Hace un par de días, leí en “Público.es” que el nuevo vicesecretario de Organización y Electoral del PP, un tal Carlos Floriano había arremetido contra TVE porque considera que “las informaciones siguen siendo hechas desde una posición que no es de servicio público, sino ideológica”. Mi primera reacción fue la de la incredulidad. Sobre todo porque, en los comentarios del periódico le rebatían a este individuo con más razón que un santo, que nadie, salvo la idiocia borreguil que es capaz de tirarse a un pozo si el líder de la manada lo hace (Rosa Mª Artal- “El espíritu gregario” 4 de marzo de 2012), cree que como contraposición, el ideal de informativos sea el de Telefachid o los informativos del sentenciado manipulador U.R.D.A.C.I. de la época del gastador de la Botella.
Ayer, me entero leyendo de nuevo “Público.es” que la agencia EFE ha relevado de su cargo a mi paisano Alex Grigelmo, para nombrar a un chabacano exdirector de la hoja parroquial fundada por el viejo verde Ansón. Parece que, los antecedentes antifranquistas de Grijelmo y aquella revista editada en la universidad del Opus Dei, que le costó la expulsión de la misma, así como su anterior trabajo en el grupo de las PRISAs, han sido deméritos suficientes para su cese. No importa su excelente trabajo en EFE. No importa que bajo su gestión se haya creado la Fundación del Español Urgente, Fundéu, entidad sin ánimo de lucro que tiene como principal objetivo favorecer el buen uso del idioma castellano en los medios de masas. No importa que también se haya aprobado el Estatuto de la Redacción, que garantiza la independencia informativa.
Tampoco importa que su gestión sea espléndida y extraordinaria. En el primer año de su gestión (2004), la agencia redujo las pérdidas un 54% y desde 2006, esta agencia tiene beneficios por valor de más de 300.000 euros anuales (datos del 2008). Todo eso no importa porque, el trabajo de un buen periodista mangurrián no consiste en informar, sino en formar e inculcar el ideario faescista en la mente de la idiocia. El trabajo “como diosss manda” de un buen acólito de la FAES consiste en desinformar, manipular imágenes para que se vea lo malos que somos los del 15-M y lo amigos que somos de Rubalcaba. Si alguno de vosotros es capaz de soportar los telediarios de Doña Rancia, sabéis a que me refiero.
Y es que a esta gentuza no le son suficientes las soflamas panfletarias de las hojas parroquiales de la camorra, no les son suficientes que Telefachid o Telecurilla manipulen, sesguen y adoctrinen a la idiocia. No. Ellos no quieren díscolos ni medios que puedan discrepar de su línea de manipulación. Ellos quieren el mismo sistema que imperaba en el franquismo, dónde los boletines informativos se daban desde el Pardo. Y no quieren que haya variedad ni independencia, porque hasta ahora casi han conseguido su propósito con esta estrategia. Muchos se preguntan cómo es posible que con toda la corrupción que acumulan en sumarios, sigan ganando elección tras elección. En la batalla informativa está la explicación y esa, los demócratas la tenemos perdida. Porque entre TDT’partys, hojas parroquiales y pasquines de desviados sexuales, el mercado de la desinformación está casi al completo.

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