jueves, 3 de noviembre de 2022
Irene MONTERO envía a Vox al rincón de la historiaIrene Montero contesta a la diputada de Vox ría de la Cabeza Ruiz Solás, en la sesión de control del Congreso de los Diputados sobre la Ley Trans impulsada por el Ministerio de Igualdad.
miércoles, 2 de noviembre de 2022
jueves, 6 de octubre de 2022
Jóvenes de un colegio mayor de Madrid acosan a sus vecinas al grito de "putas, os vamos a follar"
* Jóvenes de un colegio mayor de Madrid acosan a sus vecinas al grito de "putas, os vamos a follar"
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
La dirección del Elías Ahuja ha expulsado al que inició los cánticos y la Universidad Complutense estudia medidas contra los que participaron
* Jóvenes de un colegio mayor de Madrid acosan a sus vecinas al grito de "os vamos a follar"
"Putas, sois unas putas ninfómanas".
* "Putas, sois unas putas ninfómanas".
Es el aberrante grito de guerra con el que se les ha ocurrido a buena parte de los estudiantes universitarios que residen en el Colegio Mayor Elías Ahuja –adscrito a la Universidad Complutense de Madrid– dar por comenzado el curso a las estudiantes del Colegio Mayor Santa Mónica ubicado frente a ellas.
Las imágenes se han viralizado rápidamente por las redes sociales y en ellas se observa cómo decenas de estudiantes realizan una performance de mal gusto por la que insultan y amenazan con cánticos sexistas a las vecinas de complejo residencial.
En ellas se puede ver un bloque de habitaciones lleno de ventanas desde las que, inicialmente, es un chico quien grita a pleno pulmón consignas machistas y sexuales.
Tras llamar a las interpeladas "putas" y "ninfómanas", el joven añade que "van a follar todas en la capea", en referencia previsiblemente a un evento planeado para este inicio de curso.
Y en ese momento es cuando se izan la práctica totalidad de persianas y se abren las ventanas desde las que surgen decenas de chicos uniéndose a la desafortunada intervención. Gritos sexistas El colegio mayor estudia si el acto machista estaba organizado previamente ya que un buen número de estudiantes se sumó de inmediato
El director del Colegio Mayor Elías Ahuja, Manuel García Artiga, ha explicado en la Cadena Ser que los hechos ocurrieron este pasado domingo a medianoche y que tan pronto escucharon los gritos, tanto él como el vigilante de noche trataron de salir al paso: "Salimos a pararlos ipso facto cuando oímos los gritos, pero no nos dio tiempo a llegar. En absoluto lo íbamos a permitir".
Un hecho que el propio director ha confirmado, aunque ha puntualizado que las proclamas no iban dirigidas a las chicas del Santa Mónica. "Es una forma que tienen de expresarse, pero en absoluto referidas a las muchachas".
Los hechos ocurrieron el pasado domingo, al filo de las 12 de la noche.
Un estudiante, acompañado por otros en la misma habitación, se puso a berrear los insultos antes descritos.
Y de inmediato se encendieron las luces de la mayoría de las habitaciones y se unieron a los primeros. Como si todo fuera orquestado.
El director del Elías Ahuja asegura que trataron de evitarlo junto al vigilante de noche, pero no llegaron a tiempo Por ello la dirección de la residencia de estudiantes, así como la Universidad Complutense, investigan si el acto había sido anteriormente organizado.
Lo que supondría más sanciones que la mera expulsión del que se lanzó a voz en grito a llamar putas a sus compañeras de otra residencia.
En un comunicado, la Complutense ha abierto un expediente informativo para analizar lo ocurrido y depurará responsanbilidades. Además, anuncia que "trabajará de manera coordinada con el resto de las universidades para aplicar sanciones a los colegiales involucrados".
"Desde la UCM mostramos un total rechazo a lo sucedido, consideramos que actuaciones como esta no tienen cabida en ningún ámbito de la sociedad, y menos aún, en el ámbito universitario".
La dirección del Colegio Mayor también ha condenado las proclamas de los chicos y han asegurado que tomarán medidas.
Colegio Mayor Elías Ahuja El centro condena las expresiones machistas y ya ha expulsado al que realizó los insultostores "Condenamos rotundamente las manifestaciones vertidas por algunos colegiales.
