salvo.


Somos la principal causa de la perturbación, somos los que estamos destruyendo los bosques, cubriendo los humedales, invadiendo el mundo de los animales salvajes, y básicamente haciéndolos parte de nuestro sistema alimentario.


 Bueno, el sistema puede estar ajustándose mediante la liberación de más virus. Esa es la idea básica.


Usted ha dicho durante mucho tiempo que necesitamos corregir nuestros modelos económicos y corporativos. ¿Qué tipo de economía mundial futura quieres?


Es una economía circular; una economía que, en el proceso de generación de riqueza para los humanos, no genere costos al mismo tiempo, en términos de capital humano, capital social y capital natural. Otro nombre para ella sería una economía verde y equitativa de permanencia.


 Verde, porque no está causando grandes tensiones en el medio ambiente; equitativa, porque es socialmente equilibrada, no es sólo gente muy rica y muy pobre.


Pero eso es a nivel macroeconómico, a nivel de sistema. ¿Qué pasa con el nivel microeconómico? El agente más importante a nivel microeconómico es la corporación.


 Dos tercios de la economía actual, globalmente en promedio en términos de quién genera el PIB y quién genera los trabajos, básicamente es el sector privado.


 Así que la pregunta es: ¿qué puede hacer la corporación, que es el mayor motor de la economía actual, de manera diferente?


Las corporaciones básicamente ignoran el hecho de que no sólo son una máquina para hacer dinero para los accionistas, sino también una enorme institución que están capacitando y desarrollando a miles y tal vez cientos de miles de personal, por lo que están creando potencialmente capital humano, también son grandes motores de destrucción natural, por lo que están minando, destruyendo los bosques, básicamente cortando, excavando y quemando.


 ¿Pueden hacer menos de eso? ¿Pueden ser más eficientes? ¿No pueden hacerlo en lugares donde hay formas de biodiversidad extremadamente escasas en existencia? Y finalmente, ¿están arruinando el tejido social, o están construyendo un tejido social?


En otras palabras, ¿están colaborando con sus proveedores, con sus clientes, con el gobierno al que pagan impuestos? ¿O están siempre tratando de vender basura a sus clientes y usar un marketing y una publicidad agresiva para aprovecharse de las inseguridades humanas y convertirlas en deseos, deseos en necesidades, necesidades en demanda, demanda en producción, producción en beneficio?


¿Qué clase de corporaciones son? Si son el tipo de "corporación 1920", tal vez es hora de que cambien y se conviertan en lo que yo llamo corporación 2020, que es mucho más responsable, con una especie de enfoque de ganar-ganar, diciendo, chicos, vamos a hacerlo bien para nuestros accionistas, pero también vamos a hacerlo bien para ustedes, nuestros empleados, y ustedes, la sociedad donde operamos, y ustedes, la naturaleza, que está a nuestro alrededor.


¿No es demasiado idealista, dado que la naturaleza humana tiende a la codicia?


Por supuesto que somos codiciosos, y parte de esa codicia genera innovación, por lo que no es del todo malo, pero el punto es que no se puede tener una codicia desenfrenada y desenfrenada.


 Así que necesitamos controles y equilibrios, y eso es lo que no estamos haciendo.


Recuerden, el mundo entero no se trata sólo de la riqueza privada. El mundo entero no es un mercado. Tenemos familias, tenemos amigos, tenemos comunidades, y no medimos su valor en términos de beneficios o dólares. 


Y eso está bien, medimos su valor de diferentes maneras. La naturaleza también provee mucho: puedes estimar el costo económico que incurrirás al perder los servicios de la naturaleza.


La búsqueda ciega de beneficios a expensas de todo lo demás - es simplemente un sueño de tontos. Y tristemente, parece que nos lo hemos creído.


No todo tiene un valor monetario, pero podemos estimar el costo económico de la pérdida de los servicios de la naturaleza


Entonces, ¿cómo nos detenemos? ¿Cuál es el primer paso para derribar las corporaciones?


El error es la concepción de que de alguna manera las corporaciones son los dioses de nuestra economía. Eso no es cierto. Todos somos dueños de nuestro propio destino.


 Todos nosotros, la gente común en el terreno, somos los verdaderos líderes hoy en día.


 No nos dejemos hipnotizar por la magia de los mercados, no adoremos a los CEOs como si fueran dioses. No lo son, sólo son gente normal como tú y yo. Ese es el paso número uno; crear esa conciencia.


Luego, empezar a medir los impactos, y decir, donde tienes externalidades negativas - los costos para la sociedad, para la salud humana y así sucesivamente - podemos medir estos en dólares y centavos, y vamos a informar de ellos tanto como informamos de los beneficios.


 Créeme, sólo que informar de los impactos negativos hará que la gente cambie su forma de actuar.


Paso número dos: poner reglas y regulaciones sobre las cosas que realmente no quieres que sucedan.


 Si no quieres que los mercados húmedos tengan vida silvestre y animales normales al mismo tiempo, bueno, pon una regla para eso, y luego haz que los países donde tienes estos mercados cambien la forma en que se organizan. No es algo muy difícil.


La pandemia nos ha dado una ventana de oportunidad para pensar en estas cosas - ¿podemos también ver la oportunidad de hacer que algunos de estos cambios ocurran?


Soy optimista, porque, como dijo Winston Churchill, no tiene sentido ser otra cosa. La razón por la que soy optimista es porque veo que se están produciendo cambios. Creo que ha llegado el momento de que la humanidad pase por su próxima evolución, intelectual, emocional, y reconozca que podemos ser diferentes, que no tenemos que volver a las mismas viejas costumbres, a los negocios como de costumbre. 


Miremos la nueva economía, miremos la energía renovable, miremos la silvicultura y la agricultura sostenibles, el transporte que es público y no necesariamente privado.


Pavan Sukhdev es un economista medioambiental indio. Es el fundador y director general de GIST, la Iniciativa Mundial para un Mañana Sostenible, presidente de WWF Internacional y embajador de buena voluntad de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Anteriormente, pasó años en puestos de alto nivel en el Deutsche Bank.


Sukhdev fue entrevistado por Neil King y Gabriel Borrud para el podcacast de DW, On the Green Fence. La entrevista ha sido editada para mayor claridad y duración.



 Fuente: DW - Junio 2020