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sábado, 10 de septiembre de 2022

Cómo el uso de ibuprofeno y de otros antiinflamatorios puede ser contraproducente

 

Cómo el uso de ibuprofeno y de otros antiinflamatorios puede ser contraproducente 

Los antiinflamatorios más usados pueden traer más problemas que ventajas para tratar dolores articulares y crónicos

Todos los días al levantarte por la mañana, o después de hacer ejercicio, te duele la espalda, o la rodilla, y sin pensarlo te tomas un ibuprofeno. 

Este es un gesto normal para muchas personas.

 La inflamación es mala, así que hay que controlarla con antiinflamatorios.

 Sin embargo, varios estudios recientes indican que en realidad esta no es una buena idea, y que el tiro de los antiinflamatorios puede salir por la culata.


Los antiinflamatorios no esteroideos, o AINE, son una categoría de medicamentos que conocemos por sus fórmulas: ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco, e incluso el ácido acetilsalicílico, la aspirina de toda la vida. 

Son unos de los medicamentos más consumidos. 

Hay que tener en cuenta que el dolor de espalda es la segunda dolencia crónica en España, por debajo de la hipertensión, y que la receta habitual son estos medicamentos.

   Estos antiinflamatorios se usan para aliviar el dolor, reducir la inflamación y bajar la temperatura. 

Sirven igual para un dolor de cabeza que para una menstruación dolorosa, un esguince, o los dolores musculares de la gripe. 

Pero, a pesar de su uso tan extendido, incluso a largo plazo, en los últimos años se ha ido poniendo de relieve en la literatura científica que sus efectos secundarios no son desdeñables, especialmente en personas mayores. 

 Una reciente revisión de estudios enumera estos riesgos de los antiinflamatorios no esteroideos cuando se consumen de forma continuada:  Gastritis y úlcera gástrica: se calcula que hasta el 35% de las úlceras pueden estar producidas por los AINE.  

Afectan a los riñones y pueden producir fallo renal.

 Aumentan el riesgo de infartos cerebrales y cardíacos hasta en dos veces.

 Afectan a la funciones cognitivas y aumentan el riesgo de demencia. 

 El conocido riesgo de úlceras y problemas gastrointestinales se suele intentar contrarrestar con medicamentos para controlar el ácido como el omeprazol. 

Sin embargo, también se ha visto que el omeprazol y otros medicamentos similares alteran la microbiota y aumenta la inflamación.  

  Por qué necesitamos la inflamación 

La inflamación en sí no es buena ni mala.

 Imaginemos que nos hemos torcido un tobillo, que empieza a hincharse y a doler. 

Esta es la fase aguda, justo después de sufrir una lesión, y aquí la inflamación es necesaria para llevar oxígeno y nutrientes frescos a los tejidos y órganos afectados y arrancar el proceso de curación. 

  En esta fase aguda, el uso excesivo de antiinflamatorios puede interferir con el proceso natural de curación de la lesión. 

En un metaestudio con deportistas se pudo comprobar que los AINE, como el ibuprofeno y el naproxeno, reducen la masa de colágeno en el lugar donde se produce la lesión. 

El colágeno es precisamente el tejido que el organismo necesita para curarse.

 Por si fuera poco, los AINE reducen la producción del factor de crecimiento similar a la insulina, una hormona que acelera la curación y regeneración de los tejidos.

  Aunque los AINE alivian el dolor articular y reducen la inflamación a corto plazo durante un par de semanas, también retrasan los tiempos de curación y aumentan las tasas de reincidencia en las lesiones hasta en un 25%. 

El resultado es que los deportistas, incluso los que solo hacen ejercicio una vez por sermana, son capaces de volver a la actividad más rápidamente, pero a medio plazo la lesión vuelve, porque esa articulación está más débil que antes.  

 Incluso en la fase subaguda, entre dos y seis semanas después de la lesión, también es necesaria cierta inflamación para que el proceso de curación no se detenga.

 Los autores del estudio llegan a decir que “no recomiendan el uso de antiinflamatorios en lesiones musculares, fracturas óseas o tendinopatías crónicas”. 

 Los antiinflamatorios que inflaman 

Paradójicamente, el uso a largo plazo de antiinflamatorios no esteroideos en realidad puede aumenta los niveles de inflamación crónica de bajo grado, que es el tipo de inflamación asociada a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la depresión. 

