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jueves, 16 de agosto de 2012

Darle a la Botella * Los abucheos atragantan las fiestas de la Paloma a la alcaldesa


POR DAVID TORRES

Ana Botella es una señora como Dios manda que ha hecho una carrera política en virtud de dos circunstancias principales: arrimarse a la sombra de su marido, primero, y a la de Gallardón, después. 

Hay mujeres que se han hecho a sí mismas y luego hay otras que prefieren que les den el trabajo hecho, como en los viejos y buenos tiempos bíblicos. Por eso heredó el cargo de alcaldesa como quien hereda una dote, feliz trasvase de poderes en que se corrió un puesto en todo el organigrama del PP, de ministro a alcaldesa hasta llegar al conserje. Así se crea trabajo en España.

Unos abucheos multitudinarios a Ana Botella no son noticia, la noticia sería lo contrario, pero es verano, no hay mucho de qué hablar aparte de tierra quemada y de bomberos quemados, y de repente aparece esta señora que tiene el don de abrir la boca para repartir sabiduría a manos llenas. 

Todo el mundo recuerda aquella formidable extrapolación antropológica en que equiparaba a los homosexuales con peras y manzanas, o su defensa de la Cenicienta como ejemplo supremo de conducta femenina, ya que aguantaba humillaciones y castigos en silencio, cristianamente. Igual que la alcaldesa, que hay que ver lo que tiene aguantado, la pobre.

 Y luego, en un momento en que los madrileños estábamos a punto de morir ahogados por una plasta de humo, Ana Botella salvó a la capital mediante el sencillo milagro de llevarse los aparatos de medición a la Casa de Campo: los niveles de contaminación bajaron de golpe y todos respiramos aliviados. Ella quería llevárselos más lejos todavía, a La Gomera quizá, para traer todas las mañanas a la capital un poco de aire del Atlántico, pero le dijeron que no iba a colar; al final no lo hizo y fue una suerte porque habrían acabado carbonizados, como los bomberos de Madrid, que son unos desagradecidos que no saben la suerte que tienen.

Esos bomberos (que cobran una millonada por estar mano sobre mano todo el día para luego ir un par de veces al mes a jugar con la manguera o a bajar a un gato de un árbol) no saben el esfuerzo que supone trasladarse a la peluquería con todos los escoltas y encima encontrar aparcamiento para toda la comitiva, con lo caro que se ha puesto el ticket de la hora. Eso sí que es heroísmo: ir a saludar a la Virgen de la Paloma, oír misa y luego tomarse unas tapas en pleno centro, aguantando la solanera y el mal humor de la chusma, esa gentuza ignorante que ni siquiera sabe la vidorra que se pegan los bomberos a costa del contribuyente.


Botella inaugura unas fiestas entre numerosos abucheos

"Si la mayoría de los madrileños supieran cuáles son las condiciones de los bomberos, a lo mejor pensaban que este colectivo no tenía tanta razón", se ha referido la alcaldesa de Madrid al principal grupo que protestaba


Ana Botella, abucheada tras la misa de la Virgen de la Paloma



La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha inaugurado esta mañana con una ofrenda floral las fiestas en honor de la Virgen La Paloma entre los abucheos de los bomberos y de otros colectivos públicos y los aplausos, en menor medida, de otros ciudadanos. Sobre las 12.30 horas ha bajado del coche oficial y ha recorrido los 200 metros que la separaban de la parte trasera del templo, donde estaba previsto hacer la ofrenda, entre gritos en contra de su gestión y de los recortes a los funcionarios y los aplausos y vivas de otra parte del público.

Algunos de estos últimos han increpado a los manifestantes, que portaban pancartas y camisetas alusivas a esos recortes. Así, la alcaldesa y su comitiva han atravesado la plaza, en una zona llena de público por las fiestas de Madrid. Posteriormente Botella ha pedido a los bomberos trabajar que contribuyan con su trabajo para "seguir adelante", a pesar de que hay mucha gente "descontenta, preocupada y que tiene incertidumbre".

Respecto a los abucheos, la alcaldesa de la capital ha asegurado que "es algo que han hecho con cierta frecuencia durante distintos años y ahora lo importante es trabajar por el futuro de forma conjunta, y entre todos se puede seguir adelante si se trabaja con esfuerzo y se cree un unos mismos", ha dicho la alcaldesa.

Botella ha indicado que "entiende" que los bomberos puedan tener "algún momento de descontento", pero a la vez ha señalado que "si la mayoría de los madrileños supieran cuáles son las condiciones de los bomberos, a lo mejor pensaban que este colectivo no tenía tanta razón". Por último, la alcaldesa ha apuntado que "los bomberos se vienen quejando casi siempre, y pese a apreciarles a ellos y a su trabajo, tienen unas condiciones de trabajo que ya quisieran otros muchos madrileños".

Siguiendo los pasos de Gallardón

Unas 200 personas han acompañado e increpado en todo momento a la alcaldesa que, después de colocar las flores, ha recorrido otros 300 metros para entrar por la puerta principal de la iglesia. Tras la misa y observar las maniobras que el cuerpo de bomberos tiene que hacer para bajar el cuadro con la imagen de la virgen, Botella ha saludado a las autoridades religiosas y ha vuelto a salir a la calle, donde nuevamente ha sido pitada e increpada. De todas formas y como hacía el anterior alcalde, Alberto Ruiz Gallardón, se ha dirigido a una cervecería próxima a tomar un aperitivo.

Numerosos efectivos del Cuerpo Nacional de la Policía y de la Policía Local custodiaban la zona y han tenido que hacer barrera para que los manifestantes no entraran en el bar, aunque los insultos y chanzas se oían desde el recinto. Sobre las 14.30 horas, la alcaldesa ha abandonado el bar y protegida por la policía se ha metido en su vehículo oficial.



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