Las consideramos incomprensibles e inadmisibles, tanto en la forma como en el fondo", expone el comunicado del centro, que añade que las proclamas son "totalmente contrarias al ideario y valores del centro".
Además, agregan desde el Colegio Mayor Elías Ahuja, el reglamento de régimen interno del centro implica la expulsión de los implicados. De hecho, un portavoz del centro ha confirmado que ya hay un expulsado y se continúa trabajando para identificar a "cualquiera que haya podido proferir cualquier tipo de insulto o falta de respeto".
Al mismo tiempo, la dirección también ha subrayado que obliga a la participación de los colegiales en un ciclo de conferencias de sensibilización, así como su colaboración en actividades solidarias y de voluntariado.
Finalmente, el centro traslada sus disculpas a las estudiantes del Colegio Mayor Santa Mónica, las aludidas, y reafirma su compromiso en una educación basada en valores como "la amistad, el respeto, el sentido de comunidad, la solidaridad y la igualdad.
En este sentido, ha anunciado que los estudiantes escribirán una carta pública a las compañeras del Santa Mónica pidiendo disculpas por su comportamiento machista.
Pedro Sánchez: "No podemos tolerar estos comportamientos que generan odio y atentan contra las mujeres. Es especialmente doloroso ver que los protagonistas son personas jóvenes"
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha referido en Twitter a lo ocurrido el domigo por la noche. "No podemos tolerar estos comportamientos que generan odio y atentan contra las mujeres. Es especialmente doloroso ver que los protagonistas son personas jóvenes. Ni un paso atrás. Las políticas de igualdad son necesarias. ¡Basta ya de machismo!"
La secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, también ha sido muy crítica con los cánticos machistas. "Quizás la educación sexual les hubiera advertido que 'vamos a abusar' es una amenaza parte de ese terror sexual que coloca las mujeres como objetos sexuales", ha avisado en Twitter.
"Otra cultura sexual es posible, necesaria y aprendible, una del goce y el respeto, una cultura feminista", ha añadido.
Según las primeras pesquisas, el motivo del ataque podría haber sido una confusión de uno de los atacantes con el móvil del joven, quien hablaba con una amiga por videollamada, al pensar que la víctima les estaba grabando.
En este mismo sentido, se identifica esta muerte con un crimen de LGTBIfobia, en la línea de lo que defienden las amigas de la víctima, que aseguran que el principal promotor del linchamiento le dijo a Samuel: Cabe recordar que las autoridades universitarias llevan años tratando de atajar las novatadas y que, precisamente este arranque de curso 2022-23, es el primero en el que estén prohibidas por ley tras aprobarse el pasado mes de febrero la ley de convivencia universitaria que, en su artículo 11, clasifica las novatadas como faltas muy graves.
Las redes sociales han estallado tachando el acto como "denigrante", "pavoroso", "condenable" o "repugnante" al punto de que el vídeo tiene casi tantas visualizaciones como críticas.
"Putas, sois unas putas ninfómanas".
Es el aberrante grito de guerra con el que se les ha ocurrido a buena parte de los estudiantes universitarios que residen en el Colegio Mayor Elías Ahuja –adscrito a la Universidad Complutense de Madrid– dar por comenzado el curso a las estudiantes del Colegio Mayor Santa Mónica ubicado frente a ellas.
El texto machista de Pablo Casado
El diario digital La Marea publicó el controvertido texto que data del año 2000, cuando Casado tenía 19 años.
Una edad con la que ironizaba con ir de caza de "lobas y zorras" y fantaseaba con ser parte de una raza superior.
Todo ello quedaba englobado una sección de humor de la revista El búho, aunque el contenido del escrito tiene poco de gracioso.
El polémico texto machista de Pablo Casado cuando residió en el Colegio Mayor Elías Ahuja
jueves, 29 de septiembre de 2022
Hoy escribo para las mujeres que lloran en silencio...
Hoy escribo para las mujeres que lloran en silencio...
Para aquellas que se muerden los labios y los días, para llenarse de coraje y continuar...
Por las que sonríen sin decir que tienen miedo, que llevan el corazón destrozado, que simplemente el mundo se les ha venido abajo...
Escribo para aquellas valientes que lloran a escondidas, mordiendo la almohada cada noche porque no hay palabras que sean escuchadas, porque no hay llanto que sea comprendido...
Por las que batallan con las exigencias de estos días...