Los AINE funcionan inhibiendo las enzimas que regulan la producción de prostaglandinas, mensajeros químicos que activan la inflamación.

 Sin embargo, un estudio ha revelado que esto podría afectar a la capacidad natural de su cuerpo para gestionar la inflamación, y llevar a un estado de inflamación crónica cuando se suspende el tratamiento.  

No hay que olvidar que la inflamación desbocada también es un problema. 

En el caso de las lesiones en las articulaciones, huesos y músculos, si la inflamación es excesiva o se prolonga puede producir una degeneración de los tejidos. 

Sin embargo, los expertos autores de los estudios antes citados coinciden en que los antinflamatorios no esteroideos deben emplearse según la indicación del médico, y siempre a corto plazo, como mucho durante una o dos semanas, y solo cuando haya inflamación excesiva o dolor insoportable. 

Hay otras soluciones bien conocidas para tratar la inflamación: mantener la extremidad lesionada en alto, aplicar hielo, aplicar compresión, y también utilizar suplementos como la cúrcuma, vitamina D u omega-3, que son moduladores (no supresores) de la inflamación.  

 Además, el ejercicio físico y en especial los ejercicios de fuerza, con cargas progresivas usando el dolor como medida del esfuerzo que podemos hacer, se han revelado como la solución más efectiva para recuperarse de las lesiones y prevenirlas en el futuro.

 Tomar pastillas de ibuprofeno como si fueran caramelos para poder funcionar día a día es un parche que, a la larga, nos puede pasar factura. 

domingo, 21 de febrero de 2021

Nueces, el alimento perfecto: propiedades y recetas

 


Nueces, el alimento perfecto: propiedades y recetas

 

Las nueces son de los frutos secos más conocidos y consumidos en nuestro país. Además de su interesante sabor también son alimentos muy saludables que ejercen una influencia positiva en el sistema cardiovascular, ayudan a adelgazar e incluso levantan en ánimo. Si necesitas más argumentos para incluirlas en tu dieta hoy te vamos a explicar sus principales propiedades y te facilitaremos algunas recetas deliciosas con este fantástico ingrediente.

 

 

Para perder peso

 

Si te has propuesto perder peso y quieres modificar tu dieta ya puedes olvidarte de consumir únicamente alimentos verdes y aburridas ensaladas. Hay algunos ingredientes ideales para esta misión y muy ricos, como es el caso de las nueces. Es un alimento alto en calorías, pero su consumo moderado resulta beneficioso para apoyar la pérdida de peso.

 

Esto no es porque estos frutos secos quemen grasas de por sí, se debe a que favorecen el control del apetito para limitar la ingesta diaria de calorías. La mejor forma de comerlas es al natural, sustituyendo por ejemplo otros picoteos entre horas menos beneficiosos para la salud o repletos de grasas menos favorables para el organismo. Ejercerán rápidamente su poder saciante.

 

Mejoran el ánimo

 

 

Las nueces no solo tiene efectos positivos en el cuerpo o la prevención de las enfermedades físicas, también son estupendas para el carácter y los niveles de satisfacción personal ya que mejoran el estado de ánimo.

 

En los momentos de estrés o de cansancio excesivo procura echar mano de ellas en lugar de tirar de dulces o alimentos procesados, como contienen vitaminas, minerales y antioxidantes parecen ayudar a mejorar el ánimo. Si además las consumes de forma regular conseguirás bajar los niveles de estrés.

 

El pan de nueces

 

 

¿Quieres incluir las nueces en tu rutina alimentaria y no sabes cómo hacerlo? Para ello vamos a facilitarte un par de recetas caseras muy ricas. La primera de ellas es el pan de nueces, una alternativa muy saludable que resulta fácil de hacer y muy rico, ya que es una delicia tomar pan artesano recién hecho en casa.

 

Para esta receta vas a necesitar 360 g de masa madre, 360 g de harina panificable, 90 g de harina de centeno integral, 8 g de levadura de panadero, 300 ml de agua, 10 g de sal y 100 g de nueces peladas.

