Estas exenciones fiscales están legisladas bajo el triste argumento que si se les cobra impuestos a los ricos se marchan del país llevándose los caudales. Pero estos angelitos de la riqueza cogen de lo bueno lo mejor, expatrían el dinero y ellos se quedan aquí. No obstante para disfrutar de las ricas exenciones fiscales se tiene que cumplir una parafernalia para que todo, en apariencia, sea legal. No obstante cabe preguntarse que pasa cuando te pillan el carrito de los helados en una cuenta secreta en un banco suizo y para mayor vergüenza el botín escondido pertenece a toda una saga familiar con tradición de honorables y respetados banqueros. Todo estaba atado y bien atado sino fuera por la intervención de un empleado del banco HSBC que grabó en un CD las cuentas viajeras de 565 depositantes empobrecidos con 740.000 millones de euros y la puso en manos de las autoridades francesas. Tierra trágame. Pues no, aquí no pasa nada y hasta el siguiente episodio en la caverna judicial del gran prócer del país: Emilio Botín que ya lleva unos cuantos teatrillos a sus espaldas y de todos ha salido victorioso gracias al buen rollo con el elenco en nómina. ¿Virtud de su eminencia el banquero o defecto de su ilustrísima justicia? Vamos a ver.
Existe una norma (ley) que está prevista para situaciones de errores en las declaraciones fiscales que permite al obligado tributario reconciliarse sin sanciones o escapar de una causa penal, siempre y cuando no se le haya abierto, previamente, expediente de inspección. Lógico, por un error, y te percatas de ello, no vas a cargar con una sanción o ir a la cárcel. Una vez desactivada la bomba atómica que enviaba a toda la saga entre rejas se inicia la procesión para cubrir el expediente. Anticorrupción, para evitar que una parte del botín prescriba, lo denuncia a la justicia. Es el sitio adecuado, una especie de lavandería que tiene una maquinaria que permite ver el interior, por los incautos y catetos, que da vueltas con la apariencia de eficacia. En definitiva, una vez pasado por la justicia el asunto sale limpio y con esplendor. De este lavadero se ha cuidado, con cierto esmero, el juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu. Para que todo cuadre, se necesita un fiscal que acuse, y en estos casos el abogado del Estado que defiende los intereses del Erario público.
Una vez que se tiene el informe pericial que todo esta correcto, teniendo en cuenta el personaje, se eleva a la categoría extraordinaria de lo pluscuamperfecto, es entonces cuando el fiscal –como no puede ser de otra manera- se apresura a presentar sus conclusiones “si todo esta correcto no hay nada que decir”. El abogado del Estado corre que se las pela para reafirmar que si todo es pluscuamperfecto “no hay nada que reclamar” ya que a las arcas públicas les sobra el dinero. En este punto, para no repetir la escena de estos sinvergüenzas que representando los intereses de los españoles prefieren traicionarlos en lugar de desobedecer a sus jefes. ¿Para eso habéis estudiado, para eso os tenemos que pagar el sueldo? Ver ¿Alguien explica como hemos llegado a esta ciénega? (1) que en la segunda parte, la del camarero, explica el fraude fiscal de las cesiones de crédito un producto financiero creado por el Banco Santander para defraudar al fisco y que se saldó con el teatrillo del fiscal y el abogado del Estado remando en la misma barca que los Botín. No te lo pierdas y podrás comprobar la marcha que llevó el juez Miguel Moreiras que instruía aquel asunto, de las cesiones de crédito, del que el juez Fernando Andreu ha tomado ahora buena nota para así evitar vicisitudes innecesarias.
Es más probable el efecto contrario, que el populacho se percate y aprenda que no todo lo que se predica es cierto. “Hacienda somos todos”, un eslogan repetido hasta la saciedad en algunas de las campañas de la renta, que evidentemente le faltaba un NO como una casa. No quisiera dejar en el tintero una reflexión: si un policía tiene información que se va a detener a un delincuente, aunque sea presunto, y le da el soplo para que desaparezca ¿A ti que te parece, el policía delinque? Ahora llevemos esta misma situación al tipo que escribió la amorosa carta que ponía a los Botín en arrepentimiento voluntario y que les eximía de los males que el código penal prevé. A lo dicho, aprende de Botín para hacer la declaración de la renta.
¡Vaya mierda de investigación! Y así una detrás de otra, en lo que llevamos de año ya son dos los gloriosos archivos que Don Emilio se lleva por delante. De las tres causas que juzgaron al ex juez Baltasar Garzón, las victimas del franquismo, la de las escuchas, y la generosa estancia de Garzón en New York, a cuerpo de rey, subvencionado por el Banco Santander cuando tenía una causa pendiente contra Botín, el orden de prelación se preparó astutamente. El asunto Botín se dejó para el último de los procedimientos a juzgar, en uno de los dos anteriores, a Garzón, le iba a recaer una condena que lo expulsaría de la carrera judicial. Llegados a este punto ¿Qué necesidad hay de molestar a Don Emilio con lo ocupado que está? Muerto el perro muerta la rabia.