Por esas que luchan por ser buenas madres, buenas esposas, buenas trabajadoras, independientes y desean verse bellas al espejo, todo al mismo tiempo...
Por las que han dejado todo por ir detrás de un amor que al final terminó en nada...
Por las que renuncian a sus sueños por entregarse a los sueños de sus hijos o de sus parejas...
Por las que desean no ser vistas como objetos inútiles, y quieren demostrar sus capacidades, pero el mundo les cierra las puertas...
Por las que caminan erguidas en la calle, saludando con tranquilidad, cuando por dentro quisieran gritar que el mundo les duele, que el mundo las mata...
Escribo por las mujeres que nadie ve llorar, pero traen un rio llanto en el alma...
Por las de vida perfecta, marido perfecto, hijos perfectos y que al final es más que pura fachada...
Por las que están rotas y les falta alguien...
Por las que se están muriendo, queriendo morirse, pero siguen levantándose todos los días a sonreír para los demás...
Por las mujeres fuertes, que tienen el alma rota y el espíritu quebrantado y sin fuerzas...
Por las que han perdido la esperanza, por las que se sienten derrotadas sin decirlo...
Por aquellas que vieron su vida pasar por la ventana...
Y a las que atizaron el tren equivocado y que al final las dejó tiradas...
Por las que quieren dejar de llorar pero no pueden...
Escribo por ellas ... AUTOR: MARIO BENEDETTI.
Ojalá algún día nadie nadie tenga que escribir para las mujeres que lloramos, para las mujeres valientes que cada día tenemos que sobrevivir en un mundo lleno de desigualdad, ojalá algún día todas esas palabras de ánimo se transformen en una realidad sin desigualdad ni abuso.
viernes, 16 de septiembre de 2022
Tu aplauso a Emma Thompson es nuestro castigo
Emma Thompson en'Buena suerte, Leo Grande'
Tu aplauso a Emma Thompson es nuestro castigo
Recuerdo que hace años, cuando yo empezaba en las tertulias políticas, desde algunas horas antes de entrar, temblaba.
No tenía ni idea de cómo funcionaba aquello, yo no había entrado por recomendación de ningún grupo editorial o partido político, como suele suceder, sino porque un día me entrevistaron como desahuciada.
No me entrevistaron en tanto que periodista, analista ni escritora.
Lo hicieron porque me acababan de desahuciar y me empeñé en hacerlo público.
Les hizo gracia mi tono, poco habitual, y al fin y al cabo llevaba más de 25 años en el oficio, así que allí entré, entre patosa, iracunda, tajante y grotesca, pero siempre roja, y allí sigo.
Un día, se acercó a mí uno de los jefes de programas y me dijo "tú eres imprescindible, te adoro".
Y añadió: "estás aquí porque eres imperfecta, porque no lo haces del todo bien, con un par". Lo entendí perfectamente.
Me adoraba porque no me importaba exponerme en público.
Aguanté la hostia como pude, "con un par".
Quizás él lo dijo a modo de elogio, no importa, pero era una hostia con toda la mano abierta.
Me sucede lo mismo cuando se aplaude a las muchachas gordas que, "pese a" estar gordas, muestran sus cuerpos en las redes sociales.
Se acostumbra –desde hace relativamente poco, es cierto– a elogiar su arrojo, su valentía, cómo "abren caminos", cómo "rompen tabúes" y lugares comunes de ese tipo.
En realidad, lo que se hace es llamarlas gordas.
El hecho de que sean gordas va por delante y su supuesta "valentía" consiste en no dar importancia a algo considerado intrínsecamente malo, o sea estar gordas.
Si el hecho de estar gordas no fuera considerado malo, ellas no necesitarían valentía alguna ni habría nada por lo que aplaudirles.
Es la misma trampa peluda que encierra la película Good luck to you, Leo Grande (Buena suerte, Leo Grande, en la versión española).
Se habla mucho de ella porque la actriz Emma Thompson aparece a sus 63 años completamente desnuda ante un espejo.
La cosa va de la siguiente manera: Thompson interpreta a una viuda en la sesentena que contrata los servicios de un prostituto para vivir una sexualidad que no ha tenido, si es que se puede llamar sexualidad a algo en su vida, que no.
En una narración teatral de varios encuentros nos muestran los avances de la pareja.