 

La receta del pan de nueces

 

 

Primero se pone la levadura con un poco de agua tibia, es importante que no esté muy caliente para que no afecte a las propiedades de este ingrediente. Se añade la levadura a la masa madre y a las harinas. Se pone el agua necesaria para aportar suavidad. Se amasa hasta conseguir una masa de pan homogénea y se incorporan las nueces y la sal.

 

Se da la forma a esta masa, un círculo que se deja que repose hasta que doble su volumen. Cuando la masa haya reposado con las manos se forman los panecillos. Se precalienta el horno a 250º mientras los panecillos reposan un poco más. Después, se hornea este pan unos 20 minutos hasta que esté listo.

  

Cebolla confitada con nueces y sirope de arce

 

 

Esta otra receta con las nueces como protagonistas funciona con todo tipo de carnes rojas y acompañada con algo de queso. Es ideal como acompañamiento, como guarnición o para incluir en tus platos favoritos.

 

Para elaborarla vas a necesitar 3 cebollas, 50 g de aceite de oliva, 50 g de vino dulce, 100 g de sirope de arce, 125 g de nueces y sal. Como habrás comprobado, todos los ingredientes son muy sencillos de conseguir.

 

 Carla de San Ildefonso

 

 


 

miércoles, 17 de febrero de 2021

Cinco tipos de alimentos que debes consumir para protegerte en la pandemia

El jurel es un tipo de pescado azul. 

El jurel es un tipo de pescado azul. 

 

Cinco tipos de alimentos que debes consumir para protegerte en la pandemia

 

Además de dormir un número suficiente de horas y hacer ejercicio, la alimentación es uno de los factores que mejoran el sistema inmune.

 

 Lo que comemos está estrechamente relacionado con nuestro sistema inmunitario.

 

 Pero lo que está claro es que si seguimos una alimentación adecuada, nuestro sistema inmunológico estará más fortalecido, algo muy importante en esta pandemia de Covid-19.

 


"Sí se sabe desde hace tiempo que el déficit o los desequilibrios en la alimentación incrementan el riesgo de padecer infecciones, aunque esto siempre asociado a la malnutrición", advierten Antonio Escribano Zafra, doctor en Medicina y especialista en Endocrinología y Nutrición, y Antonio Escribano Ocón, doctor en Medicina y especialista en Medicina Interna.

 

Ambos son coautores de Potencia tus defensas (Espasa), un manual escrito entre padre e hijo en pleno confinamiento, y con el que pretenden aportarnos todas las pistas para reforzar nuestro sistema inmunitario.

 

 Según indican, hoy sabemos que hay moléculas contenidas en los alimentos y en los nutrientes que ejercen un papel "muy importante" en el sistema defensivo del organismo, se conocen como inmunocompetentes, ya que intervienen en los mecanismos del sistema inmunológico en general, pero también de forma precisa en aspectos determinados.

 

Por esta cualidad, según afirman ambos autores, podemos atribuirles a los nutrientes que las contienen la propiedad de ser inmunonutrientes: "Si desarrollamos una nutrición en la que se contemple la presencia de estos alimentos estaríamos hablando de una parte de la alimentación, en general, y de la nutrición, en particular, que podemos llamar inmunonutrición. Con ella mejoraremos nuestro sistema inmune, a través de la inclusión en nuestra alimentación de ciertos alimentos con estas propiedades".

 

En concreto, señalan que con los niveles adecuados de azúcar en la sangre, la presencia de determinados lípidos, de proteínas, y en concreto, de los aminoácidos que las componen, de algunas vitaminas y minerales, de algunos otros alimentos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y cuidando la flora intestinal entre otras cosas más, mantendremos de forma óptima y mejoraremos en todo lo que esté en nuestra mano el funcionamiento del sistema inmunitario.

 

Así, entre los grupos de nutrientes que tienen la capacidad de actuar sobre el sistema inmunológico se encontrarían:

 

Hidratos de carbono: Desde hace tiempo se sabe que los pacientes diabéticos son más susceptibles de padecer enfermedades infecciosas. El metabolismo de la glucosa y sus alteraciones tienen indudables repercusiones en el sistema inmunológico. La glucosa es el combustible principal de las células.

 

Lípidos o grasas: Además de sostener las vitaminas liposolubles, hay que recordar que todas las células tienen un componente lipídico fundamental para su integridad. Cuando el aporte de lípidos es muy escaso esta protección inicial, pero elemental en la primera respuesta inmunológica se deteriora.

