El objetivo no era nada fácil, pero el Gobierno de Mariano Rajoy se volcó ayer en su intento de apaciguar la polémica provocada por la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, con sus incendiarias declaraciones sobre la suspensión de la final de Copa. Lejos de pasar a un segundo plano, sus palabras volvieron a desatar ayer un torrente de declaraciones políticas en su contra, sobre todo en Euskadi y Cataluña, a la vez que se extendía cierta desazón entre las aficiones del Athletic y el Barça por el temor a que se produzcan incidentes. Ésta segunda consecuencia es la que más preocupa al Ejecutivo central, consciente de que miles de aficionados, entre ellos muchas familias con niños, tienen previsto desplazarse a Madrid y que las afirmaciones de Aguirre podían envalentonar a algún grupo radical. De hecho, ayer circulaban por Internet llamamientos de colectivos de toda ideología y procedencia para movilizarse el viernes con motivo del partido.
Como ya ocurriera el martes, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, fue el encargado de lanzar el mensaje más positivo. Responsable máximo del operativo de seguridad desplegado para la final, aprovechó una comparecencia pública para dirigir directamente a ambas hinchadas unas palabras tranquilizadoras. «El partido se va a celebrar, faltaría más, y la Policía va a actuar para garantizar la seguridad ciudadana, la paz pública y el libre ejercicio de los derechos ciudadanos», aseguró con tono sereno. «No hay ningún riesgo y desde aquí animo a las aficiones de ambos clubes a que vengan a Madrid con absoluta paz, porque no va a pasar nada. Más aún, les invito a permanecer en la ciudad durante el fin de semana para disfrutar de los atractivos turísticos de la Villa y Corte», insistió.
Su declaración no pudo ser más comedida. Ni una palabra sobre la posible pitada. Sólo mensajes positivos y apaciguadores. Pero el ministro no se quedó ahí. Sí cambió el tono para lanzar una advertencia a los políticos que han provocado y avivado la polémica. «Lo que conviene es que las autoridades transmitamos un mensaje de serenidad, de calma y de absoluta tranquilidad porque no va a pasar nada». Una de las principales destinatarias, por no decir la principal, de este ruego era la dirigente de su propio partido Esperanza Aguirre. Sin embargo, la presidenta madrileña siguió a la suyo.
No sólo no rectificó ni bajó el volumen de sus declaraciones a cerca de la suspensión del partido, sino que se enrocó en los mismos argumentos del día anterior. «Exijo que se respete la libertad de expresión que me ampara para decir lo que pienso», afirmó, para acto seguido volver a arremeter contra los colectivos que han pedido que el Príncipe y el himno de España sean recibidos con una pitada. «Fueron los de Amaiur los que empezaron a hacer política con el fútbol. De lo que ahora se trata es que la mayoría de aficionados, que no son para nada antiespañoles, evite que una minoría radical delinca y ofenda a la bandera, al himno y al jefe del Estado».
Efecto contrario
Sus palabras volvieron a contrariar tanto a partidos políticos vascos y catalanes como a los aficionados de los clubes. En el lado vizcaíno, diferentes peñas rojiblancas se mostraron ayer extremadamente críticas con Aguirre y mostraron su preocupación por las posibles consecuencias de sus palabras. De hecho, desde la Agrupación de Peñas se ha emitido una recomendación para que los aficionados desplazados desde Bilbao «vayan siempre en grupo y nunca solos». Además, para evitar cualquier tipo de incidente aconsejan a los hinchas que se muevan exclusivamente «por la zona del Athletic Hiria y las inmediaciones del Vicente Calderón», donde la presencia policíal será más nutrida.
Sobre la posible pitada al inicio del choque del viernes, la opinión es unánime. «Lo que se está consiguiendo es el efecto contrario. Ahora la gente pitará más. La responsabilidad de todo lo que ocurra, que esperemos que sea nada, será de ella», aseguró ‘Tximu’ Txirapozu, vicepresidente de la peña Piru Gainza. «Esta mujer no tiene nada mejor que fastidiarlo todo. Cada uno es libre de hacer lo que quiera: aplaudir, pitar, ponerse la mano en el corazón... Lo que dice son chorradas, pero ha logrado que mientras todo el mundo habla de esto, nadie dice nada de Bankia», remató Juanma Vallejuelo, presidente de la peña Peio.
El máximo responsable de la Agrupación de Peñas, Aitor Pereira, también se pronunció. «Ahora se demuestra que los que dijimos que Sevilla era el sitio ideal para la final teníamos razón. Y supongo que a los hosteleros de Madrid tampoco les habrá gustado lo que ha dicho su presidenta». Entre las diferentes agrupaciones del Athletic ya ha corrido la petición para que los seguidores que hoy ya estén en Madrid «vayan de fiesta a Vallecas, donde siempre nos han tratado muy bien».


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