Voy a dejar de lado la sonrojante construcción del personaje masculino, que sirve de excusa para alabar las labores propias de la prostitución y encumbrarlas, literalmente, a un servicio que debería ser sufragado por el Estado para el bienestar de la población y buen funcionamiento de la sociedad.
Baste decir que es muy guapo, muy joven, muy educado, muy culto, muy sensible e incluso me atrevería a decir que alguien podría considerarlo feminista.
Me interesa el retrato que hacen de la señora madura.
A Emma Thompson la vemos arrancar con los mohínes propios de una profesora de instituto con terno anticuado y pacato.
Después, aparecen las transparencias en la blusa, los camisones, los tirantes, la enagua, y la mujer va ganando lo que podría haber sido desde el principio, sencillamente una hembra madura con un cuerpo redondeado y bonito bajo la seda o la sábana.
Finalmente, la vemos follar.
No follar un poco debajo de la sábana, sino hacerlo en las más variadas posturas.
En todos esos momentos, su cuerpo es gozoso y bello.
Por supuesto no es una chavala ni Sharon Stone, pero la cámara le da la plenitud que merece, y resulta indudablemente sexi.
Ah, pero todo lo anterior no tendría gracia sin su trampa peluda.
La misma de las gordas.
Llegado cierto momento, cuando ya hemos visto el cuerpo de la Thompson en todo su esplendor y un buen puñado de posturas, incluido un gracioso cunnilingus, la plantan –se planta– ante el espejo desnuda.
Y entonces sí, entonces podemos decir lo valiente que es al mostrarse así con 63 años.
Antes de ese plano, demasiado dramático para lo que nos ha llevado hasta él, no hemos caído en admirar el supuesto "valor" de la actriz por mostrarse desnuda con el cuerpo que corresponde a sus años.
Es entonces, forzadamente, cuando lo hacemos y, con ello, penalizamos la edad de las mujeres.
Lo hacemos además en un entorno netamente erótico, relacionado con el placer.
Si "se atreve" a hacerlo, señal de que tiene que vencer algo malo.
Ni más ni menos que su carne madura deseando.
Recomiendo a quienes aplauden el valor de la actriz que vean la película ahorrándose esa escena final.
Ya verán cómo se construye la realidad, ya verán las trampas que nos castigan, ya verán cómo cambia el retrato.
viernes, 8 de julio de 2022
sábado, 25 de junio de 2022
Derechos Humanos para la Mujer.
sábado, 18 de junio de 2022
viernes, 10 de junio de 2022
Por primera vez en la historia un grupo con presencia femenina se ha clasificado en el carnaval gaditano para la final
En los últimos 8 días han muerto 4 mujeres por culpa de la violencia machista
viernes, 3 de junio de 2022
VERGONZOSO LO OCURRIDO EN EL JUICIO DE IVONNE REYES CONTRA PEPE NAVARRO
viernes, 13 de mayo de 2022
Los dolores de regla en el trabajo dejan de ser tabú
Los dolores de regla en el trabajo dejan de ser tabú: “Lloraba porque no sabía cómo decirle a mi jefe que no podía ir”
La posibilidad de que la nueva ley del aborto incluya una baja menstrual ha hecho aflorar testimonios sobre qué supone para las mujeres con fuertes afecciones durante la menstruación acudir a trabajar, una realidad habitualmente invisibilizada y atravesada por la culpa y el ocultamiento
Algo que es mejor llevar en secreto, aunque la mitad de la población convive con ella durante unos 40 años. A pesar de los avances, es el mandato social que sigue pesando sobre la regla y todo lo que la rodea.
La idea del Ministerio de Igualdad de regular específicamente una baja menstrual en la futura reforma de la ley del aborto ha empezado a romper el tabú de los fuertes dolores que sufren algunas mujeres cuando tienen el periodo.
La medida aún se está debatiendo en el seno del Gobierno, pero la idea ya ha hecho aflorar testimonios que empiezan a hacer visible lo que supone para algunas ir a trabajar y rendir en estas condiciones.
Pinchazos, dolor intenso que se extiende por las piernas y la espalda, mareos, vómitos, sudores fríos...
Es lo que Henar, una joven de 30 años que vive en Madrid, experimentaba casi todos los meses cuando tenía la regla.