 

 Aquí recuerdan que los ácidos grasos esenciales son necesarios para ciertas funciones que el organismo no puede sintetizar, por lo que deben obtenerse de la dieta, especialmente los omega-3 y los omega-6 (pescados azules como salmón, caballa, sardinas y arenques; presentes en los frutos secos como nueces, germen de cereales o el aguacate).

 

Proteínas y aminoácidos: Componente básico de todas las células, pero además intervienen en la formación de anticuerpos, hormonas, enzimas, neurotransmisores, entre otras sustancias fundamentales para el desarrollo de la vida del organismo y el sistema inmunológico. 

 

Se encuentran en: frutos secos, la carne, los huevos, el salmón, los lácteos (en especial queso, leche entera y yogur), la soja, el maíz, los garbanzos, las lentejas, las habas, los guisantes, las espinacas, la remolacha, el perejil y la col; en la carne de cerdo en el marisco, pescado azul; en verduras como cebollas, pimientos, ajos, champiñones y espinacas y fruta como el aguacate, kiwi, uvas, fresas o la sandía, plátano, cerezas y piña, la carne de pollo o pavo, por ejemplo.

 

Vitaminas: En el caso de las liposolubles tienen un papel fundamental en el sistema inmune y en la respuesta inmunitaria, claves en el desarrollo del tejido epitelial que cubre la piel y todas las cavidades de entrada en el organismo y tienen un papel destacado en la producción de células indispensables en las defensas, como son los leucocitos, y moléculas como los anticuerpos. "Si no tomas fruta y verdura no tendrás vitamina C.

 

 Hay que comer unos 80-100 miligramos diarios, en kiwi, pimiento rojo, todas las frutas sobre todo las rojas y naranjas; la vitamina D hay que tomarla también y después tomar el sol, para que nuestro cuerpo la sintetice. La vitamina A en el hígado, en los huevos, en la leche entera, en el brócoli, en la zanahoria, en las espinacas, en la remolacha y en la calabaza", señala Escribano Zafra.

 

Sobre la vitamina D dice que es un problema en la actualidad su déficit puesto que la dieta y la luz solar son las fuentes desde donde se obtiene. Son fuente de vitamina D los pescados grasos, como la caballa, el atún, el salmón, las sardinas, la leche entera, el aceite de hígado de bacalao, los huevos, la mantequilla y algunas carnes.

 

En cuanto a las vitaminas del grupo B señalan que son en general importantes para el sistema inmune, pero especialmente la B6, la B9 (ácido fólico), y la B12, pues afectan a la respuesta de los linfocitos y a la producción de anticuerpos. Se encontrarían, según indican, en: sardinas, boquerones, salmón, ostras, nueces, lentejas, garbanzos, plátano, brócoli, cereales integrales, zanahoria, leche entera y quesos curados (vitamina B6); en la lechuga, levadura de cerveza, zanahorias, escarola, tomate, espinacas, perejil, brócoli y frutos secos (B9); y la B12, fundamental para formación de glóbulos rojos y para el sistema nervioso, está en carnes, huevos, lácteos, vísceras, pescado azul y los quesos.

 

Minerales y otras moléculas: "Minerales como el hierro, el selenio, el cobre o el zinc son muy importantes como inmunoreguladores. Si comes de todo y comes bien, equilibradamente, tienes todo esto, pero si piensas en comer solo un tipo de carne, o solo un tipo de verdura, no va a funcionar", advierte el experto.

 

Mientras que el hierro se encuentra en carnes rojas y en las vísceras como el hígado, también está en muchas semillas, legumbres, germen de trigo, cereales integrales y frutos secos, pero el organismo asimila mucho mejor el hierro de los productos de origen animal que de origen vegetal. Su absorción se favorece en gran medida con la presencia de vitamina C.

 

El zinc está presente en los pescados, en los huevos, cacahuetes, guisante, o en en el chocolate. A su vez, indican que el selenio está en casi todos los mariscos, pipas de girasol, las hortalizas, las nueces y las carnes rojas. En cuanto al cobre, apuntan al hígado, frutos secos, marisco, cangrejos, vísceras, semillas, cereales de salvado de trigo y el chocolate.