La lavandería funciona de maravilla y la lavadora dispone de múltiples programas de aplicación proporcionando un servicio completo. ¿Qué tendrá que ver que el presunto sobornado abandone, a la fuerza, la carrera judicial para juzgar el hecho denunciado? Siempre hay un pito o una flauta a que atenerse para dirigir el asunto camino del archivo. Sería conveniente ver El archivo de la causa contra Garzón esconde el banco paralelo del Santander, más de lo mismo pero con mayor detalle.
No eran sociedades con exiguo capital sino todo lo contrario; la flor y nata que se refugiaban en los paraísos fiscales. Nos llamó la atención cinco sociedades con unos nombres rarísimos domiciliadas en las Islas Vírgenes Británicas. Todas parecían hermanas, con el tiempo pudimos afirmar esta condición y hasta llegamos a conocer a la madre que residía en Suiza. Revisando un gran número de documentación nos encontramos con un acta de una junta de accionistas que un asistente formuló, a los administradores del banco, una pregunta sobre el destino de estas sociedades.
Teníamos una predilección por determinados enclaves: las Bahamas, islas Caimán y las Islas Vírgenes Británicas. Razón no nos faltaba al conocer la peculiaridad que distingue a estos paraísos fiscales de otros muchos. Su legislación no requiere la auditoria de cuentas a las sociedades allí domiciliadas, no es necesaria formalidad legal alguna respecto a las cuentas anuales, ni su depósito, ni siquiera la comunicación de los beneficios obtenidos; tampoco exigen las autoridades de aquellos países la identificación de administradores y accionistas. En definitiva, la tapadera perfecta donde esconder un buen botín. Nos centramos en esas cinco sociedad domiciliadas en las Islas Vírgenes y empezamos por si nos decía algo los extraños nombres que hasta debía de ser motivo de confusión para quien manejaba estas sociedades
. Llegamos a deducir que cada una de estas sociedades opacas eran el refugio, para el Banco Santander, de una divisa: Dolhisant Ltd., dólares USA, Flhisant Ltd., florines holandeses, Frhisant Ltd., francos suizos, Chehisant Ltd., chelines austriacos, y Belhisant Ltd., francos belgas por la composición del inicio de la divisa, HI por holding internacional y SANT por Santander. Al principio una elucubración pero que resultó acertada. Rebuscando por aquí y por allí localizamos a la matriz de estas sociedades: Parasant S.A. a la que aplicamos la misma deducción PARA por paraísos, y SANT por Santander. Tampoco había que ser un lince.
Ahora viene la parte que el libro no contiene por lo argumentado en un principio. A cualquiera le hubiera sorprendido que una sociedad con tan abultado patrimonio desapareciera de la estructura contable del banco y se ocultara opacamente en Suiza y además todo este enorme capital registrara constantes pérdidas. Parecía la fácil deducción de blanco y en botella. Parasant tenía todo el aspecto de ser el refugio de un botín. Con este descubrimiento, un amigo que no me autoriza a facilitar su nombre y persona con contactos de buen nivel, solicitó una audiencia con el procurador de Ginebra, Daniel Bertosa.
Cuando años después aparece la noticia que la saga de los Botín, al completo, se les descubre unas cuentas secretas en Suiza, parecía que todo podía cuadrar y que de una vez por todas, teniendo en cuenta las vicisitudes del país en el momento actual, se aparcaría la lavandería y se actuaría en consecuencia. Nada de nada y de nada y así, quienes nos gobiernan van de victoria en victoria camino de la derrota más esplendorosa hasta llevar el país a hacer puñetas. El asunto Botín, y la millonada oculta en Suiza se encamina hacia un procedimiento judicial, de tema fiscal, teatralizado del primer al último acto con la vista fija en el archivo. Basta con que la saga diga “no sabe no contesta” o que al unísono se diga que es la herencia del abuelo Botín que sacó este dinero durante la guerra civil para que no se lo quedaran los rojos. Va, y el de la lavandería se lo cree sin tan siquiera citarlos a declarar.
La percepción telepática forma parte de las habilidades del juez. Si el abuelo Botín, en tiempos de la guerra civil española, dispusiera del equivalente en pesetas de 2.000 millones de euros sería dueño de toda la banca española y parte de la mundial. Las trolas son tan grandes tan grandes que parece imposible que puedan colar. Así y todo, son los pequeños detalles los que proporcionan la mejor perspectiva. Se sabe que el CD de los 565 empobrecidos, cogidos con el carrito de los helados, angelitos que disponían de la bonita suma de 740.000 millones de euros aparcada, es mucho dinero ¿Todo lo tenían en el mismo banco? Todos los huevos en el mismo cesto. Preguntado de otra manera ¿La cuenta en el HSBC es la única cuenta en Suiza de los Botín? En mi opinión, y siempre he sostenido lo mismo, la cifra no baja de los 12.000 millones de euros.