Hace unos años acudió al ginecólogo, que descartó que tuviera ovarios poliquísticos y le diagnosticó una dismenorrea, que se caracteriza por un dolor fuerte pélvico y abdominal antes y después de la menstruación. “Empiezas tomando un ibuprofeno, no te hace nada, pasas a otros tantos antiinflamatorios.
Y nada... Lo último que me recetaron a mí fue un calmante muscular que directamente te deja grogui”, asegura.
Estas afecciones “absolutamente incapacitantes” condicionaron la vida cotidiana de Henar hasta que el médico le dio la opción de utilizar un anticonceptivo hormonal para reducirlos. “He estado en varios sitios trabajando y cuando llegaba avisaba a mis jefas de que me podía pasar esto”, señala. P
ero también reconoce que llegó a normalizar el dolor: “No puedes rendir igual y te vendría mejor quedarte en casa, pero vas a trabajar porque te planteas ¿cómo voy a llamar yo ahora para decirles que me tengo que quedar por la regla?”, señala.
Es la pregunta y cuestionamiento que se han hecho muchas de estas mujeres.
A las experiencias de afecciones físicas relacionadas con la menstruación les suele acompañar una sensación de vergüenza o minimización del daño que María, que prefiere no dar su nombre real, conoce muy bien.
“Es una tortura, de hecho es un alivio que la regla me toque en fin de semana por el tema del trabajo”, asegura esta mujer de 32 años que trabaja en una oficina y la mayoría de los meses sufre varios días de “dolor muy fuerte que se extiende por la espalda, gran cansancio, mareos y una situación constante de estar muy nublada”.
Para la mayoría de quienes enfrentan este tipo de menstruaciones, al dolor se le suman sensaciones de culpa y excesiva autoexigencia cuando les toca en jornada laboral. “Piensas que no estás haciendo el trabajo como deberías, como si no fueras eficaz o productiva.
Porque nos exigimos seguir haciéndolo como el resto de días”, cuenta María.
Ella recuerda el día en que, hace algunos años –“Ahora ya hablo con más naturalidad de ello”, afirma– lloraba “porque no sabía cómo decirle a mi jefe que no podía ir a trabajar”.
La vergüenza se unía al miedo “a que pensara que era floja porque hay mujeres que les duele y pueden continuar”. “Al final dije que me encontraba mal, en general, sin nombrarlo”, rememora.
Las de Henar o María son dos de las experiencias que viven algunas mujeres que sufren reglas dolorosas, pero “no son una inmensa mayoría”, alude Isabel Serrano, ginecóloga especializada en derechos sexuales y reproductivos.
Algunas de estas menstruaciones proceden de condiciones como la endometriosis, pólipos, miomas o quistes de ovarios; otras no llegan a tener diagnóstico. “Aún así, las que sufren dolores insoportables que afectan grave mente a su vida esos días son una minoría”, remacha la experta, que reconoce la necesidad “de que estas mujeres tengan una protección que a día de hoy no tienen”.
La regla, invisibilizada “históricamente” La psicóloga e investigadora Laura Medina Perucha es una de las coordinadoras del estudio Equidad y Salud Menstrual, puesto en marcha por el Instituto Universitario de Investigación en Atención Primara Jordi Gol i Gurina (IDIAPJGol).
Asegura que este tipo de efectos emocionales no son una excepción, porque existe “una normalización” del dolor menstrual que “va muy ligada a cuestiones de género y a cómo se validan las experiencias de dolor de las mujeres”, además de a la invisibilidad que “históricamente” ha enfrentado la menstruación.
“Es algo que pasa en el contexto social y nosotras mismas interiorizamos y tiene además que ver con el desconocimiento del ciclo menstrual”, apunta.
Para la investigadora, la invisibilidad y el tabú se traducen en que “sea algo de lo que no se habla y finalmente se configure como algo que hay que esconder”. Algo que tiene “relación directa” con lo que ocurre en el ámbito laboral: “Acaba suponiendo que este dolor es mínimo, que hay que aguantar y que no se debe notar”.
Este mismo ocultamiento social es lo que, cree Medina, conduce a “la escasa investigación científica que hay sobre la regla” y a una tendencia “a la medicalización” de las menstruaciones dolorosas.
“En muchas ocasiones es el primer e inmediato recurso, pero hace falta explorar más de dónde viene ese dolor”, añade la psicóloga.