 

Con todo ello, los doctores Escribano insisten en que los 5-10 alimentos básicos para fortalecer nuestras defensas ahora que estamos en pandemia serían: Los pescados azules porque tienen un cantidad de nutrientes "magníficos"; los frutos secos como las nueces y las pasas; cualquier clase de fruta y de verdura, sobre todo las de coloridos con muchas vitaminas y la C en concreto para todo lo que son las defensas; el aceite de oliva con polifenoles y vitamina E como antiinflamatorio; y los probióticos que mantienen activa la microbiota, "que tiene una enorme relación con el sistema defensivo, forma parte del entrenamiento del organismo".

 

En este contexto, Escribano Zafra, también profesor de la Universidad de Navarra, recuerda que aparte de la alimentación, es clave a la hora de cuidar de nuestro sistema inmunológico el sobrepeso y la obesidad, "uno de los aspectos que más le afecta", tal y como se está viendo con la Covid-19.

 

También apuntan al sueño y a dormir el tiempo necesario, "de alguna manera cuando duermes poco tus defensas bajan, hay algo que hace que durante el sueño el sistema inmune se recomponga"; la actividad física aeróbica, mantenida y suave, "caminar una hora, correr bien, pero sin atacarse de kilómetros".

 

Tampoco favorecen nuestro sistema defensivo el tabaco, el alcohol, aunque en realidad ninguna droga. "Está comprobado que la gente que bebe tiene un sistema defensivo más bajo. El estrés, la ansiedad, y los estados depresivos y una actitud mental negativa no se sabe por qué ocurre pero también influyen negativamente.

 

 La gente que es positiva, incluso en la cicatrización de heridas, en el parto, o en los problemas crónicos, se ha visto que la gente reacciona mejor y de alguna manera el sistema defensivo es subsidiario de la actitud mental", sentencia.

 

 

 

sábado, 13 de febrero de 2021

Cómo Eliminar La Grasa Abdominal Rápidamente Con El Ajo - Remedios Naturales Para Perder Peso

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Cómo Eliminar La Grasa Abdominal Rápidamente Con El Ajo - Remedios Naturales Para Perder Peso

 
 
La Grasa Abdominal no es un problema estético simple, tener un "vientre" puede hacer que aumenten la probabilidad de desarrollar enfermedades graves. Hoy, vamos a compartir contigo Cómo Eliminar La Grasa Abdominal rápidamente con el ajo. Esta bebida ayudará a reducir el colesterol y Eliminar La Grasa Abdominal. Aquellos que lo probaron tuvieron grandes resultados. 
 
 

 Ingredientes: 2 limas 2 dientes de ajo 1,5 litros de agua Cómo preparar: Pelar y picar los dientes de ajo. Corta las limas en rodajas. Agregue el ajo picado, la lima en rodajas y el agua en una cacerola. Hervir esta mezcla en 15 minutos. Luego deja enfriar y filtrar en una taza. 

 

 

 Modo de uso: Divida la mezcla en tres o más dosis para beber en un día. Lo ideal sería beber una taza antes o durante las tres comidas principales. Tomarlo durante tres días consecutivos, luego esperar una semana y empezar de nuevo.

 

 

 


 


domingo, 10 de enero de 2021

La tendencia alimenticia provocada por la Covid-19 en España que preocupa a los expertos

 

 

La tendencia alimenticia provocada por la Covid-19 en España que preocupa a los expertos

 

Las consecuencias de la pandemia en 2020 han agravado los trastornos que vinculan las emociones al consumo insano de comida.

 

 ¿Ha recurrido a la comida para sentirse mejor o en momentos en los que está estresado, enfadado o triste? ¿Come porque tiene hambre? ¿O solo porque siente ansiedad? ¿Suele hacerlo, no solo hasta saciarse, sino aún habiendo superado este límite?

 

Si es así, es posible que haya experimentado uno o varios episodios de lo que se conoce como 'comer emocional'. Este concepto se refiere al uso de los alimentos como forma de regular las emociones en lugar de como recurso para calmar el hambre.

 

La teoría de la alimentación emocional sostiene que las emociones negativas pueden hacer que se recurra a la comida para reducir la intensidad de dichos sentimientos o sensaciones.

