Ya han matado a Volante.
Tordesillas ha bajado un peldaño más en su historial de infamia y cobardía. Me avergüenzo de ser español, me avergüenzo de pertenecer a la especie humana, me avergüenzo de no haber intervenido de algún modo para evitarlo.
Sólo un desalmado puede celebrar un acto tan perverso e inmoral.
La España negra sigue torturando a los que no pueden defenderse.
Imagino que los miserables que han participado en esta carnicería reivindican la tradición y las raíces étnicas para justificar su iniquidad. Son los mismos argumentos que utilizaron los nazis para torturar a sus víctimas.
No pudimos salvarte, Volante. Y muchos no comprenden que tu muerte es nuestra muerte. Es la muerte de la esperanza, la ética y la dignidad.
Todos hemos muerto un poco contigo. Los que te han arrebatado la vida, no han muerto porque su alma es un ciénaga sin espacio para la compasión o la ternura.
Los Vargas Llosa y los Savater celebrarán este nuevo acto de barbarie, con argumentos mezquinos.
No son intelectuales ni escritores, sino mercenarios que han vendido su alma a la fama y el dinero.
El pueblo está huérfano. ¿Dónde están los escritores y los artistas con voluntad de ser la voz de los más vulnerables? Asco y vergüenza. Rabia e impotencia.
España sigue siendo un país de curas, moscas y militares.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR TU OPINION-THANKS FOR YOUR OPINION