A Tatiana Romero le diagnosticaron endometriosis hace ya casi dos décadas, durante la adolescencia. A sus 38, sigue padeciendo intensos e incapacitantes dolores cada vez que tiene la menstruación que, literalmente, le impiden muchas veces salir de casa.
Aun así, ha sufrido largas jornadas de trabajo, sobre todo durante sus más de diez años como empleada de hostelería, en estas condiciones. “Es muy difícil de explicar para quien no lo ha sentido.
Como si te partieran en dos. Me provoca bajadas de tensión, migrañas, mareos...
Cuando trabajaba en el bar, estaba un rato en la barra y bajaba cada poco al baño a vomitar”, asegura esta mujer mexicana.
Para Tatiana la única opción es un cóctel de fármacos que palíe, en lo posible, el malestar inhabilitante que le dura unos cuantos días.
“Siempre he tenido que ir completamente drogada a currar, habiéndome tomado analgésicos para poder estar de pie”, cuenta de su paso por la hostelería. Entonces, su estrategia era intentar cambiar turnos con compañeras o librar los días que sabía que tendría la regla, algo que en parte sigue haciendo, aunque con más facilidad debido a que es autónoma y puede organizarse.
La medida, aún en el aire Todas las voces consultadas para este reportaje coinciden en ver como una buena noticia que comience a hablarse de salud menstrual y celebran que pueda existir una baja laboral específica para mujeres que sufren fuertes dolores de regla.
“No sé hasta qué punto va a cambiar lo que ya podemos pedir, pero ayuda a visibilizarlo y a sentirnos reconocidas y legitimadas”, considera María a la espera de ver cómo acaba redactada y configurada en la ley, si finalmente se incluye este punto.
La joven pone el foco en las resistencias que aún existen y que ha observado estos días fundamentalmente en Twitter, con comentarios que “minimizan nuestras experiencias y el dolor que sufrimos”.
No obstante, de momento la medida, incluida en el borrador de la reforma de la ley del aborto que maneja el Ministerio de Igualdad, está en el aire y varios ministros socialistas han enfriado en las últimas horas la posibilidad de que acabe finalmente reflejada en el texto.
“Hay que tratarlo con bastante prudencia, pero es cierto que hasta ahora muchas mujeres se han callado y no han conseguido la protección laboral que necesitan”, señala Serrano, miembro de la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE).
Para la experta es clave que a este tipo de medidas en el ámbito laboral le acompañen otras como la formación a los profesionales sanitarios o la incorporación a las aulas de la educación menstrual.
“Todavía hace falta mucha más normalización, más reconocimiento social y que el Estado ponga los mecanismos para garantizarlo”, concluye.
https://www.eldiario.es/.../dolores-regla-trabajo-dejan...
viernes, 15 de abril de 2022
La boda de Maider y Alba en el Mercado de La Ribera: dos novias auténticas

La boda de Maider y Alba en el Mercado de La Ribera: dos novias auténticas
No hubo alianzas, ni velos kilométricos, ni baile nupcial, porque les bastó su amor para llenarlo todo.
Un enlace «natural y sin florituras» que merece ser contado
Se trató de una boda «natural y sin florituras» en la que ambas se vistieron de blanco, eso sí, cada una a su estilo. «En todo momento, quisimos ser nosotras mismas, nada de disfrazarnos», aclaran. Para su gran día, Maider, ermuarra de 28 años, eligió un traje de dos piezas integrado por un pantalón chino y una chaqueta escotada de Alicia Rueda. «Fui a su atelier con las ideas claras.
Me atendió Almudena Ordoñez y con ella todo fue muy fácil», recuerda. Aunque ya se había casado antes, era la primera vez que Alba se vestía de novia. La catalana lució un vestido de tirantes con escote en V y falda de tul. Y a pesar de que fue ella quien propuso a su mujer que se casasen ambas con diseños de Alicia Rueda, tuvo que cambiar sus planes: «Me hubiera encantado, pero los modelos no me favorecían».
Encontró por casualidad el vestido de sus sueños en una tienda de Barakaldo. «No recuerdo el nombre, así que imagínate. La verdad es que todo fue un poco loco», cuenta entre risas

Por eso se casaron con un calzado cómodo que les permitió celebrarse y sentirse ellas mismas. «No somos muy fans de los tacones», aseguran.
Maider eligió sus amadas deportivas Vans y Alba sus inseparables botas Dr. Martens negras.