 

Consecuencias del 'comer emocional'

 

Como se podrá imaginar, usar la comida como herramienta para contrarrestar las emociones desagradables repercute negativamente en la salud. Por ejemplo, está ligado al aumento de peso.

 

En relación a este, se ha observado que existe una fuerte correlación entre la obesidad, los síntomas depresivos y el comer emocional.

 

También se ha detectado relación con una estrategia conocida como distracción por evitación. Esta consiste en no afrontar el origen de la ansiedad o preocupación que causa los episodios de ingesta descontrolada. Por ejemplo, no enfrentar un conflicto con su jefe, un colega del trabajo o la familia, entre otras tantas razones posibles.

 

Factores que lo provocan

 

Existen diversos factores que pueden afectar directamente a la presencia de un 'comer emocional'. Por ejemplo, problemas de regulación emocional pueden estar asociados a la falta de empleo, y a su vez la falta de empleo y/o de recursos económicos pueden tener un gran impacto en la salud mental.

 

Se ha observado que existe una mayor probabilidad de que las personas con niveles socioeconómicos más bajos presenten más angustia. Esta, a su vez, se suele asociar con mayor recurrencia al comer emocional. Por consiguiente, también con un mayor índice de masa corporal.

 

Por otro lado, se sabe que la pandemia por Covid-19 ha tenido un impacto considerable en la situación económica global. Una de las consecuencias es una importante y generalizada pérdida de empleo, además de un gran impacto en la salud mental.

 

En los resultados de una reciente revisión sistemática y meta-análisis se ha observado que la crisis sanitaria actual se relaciona estrechamente con un incremento de sintomatología como estrés, ansiedad y depresión.

 

De hecho, incluso se ha puesto en relieve que la pandemia podría llegar a empeorar la ya ampliamente conocida y analizada pandemia por obesidad.

 

Por otro lado, también se ha sugerido que la pandemia por covid-19 y la cuarentena obligatoria a la que diversos países recurrieron como medida para disminuir su impacto han aumentado el riesgo de síntomas y, de manera inferencial, de este trastorno de la alimentación.

 

Los patrones de alimentación poco saludables durante esta crisis sanitaria son más altos en las poblaciones que ya estaban en riesgo. Es el caso, por ejemplo, de las personas que ya padecían obesidad.

 

¿Cómo contrarrestarlo?

 

Gracias a la ciencia, contamos con los resultados de décadas de investigación sobre este trastorno de la alimentación desde el punto de vista de distintas disciplinas.

 

Es importante mencionar que las emociones negativas, como el estrés, la ansiedad, la depresión o el aburrimiento son algunos de los principales activadores del comer emocional.

 

Por eso una de las medidas más efectivas para poder contrarrestar esta tendencia es reflexionar y ser conscientes de las emociones que se están experimentando en un momento determinado, para poder actuar en consecuencia.

 

 

Reconocer los detonantes de estos sentimientos es fundamental. Es decir, localizar cuáles son las situaciones específicas que pueden estar desencadenando este malestar y, por consiguiente, un episodio de estas características.

 

De hecho, existen revisiones sistemáticas que apuntan a que la meditación de atención plena podría reducir de forma efectiva la posibilidad de sufrir atracones y, en general, la ingesta emocional.

 

Dentro de la meditación de atención plena también podemos encontrar el mindful eating o alimentación consciente, el cuál incluye hacer elecciones deliberadas de alimentos, cultivar la conciencia de las señales interoceptivas relacionadas con la ingesta de alimentos, prestar atención a las señales físicas frente a las psicológicas, entre otros beneficios.

 

Otra de las conclusiones a las que apuntan las evidencias científicas actuales, como los resultados de este estudio, es que el entrenamiento de relajación podría ser eficaz para reducir los episodios de comer emocional, así como los síntomas depresivos y de ansiedad. También para mejorar la eficacia individual en el control de lo que comemos y la causa por la que lo hacemos.

 

Gran cantidad de personas en todo el mundo padece trastornos alimentarios. Para tratarlos, es importante detectarlos a tiempo y ser conscientes de que existen diversos especialistas a los que recurrir y que pueden servir de apoyo. En caso de sospecha, la principal recomendación es acudir a un profesional que valore la situación.

 

 

* Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. 

