Varios días lleva ya Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda, un pueblo en el que no se permite la especulación urbanística, lo que permite el acceso a la vivienda desde 15 euros al mes a través del sistema de la autoconstrucción, el pleno empleo mediante cooperativas, el mismo sueldo en torno a 1.200 euros mensuales para todos los trabadores del pueblo, la ocupación de las fincas de exterratenientes y la inexistencia de policía, con plena participación de los habitantes en los asuntos del pueblo mediante asambleas, no dejando dormir a Jorge Fernández Díaz, Ministro del Interior, hijo de militar franquista, miembro supernumerario del Opus Dei y metido en política desde los 28 años, cuando se forjó UCD, y posteriormente AP, antecesora y madre del actual PP, que ha destacado en su mandato por las actuaciones de sus fuerzas de seguridad más como una pandillas de matones que como fuerzas de seguridad, pese a lo cual siempre las ha justificado.
En Valencia reprimieron con una violencia inusual manifestaciones de colegiales (algunos/as menores de edad), imágenes que dieron la vuelta al mundo, lo que obligó a la Delegada del Gobierno en Valencia a decir que se “abriría una investigación para depurar responsabilidades”. Tres meses después habían sido sancionados 230 estudiantes y ningún policía.
Del resto de las bárbaras, prepotentes y chulescas actuaciones de esta guardia pretoriana, no vale la pena ni hablar, pues son de sobra conocidas y típicas de ser ordenadas por alguien que considera que “la política es un magnífico campo para el apostolado” y se infla a repartir hostias por doquier, o que Dios es el gran legislador del universo, y por tanto salirse de sus leyes debe ser perseguido sin piedad.
Con tales currículum, no podían tardar en chocar y salir chispas del encontronazo. Sánchez Gordillo, que empezó, tras avisar a los medios de comunicación, a “hacer una expropiación forzosa” de dos supermercados para luego repartir la comida entre unos “sin techo” que ocupan un bloque en Sevilla, ha seguido haciendo una marcha reivindicativa por Andalucía y tomó pacíficamente la finca del Palacio de Moratalla, propiedad del Duque de Segorbe, marchándose al día siguiente del mismo modo que había entrado.
A Gordillo se le ha atacado con fiereza, porque se le tiene miedo
¡Y hasta aquí podíamos llegar!, pensaría el señor ministro que inmediatamente pensó en detener al “jefe de semejante chusma”. Pero las cosas no eran tan fáciles; para ello, le comunicó la guardia civil, necesitaban una orden judicial, y el juez a su vez le notificó, que necesitaba previamente una denuncia del propietario de la finca. Como el propietario no estaba muy por la faena y el juez no tenía prisa, para cuando el señor ministro tenía todo lo necesario para desalojar la finca a sangre y fuego, “la chusma” hacía horas que ya andaba de nuevo por las carreteras de Andalucía hacia un nuevo pueblo en que abastecerse.
La ira del señor ministro no se hizo esperar, y salió congestionado en televisión atacando a los unos y los otros, diciendo que la toma de la finca había sido una “patochada” en “connivencia” con el propietario (suerte que no se le escapó aquello del “complot judeo-masónico que en connivencia con el comunismo internacional y los partidos políticos pretenden destruir la unidad de nuestra patria”). Su orgullo estaba herido en lo más hondo y tenía que soltarse. Acusó igualmente al juez por su lentitud y a la policía por su ineficacia. La imagen de España había quedado dañada, pero ¿qué imagen? La imagen típica que tiene la derecha de cómo debe de ser una sociedad: orden, y respeto a las leyes y las jerarquías por encima de todo, incluso de la justicia. Sumisión plena al poder sin derecho a la protesta, aunque el poder se esté ejerciendo de una manera que ya roza lo absurdo. El derecho del Estado a la utilización de la fuerza bruta sin topes ni medida para frenar cualquier tipo de protesta, aunque ésta sea pacífica. Orden, Poder y Sumisión al mismo es la imagen de una sociedad ideal de la derecha.
Para ella, que el Presidente del Gobierno sea el hazmerreír de toda Europa no es mala imagen, que tengamos el salario mínimo interprofesional más bajo de Europa no es mala imagen, que vayamos a la cabeza en el porcentaje de parados tampoco lo es, como tampoco parece serlo que tengamos el mayor porcentaje de políticos corruptos, de banqueros ladrones, de ministros ineptos, que mantengamos estructuras feudales como los latifundios, que han permitido que personajes de una nobleza arcaica, rancia, y parasitaria, que viven sin hacer trabajar sus fincas, dando fiestas y saraos que venden a las revistas del corazón, hayan cobrado de Europa millones por mantener esas tierras, mientras los trabajadores se mueren de hambre, o que la Iglesia Católica imponga su parecer en cuestiones sociales de tanta importancia como son la Justicia y la Educación. No, eso no es mala imagen, pero tienen miedo a que se vea, y sobre todo a que se siga el ejemplo de ese hombre valiente y honrado, alcalde de un pueblo sin parados, y que lucha por la justicia social y la libertad para otros.
Se le pretende juzgar por ladrón, pero con qué leyes
Se dice que un pueblo existe
donde no hay ningún parado,
y lo que digo no es chiste,
puesto que está demostrado
y que no es ningún despiste.
Su alcalde, un comunista,
techo a todos ha obtenido,
y siendo sindicalista
trabajo ha conseguido,
siendo antilatifundista.
Se llama Sánchez Gordillo
y es por la derecha odiado,
que han venido en persegillo
puesto que ha representado
ejemplo digno a seguillo.
El Ministro del Interior,
de la Obra y muy prepotente
pues que se piensa superior,
le ha acusado de una entente
con un noble citerior.
Cuando las leyes y la justicia no coinciden
todo acto contra la ley está justificado
Y está cual mono enfadado
pues que según su entender,
que no es asaz ponderado,
se ha querido pretender
a España haber insultado.
Mas pasa que la derecha
mantiene una idea difusa
más bien de la ultraderecha
y completamente obtusa,
de lo que es democracia hecha.
Orden, poder y sumisión,
de donde la fuerza emana
para lograr la imposición
de lo que te dé la gana
es su más alta visión.
Y se ven amenazados
si el orden es subvertido,
los insumisos alzados,
el poder es abatido
o por la justicia atado.
Mas no se sienten dañados
porque sean unos ineptos,
por dejarnos arruinados,
por ser a robar adeptos
o franquistas disfrazados.
Al señor ministro se le nota mucho que está mintiendo
como un bellaco, al decir que había connivencia

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