El 58% de los españoles, incluido el 30% de los votantes del PP, considera que Mariano Rajoy les “engañó” al negar la subida de impuestos de manera reiterada desde hace dos años, cosa que hizo también durante la campaña electoral y su discurso de investidura.
Según la encuesta de publicada por el diario El Mundo, se percibe una gran desafección hacia el PP de buena parte de los votantes que lo llevaron al poder, apenas un mes después de las elecciones, lo que convierte al gobierno de Rajoy en el que más rápido ha decepcionado a sus votantes de estos 33 años de paripé democrático.
Además, el 64% rechaza la subida de impuestos a las rentas del trabajo y del ahorro y a los bienes inmuebles, aprobadas por el Gobierno popular en el Consejo de Ministros de la semana pasada.
Los ciudadanos han desaprobado también que Rajoy delegase en cuatro ministros el mal trago de comunicar sus medidas en lugar de hacerlo él, que ha sido quien de manera reiterada ha negado la subida de impuestos. El 59,8% de los españoles cree que debió ser el presidente del Gobierno el que anunciara las subidas del IVA y diera una explicación.
La encuesta refleja también que los españoles no quieren que se toque los servicios de Sanidad y Educación. El 65,2% piensa que el Gobierno no debe recortar en esas partidas, aunque se confirme que el déficit público es mayor del 6% o, incluso, superase el 8%.
Los encuestados creen que el gasto público se debe reducir con medidas como el recorte de las subvenciones a los partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, y consideran insuficiente la rebaja del 20% en ese sentido aprobada por el Ejecutivo, en vez de centrar el recorte del deficit cargando sobre los asalariados, como parece querer hacer el ejecutivo de Rajoy.
La gran pregunta que debería responder la sociología actual (si no estuviera al servicio de la reproducción, y no de la transformación, del sistema) no es, indiferentemente del resultado de esta encuesta, cúal es el porcentaje de decepcionados que hay con uno u otro gobierno, en este caso el del Partido Popular, sino cómo es posible que los ciudadanos sigan confiando año tras año en los timadores organizados en partidos políticos, a pesar de que, sea en un mes, o en un año, siempre van a acabar engañándoles sin dejar de ser sinceros a su objetivo principal (el de todo partido político de los regímenes capitalistas bajo el disfraz de democracias perfectas): el de seguir enriqueciendo a los grandes magnates y corporaciones multinacionales que forman la cada vez mas poderosa dictadura global.
Solo dos respuestas son posibles: la estupidez o la indiferencia de los ciudadanos, su analfabetismo político, que les hace ser los verdaderos responsable de que la injusticia, la desigualdad y el crimen sigan existiendo, y de que los tiranos les sigan engañando con su disfraz de cordero.
Como dice el refran español, cuando uno te engaña, la culpa es suya, si te engaña de nuevo, la culpa es ya tuya; o como explico con claridad el poeta antifascista aleman Bertolt Brecht, cuyas palabras presiden este blog:
"El peor analfabeto es el analfabeto político.
La verdad es la verdad, aunque duela o sea incómoda. Hay que desenmascarar a este personaje corrupto de opereta, que se ha ido acomodando y disfrazando de modo oportunista, según ha ido interesando a la banda de genocidas fascistas a la que representa.
Según la encuesta de publicada por el diario El Mundo, se percibe una gran desafección hacia el PP de buena parte de los votantes que lo llevaron al poder, apenas un mes después de las elecciones, lo que convierte al gobierno de Rajoy en el que más rápido ha decepcionado a sus votantes de estos 33 años de paripé democrático.
Además, el 64% rechaza la subida de impuestos a las rentas del trabajo y del ahorro y a los bienes inmuebles, aprobadas por el Gobierno popular en el Consejo de Ministros de la semana pasada.
Los ciudadanos han desaprobado también que Rajoy delegase en cuatro ministros el mal trago de comunicar sus medidas en lugar de hacerlo él, que ha sido quien de manera reiterada ha negado la subida de impuestos. El 59,8% de los españoles cree que debió ser el presidente del Gobierno el que anunciara las subidas del IVA y diera una explicación.
La encuesta refleja también que los españoles no quieren que se toque los servicios de Sanidad y Educación. El 65,2% piensa que el Gobierno no debe recortar en esas partidas, aunque se confirme que el déficit público es mayor del 6% o, incluso, superase el 8%.
Los encuestados creen que el gasto público se debe reducir con medidas como el recorte de las subvenciones a los partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, y consideran insuficiente la rebaja del 20% en ese sentido aprobada por el Ejecutivo, en vez de centrar el recorte del deficit cargando sobre los asalariados, como parece querer hacer el ejecutivo de Rajoy.