 

** Alejandro Domínguez Rodríguez es external professor de la Universidad Internacional de Valencia

 

miércoles, 7 de octubre de 2020

COMO SEMBRAR AJO EN CASA TODO EL TIEMPO


  

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miércoles, 16 de septiembre de 2020

El truco para adelgazar comiendo frutos secos: la leyenda de que engordan es falsa

Frutos secos / Freepik




Cuando alguien se dispone a elaborar una dieta para perder peso, uno de los primeros alimentos que elimina de la lista de la compra son los frutos secos, considerados en el imaginario colectivo como grandes enemigos de las dietas por su alto contenido calórico.


 La leyenda, sin embargo, es falsa, ya que las grasas insaturadas presentes en estos alimentos pueden llegar a ser unas de nuestras grandes aliadas a la hora de ver bajar el número de la báscula.


Nueces / Pixabay
Las nueces son los frutos secos estrella por la multitud de beneficios que aportan 

 

Los frutos secos, alimentos totales


Los frutos secos son fuente de grasas insaturadas que sirven para reemplazar las grasas saturadas. Además, algunos contienen omega-3, especialmente las nueces, que tal y como demostraron unos científicos de la Universidad de Praga conlleva a una pérdida de grasa en el cuerpo.


Los frutos secos también son una importante fuente de proteínas vegetales y fibra, lo que provoca en nuestro cuerpo una sensación de saciedad, lo que también ayuda a que nuestro cuerpo nos pida consumir menos calorías, tal y como demuestra una reciente investigación publicada en Obesity Medicine.


Por si todos estos argumentos no fueran suficientes, también hay que tener en cuenta que los frutos secos estimulan la masticación y el gasto de calorías que tiene el cuerpo para metabolizar lo que comemos.


Una investigación publicada en el Asia Pacific Journal of Clinical Nutrition reveló que las personas que consumen frutos secos queman más energía mientras descansan.


Almendras / Pixabay
Las almendras son ricas en proteínas, tienen antioxidantes y ayudan a reducir los niveles de colesterol 

Evitar frutos secos procesados: mejor al natural


Una vez confirmado que la presencia de los frutos secos en nuestra dieta nos irá bien para perder peso, ahora toca decidir qué frutos secos compramos y, sobre todo, en qué formato. Y es que en el supermercado lo venden de muchas formas distintas, y no todas nos sirven. En este sentido, hay que obviar todos aquellos que hayan sido procesados, fritos, rebozados con algún sabor extra, caramelizados o incluso en forma de crema.


La clave del éxito consiste en consumir frutos secos en su estado natural. Aquí también entra la opción de añadirlos a nuestras recetas, para acompañar pastas, arroces o ensaladas, o añadidos en pasteles y magdalenas.


Frutos Secos / Pixabay
Las nueces, las almendras y los dátiles, los tres frutos secos mejor considerados por los nutricionistas 

 

El top-3 de los frutos secos


Pese a que todos los frutos secos, en su justa medida, son buenos para mantener una dieta equilibrada, según diferentes investigaciones los 3 más recomendados son las nueces, las almendras y los dátiles.


Las nueces, a parte de ser buenas para el corazón, tienen un alto contenido en ácidos omega-3, tienen propiedades antioxidantes y son ideales para luchar contra el colesterol.
Las almendras, por su parte, son ricas en proteínas para desarrollar masa muscular sin grasa, tienen antioxidantes y ayudan a reducir los niveles de colesterol.


Por lo que refiere a los dátiles, que nos aportan dulzor a unas dietas en las que acostumbra a faltar, tienen mucho hierro, son ricos en fibra y ayudan a eliminar toxinas del organismo. Además, tiene un gran efecto saciante.



 




 

lunes, 14 de septiembre de 2020

Estos son los alimentos que debes consumir si quieres tener unos pulmones fortalecidos

Tomates


¿Crudo o cocido? Conoce cómo sacarle el máximo beneficio al tomate


El tomate cuenta con numerosas propiedades buenas para la salud. Muchas personas prefieren comerlo crudo, pensando que así pueden obtener más vitamina C. Sin embargo, las verduras frescas no siempre son la mayor fuente de nutrientes, advierten expertos chinos.