Ella, que regenta una agencia de publicidad en la villa, también quiso dar un toque rockero a su 'look bridal' con una chupa de cuero. Intención que solo se quedó en eso, en un intento.
«Al final, no me hizo falta en ningún momento, porque nos salió un día maravilloso».
Los accesorios apenas tuvieron protagonismo en sus estilismos: «Maider prácticamente no llevaba nada; y yo solo un anillo de la familia que me regaló mi madre y una liga azul

Después se prepararon en el Hotel Abando junto a sus invitados procedentes de Barcelona, que se alojaron allí. «Fuimos turnándonos para pasar por la suite, donde se instaló el set. Maider y yo tuvimos mucho cuidado para no vernos antes de la boda», aclara Alba. Amaia, propietaria del salón de belleza Miss Pupet, en la calle Mazarredo, maquilló de forma sutil a las protagonistas.
«Queríamos un look muy natural», precisan. Después, se pusieron en manos de Bego, de la peluquería bilbaína Across Estilistas. Maider lució su melena castaña y capeada suelta, muy lisa y con las puntas para fuera. «Siempre me peino así», aclara.
Alba, por su parte, también optó por llevar el pelo suelto, pero con ondas al agua. «Las elegimos a ellas porque además de ser grandes profesionales, nos une una fuerte amistad. Vamos que todo quedó en familia», cuentan entre risas.


De la mano y cada una con su ramo de flores, elaborados con mimo por la hermana de Maider, entraron en el Palacio de Justicia, donde se dieron el 'sí quiero' aquel viernes a la una de la tarde frente a 55 invitados. «Yo me pasé toda la ceremonia llorando, no podía


«Ella ha sido mi salvación» Allí se fueron sucediendo los momentos más emotivos, como la entrega de los ramos. Maider se lo dio a su tía en recuerdo de su tío, que falleció seis meses antes por un ataque fulminante al corazón. Y Alba se lo regaló a su mejor amigo de Barcelona, que se casa este año.
Pero los invitados no pudieron contener la emoción ante las sentidas palabras que Alba dedicó a Maider: «Le dije que lo mejor de mi vida había sido descubrirla, porque desde entonces había cambiado toda mi perspectiva. Ella ha sido mi salvación y gracias a ella he descubierto el amor incondicional más absoluto».

Un espacio «con un toque 'underground'» que no dudaron en personalizar para su gran día: «Pusimos nuestras iniciales bien grandes e instalamos un 'photocall' con una caricatura de nuestra familia inspirada en 'Los Simpson'.
Salíamos nosotras y nuestro querido perro, Frodo», cuentan. Divertida imagen que también estamparon en unas chapas que dieron como detalle a los invitados.
Allí la fiesta se alargó hasta la una de la madrugada: «Tuvimos suerte, porque justo ese fin de semana levantaron algunas restricciones», indican.
Y quienes se quedaron con ganas de más, siguieron la fiesta por las calles del Casco Viejo hasta altas horas de la madrugada.
Maider nunca pensó en casarse hasta que conoció a Alba: «No queríamos 'maquillar' nuestra boda, sino hacerla tal y como somos nosotras.
Creo que socialmente nos educan para que queramos casarnos. Y pienso que hay gente que se casa, pero en realidad no se quiere y en su boda lo intenta aparentar.
En nuestro caso, nos amamos muchísimo y se nota cuando estamos juntas».
No hubo alianzas, ni velos kilométricos, ni baile nupcial, porque les bastó su amor para llenarlo todo.
«Nos daba igual cómo fuesen vestidos los invitados o que algunos solo pudiesen venir un rato.
Solo queríamos celebrar con los nuestros lo afortunadas que nos sentimos por tenernos la una a la otra».
Esta Semana Santa, Alba y Maider pondrán rumbo por fin a su ansiada luna de miel: un safari por Tanzania y Zanzíbar.
«No habíamos hecho el viaje por el covid y por Frodo, que era muy mayor y teníamos que cuidarle.
Falleció tres meses después de la boda.
Estamos muy agradecidas porque hubiera aguantado para irse. Tenerle en nuestro día significó mucho».
Y seguro que allí donde esté seguirá muy orgulloso por la familia que formaron.
1 La boda de Maider y Alba en el Mercado de La Ribera: dos novias auténticas
