La gran pregunta que debería responder la sociología actual (si no estuviera al servicio de la reproducción, y no de la transformación, del sistema) no es, indiferentemente del resultado de esta encuesta, cúal es el porcentaje de decepcionados que hay con uno u otro gobierno, en este caso el del Partido Popular, sino cómo es posible que los ciudadanos sigan confiando año tras año en los timadores organizados en partidos políticos, a pesar de que, sea en un mes, o en un año, siempre van a acabar engañándoles sin dejar de ser sinceros a su objetivo principal (el de todo partido político de los regímenes capitalistas bajo el disfraz de democracias perfectas): el de seguir enriqueciendo a los grandes magnates y corporaciones multinacionales que forman la cada vez mas poderosa dictadura global.
Solo dos respuestas son posibles: la estupidez o la indiferencia de los ciudadanos, su analfabetismo político, que les hace ser los verdaderos responsable de que la injusticia, la desigualdad y el crimen sigan existiendo, y de que los tiranos les sigan engañando con su disfraz de cordero.
Como dice el refran español, cuando uno te engaña, la culpa es suya, si te engaña de nuevo, la culpa es ya tuya; o como explico con claridad el poeta antifascista aleman Bertolt Brecht, cuyas palabras presiden este blog:
"El peor analfabeto es el analfabeto político.
Él no oye, no habla ni participa en los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio de la carne, del pescado, de la harina, del alquiler, del calzado y de las medicinas dependen de las decisiones políticas.
El analfabeto político es tan animal que se enorgullece e hincha el pecho al decir que odia la política.
No sabe el imbécil que de su ignorancia política proviene la prostituta, el menor abandonado, el asaltador, y el peor de los bandidos, que es el político aprovechador, embaucador y corrompido, lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".
Juan Carlos I: el rey franquista
Como el resto de la democracia española, diseñada por el franquismo desde antes de la muerte de Franco, el rey Juan Carlos I tiene poco de demócrata, y en realidad siempre ha defendido, alabado y apoyado a aquel que le elegió a dedo como continuador de su sanguinario régimen.
En la siguiente entrevista, el rey bonachón de los españoles, aquel que es inmune a la justicia y que se ha aprovechado bien de la situación llenando sus cuentas a base de comisiones, negocios y favores (cargando siempre la responsabilidad sobre amigos, colaboradores o yernos), deja bien claro qué piensa de su maestro Francisco Franco, dándo su claro apoyo ante los periodistas de la BBC británica al mayor genocida de Europa después de Hitler, al que debemos, por cierto, el circo democrático que hoy soportamos bajo la jefatura de Juan Carlos:
Sentado en el jardín del cortijo de La Zarzuela, el funcionario royal franquista se deshace en elogios del criminal y genocida dictador militar, según una cantinela típica de la propaganda del régimen. El funcionario fascista no dice nada de los miles de exiliados políticos, de los presos políticos encarcelados sin un juicio justo e imparcial, no dice nada de la ausencia de libertades básicas como la de expresión, cercenada por la férrea censura de prensa e imprenta, no dice nada de la Justicia corrupta que asolaba a España, de la ausencia de libertad sindical, de la represión, torturas y asesinatos impunes cometidos por la policía paramilitar y política del régimen, no dice nada de la prohibición de cualquier tipo de pluralismo político que no fuera el fascismo inserto en el Partido Único del régimen, no dice nada del aislamiento internacional de España, de la miseria de los obreros del campo, no dice nada de la Universidad, plagada de fascistas y meapilas contrarios a la libertad de cátedra. Es una indecencia oir hablar a este personajillo al servicio del régimen franquista.
Sentado en el jardín del cortijo de La Zarzuela, el funcionario royal franquista se deshace en elogios del criminal y genocida dictador militar, según una cantinela típica de la propaganda del régimen. El funcionario fascista no dice nada de los miles de exiliados políticos, de los presos políticos encarcelados sin un juicio justo e imparcial, no dice nada de la ausencia de libertades básicas como la de expresión, cercenada por la férrea censura de prensa e imprenta, no dice nada de la Justicia corrupta que asolaba a España, de la ausencia de libertad sindical, de la represión, torturas y asesinatos impunes cometidos por la policía paramilitar y política del régimen, no dice nada de la prohibición de cualquier tipo de pluralismo político que no fuera el fascismo inserto en el Partido Único del régimen, no dice nada del aislamiento internacional de España, de la miseria de los obreros del campo, no dice nada de la Universidad, plagada de fascistas y meapilas contrarios a la libertad de cátedra. Es una indecencia oir hablar a este personajillo al servicio del régimen franquista.
La verdad es la verdad, aunque duela o sea incómoda. Hay que desenmascarar a este personaje corrupto de opereta, que se ha ido acomodando y disfrazando de modo oportunista, según ha ido interesando a la banda de genocidas fascistas a la que representa.



No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR TU OPINION-THANKS FOR YOUR OPINION