Los tomates contienen licopeno, conocido por su elevado poder antioxidante, muchos mayor que incluso el de la vitamina E. Gracias a estas propiedades, los tomates reducen el riesgo de ciertos cánceres.


 El efecto antioxidante, mientras tanto, se puede potenciar al someter los tomates a un tratamiento térmico, aseguran los autores del artículo para el medio chino Sohu. 

Por supuesto, la vitamina C se destruirá, pero no se reducirá el valor nutritivo de los tomates, sino aumentará, explican.

Según la publicación, al interactuar con el aceite durante el procesamiento térmico, aumenta significativamente la actividad antioxidante del tomate. 

"Si quieres obtener más vitamina C, entonces come los tomates crudos, y si buscas más nutrientes, ¡cocínalos!", resume el medio.
Los autores recuerdan que si optas por los tomates frescos, es mejor no pelarlos porque la piel contiene muchos nutrientes. Y advierten que hay que evitar comerlos crudos con el estómago vacío. 

Estos son los alimentos que debes consumir si quieres tener unos pulmones fortalecidos



Tomates con mozzarella


Se ha comprobado que el COVID-19 ataca a más de un órgano en el cuerpo humano, pero los pulmones son los que salen más lastimados cuando el virus se presenta en una forma agresiva. Para lograr que los pulmones estén fortificados se recomienda consumir alimentos básicos y saludables en tu dieta cotidiana.


El nutricionista Alejandro Cánovas considera que lo más sencillo puede ser también algo complicado debido a que todo dependerá de la constancia con la que se lleve una vida saludable.


"De nada nos sirve comer sano unos días y luego echarlo todo por tierra", dijo el nutricionista al medio La Vanguardia al momento de nombrar los productos que se deben consumir para blindar a los pulmones.

Sardinas

Este producto debe consumirse al menos tres veces por semana. Los pescados azules son alimentos ricos en omega 3, omega 6 y ácidos grasos poliinsaturados.

Arroz integral

A comparación del arroz común, el integral es fuente de hidratos de carbono de calidad. Cánovas recomienda evitar las harinas refinadas, los procesados y alimentos que contengan azúcares dañinos.
 

Huevo

Para evitar que la salud pulmonar se deteriore, el especialista recomienda el consumo de proteína y mejor si es de origen vegetal. Además se debe evitar el consumo de carne. Por eso el huevo es una excelente opción al aportar proteínas y vitaminas liposolubles como la A.

Tomate

Según Cánovas, este alimento al contener vitamina C y ser antioxidante natural ayuda a prevenir problemas respiratorios al igual que todos los alimentos que tengan esta vitamina.
Nueces

Este alimento es recomendable debido a que tiene nutrientes como la grasa poliinsaturada, polifenoles y vitamina E. Su primera característica es capaz de mantener en buen estado a todo el organismo, incluyendo los pulmones.

Agua

Todos saben que el consumo de agua es vital para el organismo, pues los órganos funcionan de manera correcta con una buena hidratación. Si no te gusta tomar agua, Cánovas recomienda darle sabor con la ayuda de infusiones o hierbas aromáticas que también ayudan a la hidratación
 

Lácteos


Son una fuente de vitamina D, también relacionada con una buena función de los pulmones. Si bien el organismo puede conseguir esta vitamina mediante los rayos solares, también está presente en otros productos como los champiñones, el aguacate y los lácteos enteros.


Según explicó el neumólogo Eusebi Chiner, responsable del Servicio de Neumología del Hospital San Juan de Alicante al medio español, la mayoría de patologías pulmonares son detectadas cuando se encuentran en una etapa avanzada, aunque esto se podría prevenir con análisis periódicos, pero sobretodo con buenos hábitos de vida como practicar ejercicio físico, dormir bien y respirar aire limpio.
 

Cada vez que salimos de casa para comprar alimentos buscamos dos fines, comprar productos saludables y no gastar mucho dinero pero el segundo objetivo es muy difícil de lograr aunque no imposible según revelan los nutricionistas.


Los alimentos saludables se han convertido en una tendencia actual. Los alimentos ideales y más buscados por lo general deben contener vitaminas, antioxidantes y ser bajos en calorías para que estos prolonguen la juventud y nos mantengan en forma.


Los 13 alimentos 'saludables' en los que desperdicias demasiado dinero





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