Libro El Poder
capítulo Tras la pista del dinero.La triste historia de un anuncio comercial
Para los noticiarios norteamericanos en la época de la depresión, esta realidad social no existió. Entendían editores y productores que las noticias en imágenes eran un impacto, y más si éstas mostraban una paupérrima realidad, manifestaciones, hambre y desahucio. Se llegó a la conclusión de que era mejor obviarlo que mostrarlo. La doctrina del noticiario en imágenes era el entretenimiento. Miles de metros de película se dedicaron a mostrar, al hombre mas gordo del mundo, peripecias y acrobacias, y lo bien que fumaba un puro un bebe, pero de realidad social ninguna.
Las imágenes de esta realidad social, que sucumbió de miseria a los EE.UU., hoy persisten en las pinacotecas gracias a aquellos que desatendieron las consignas de los grandes estudios de la época. Fue la editora de la revista Time la que revolucionó los noticiarios en imágenes al introducirse en este campo de la información. Promovió The March of Time un noticiario donde las noticias eran noticias, y el éxito le acompañó. The March of Time eran los telediarios de hoy sin presentador. Pero aún con el éxito a sus espaldas, cuando produjo y emitió “Into the nazi germany”, alertando del peligro de la evolución galopante de la doctrina nazi, se quedó en eso, en una emisión. El tiempo se cuidó de darle la razón, algo funcionaba mal. Corren otros tiempos, la doctrina nazi ya no es un peligro social –según parece- hoy la doctrina económica campa sin control y la concentración de este poder, el económico, en unas pocas manos se exalta y a la vez se mortifica al desequilibrado que trata de ponerla de manifiesto.
Si algún renombrado periodista ha tenido la gallardía de mostrar su disconformidad con la pleitesía otorgada a la banca, sus jefes les han llamado a tirar del freno de mano e incluso a bajarse del coche. Para muestra un botón, ver en la barra del blog La mano que mece la cuna. Pero todavía hay más botones que en una sota, aquí, a continuación, reproduzco un artículo de opinión (la mía) con el título En honor a la verdad publicado en La Banca de julio de 1999. Desde entonces ha llovido mucho y los salvapatrias no han podido impedir que a sus señores les llegue el agua al cuello. La porquería bajo las alfombras ya es imposible de esconder.
La revista norteamericana Time publicó en la portada de su edición asiática, el pasado mes de mayo, que Suharto, el ex presidente de Indonesia, posee una fortuna oculta en cuentas bancarias en el extranjero de un billón y medio de pesetas. El ex presidente indonesio no tardó en reaccionar, e interpuso una denuncia por difamación contra el semanario norteamericano. Según Suharto, “esta afirmación es falsa, constituye un acto ilegal e incluso puede ser calificada de injuria”, en la denuncia también asegura que “Time no puede aportar ninguna prueba”. Lo publicado por La Banca en la pasada edición del mes de junio, es lo mismo pero no es igual. Cambia el protagonista y también el importe (medio billón en defecto). Hay cosas que son iguales pero no son lo mismo. E1 diario ABC es un diario, pero no es lo mismo que el Time, este llama al pan, pan y al vino, vino. En cambio el ABC tiene que nadar y guardar la ropa. Todo esto viene a cuento, por un triste episodio protagonizado por ABC. La dirección de La Banca decidió publicitar la edición del mes anterior, algo frecuente en el sector, muchas de las publicaciones que se editan recurren a otras de mayor difusión para insertar anuncios de la edición que tienen en el quiosco.
Estaban previstos de insertar una serie de anuncios, estos fueron contratados con el departamento comercial de ABC. Cuando llegó el día de publicación del primero, pagado íntegramente por adelantado, (que en esta página se reproduce) el anuncio nunca llegó a publicarse. La dirección de ABC entendió que el contenido del anuncio atentaba contra alguno de sus principios “El botín de Botín un billón en paraísos fiscales” titular en portada de La Banca era sinónimo de publicidad engañosa. El auto control de la publicidad en los medios de comunicación es desde luego una facultad del propietario del mismo. Pero este legitimo auto control, para frenar la inserción de publicidad engañosa, o de apologías aberrantes, nada tiene que ver con la censura de la información de terceros. Con actos de esta naturaleza, la dirección de ABC olvida que Luca de Tena, fue apartado de la dirección del diario por el régimen franquista por decir cosas que no gustaban a la Dirección General de Prensa y a la censura que ésta imponía. Hoy es ABC quien censura cuando ésta ha sido abolida, es el precio de nadar y guardar la ropa. Evidentemente Botín no es Suharto, ni ABC el Time.Hasta aquí el texto publicado y como veras todo continúa igual, los grandes medios de comunicación han esquivado el tema que afecta a los Botín y si alguno lo ha hecho ha sido en forma de telegrama, los tertulianos están distraídos por otras cosas y todos o casi todos practican una exquisita omertá, un pacto de silencio siciliano hasta que un día les explote ante sus narices. Mientras la omertá triunfe el futuro de este país será más de lo mismo. ¿Puedes hacer algo? La respuesta es afirmativa: difunde el contenido de este post, nos conviene a todos.
CaixaBank va por el mismo camino de Bankia

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