Conflictos mundiales * Blog La cordura emprende la batalla


martes, 20 de noviembre de 2012

UN AÑO DE GOBIERNO RAJOY: MÁS PROBLEMAS Y NINGUNA SOLUCIÓN


Son varios los elementos en los que debemos fijarnos a la hora de analizar el primer año de Mariano Rajoy en el gobierno. Pero son dos, principalmente, los factores que marcan este primer año del gobierno Rajoy: los datos económicos y el déficit democrático.
Si observamos las cifras y los indicadores de la economía española de finales de 2011 y los comparamos con los actuales, la llegada del Partido Popular al gobierno está siendo un rotundo fracaso. No hay ni un sólo indicador económico que haya mejorado desde que Rajoy comenzara a aplicar sus recetas, recetas "secretas", puesto que se las ocultó a los españoles durante la campaña electoral del 20N de 2011. Pero de todos esos indicadores, y junto con los recortes en el Estado del Bienestar (Sanidad, Educación, Dependencia, Servicios Sociales, Prestación por Desempleo, etc.), las cifras de paro son las que más están erosionando la credibilidad del gobierno.

 Visto con perspectiva, aquel argumento esgrimido por el PP que enfatizaba que la sola llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa traería consigo "la confianza de los mercados", la reactivación de la economía, y la creación de empleo, o recordar a voceros como Esteban González Pons prometiendo durante la campaña electoral la creación de tres millones de puestos de trabajo en esta legislatura, sería como para echarse a reir si la situación no fuera tan dramática y la estafa tan grande. No sólo no se ha creado empleo - el gran objetivo de Rajoy -, sino que ni siquiera se ha detenido la sangría. En el último año se han destruido cerca de 500.000 empleos (paro registrado). Estos nuevos parados ya no "llevan el nombre de Jose Luis Rodríguez Zapatero", como decía Soraya, sino que llevan el nombre de Mariano Rajoy, y más concretamente, el de la reforma laboral aprobada por el PP.

Otro sonoro fracaso en la gestión económica de Mariano Rajoy ha sido el de no impedir que España fuese rescatada. Ninguna de sus medidas para reducir el déficit público (a pesar de la dureza de los recortes) y la deuda pública - algo que supuestamente conseguiría la "confianza de los mercados" - ha impedido que el rescate de la economía española sea un hecho aceptado ya por todos.


 Este no es un tema menor, puesto que el "rescate" que se espera por parte de la Troika supondrá la aprobación de nuevos y duros recortes sociales que agudizarán la recesión económica del país, y la pérdida total de la poca soberanía que le queda al gobierno de España en materia económica. El gobierno Rajoy no ha podido levantar a España, como pronosticaba de forma muy "patriótica" e indecente Cristóbal Montoro en 2010: "que caiga España que ya la levantaremos nosotros". Todos los demás datos económicos que se observen demuestran que no sólo no "levantan" a España sino que el futuro se presenta todavía más negro, enviando a los trabajadores y las clases populares del país a la más absoluta miseria.

El otro gran factor a tener en cuenta, es el déficit democrático del país.. Nunca en España ha habido una gran democracia o una democracia real, como demuestra la poco representativa Ley Electoral creada en la Transición y vigente hoy en día, pero los pocos logros que se habían conseguido se han eliminado. En primer lugar, el gobierno de Mariano Rajoy no cuenta con un mandato popular para imponer las medidas aprobadas desde que está en el gobierno en materia económica. Ninguna de esas medidas las llevaba el PP en su programa electoral, incluso fueron negadas cuando eran preguntados por los periodistas y los ciudadanos antes de llegar al gobierno. Ningún ciudadano votó esas medidas, ni siquiera los votantes del PP, porque también a ellos se les ocultaron. El gobierno Rajoy carece por tanto de legitimidad para aplicar sus reformas y sus políticas de recortes.

Tampoco es válida la excusa empleada por el gobierno y el PP cuando culpan de la aplicación de estas medidas a "la situación que se encontraron cuando llegaron al gobierno". Este argumento además de ser falaz no sirve. Aunque este hecho fuera cierto, un presidente democrático de verdad que se viera en esa situación, debería haber acudido al Parlamento, explicarles a los ciudadanos cual era la situación económica que supuestamente se encontró, exponer cuáles iban a ser sus nuevas políticas y qué reformas y recortes se iban a llevar a cabo, y convocar de nuevo elecciones generales para someter al criterio popular el futuro político y económico de España. Eso no se ha hecho, ni se hará tampoco respecto al "rescate" de la Troika, porque la democracia (el poder reside en en Pueblo) y el sentido democrático de este gobierno brillan por su ausencia.

En segundo lugar, y por si este déficit democrático fuera poco, el gobierno Rajoy a través de la aprobación de Decretos Ley criminaliza a los ciudadanos que protestan en la calle contra su gobierno. Este gobierno ha limitado y persigue los derechos de reunión y manifestación recogidos en el Artículo 21 de la Constitución Española. Y utiliza con toda la contundencia posible al aparato represor del Estado, Policial y Judicial, para extender el miedo entre la población, al más puro estilo franquista, y frenar las protestas que demuestran la enorme falta de apoyo popular con el que cuenta el gobierno para imponer sus polticas. 

Y en tercer lugar, el déficit democrático es tal, que ni siquiera este ilegítimo gobierno dirige totalmente la política económica del país. Tanto el anterior presidente como el actual han reconocido que las "políticas de austeridad" son "muy duras", "perjudican a los ciudadanos", "es normal que no gusten a la gente", les gustaría "no tener que aplicarlas", pero "no tienen más remedio" porque "lo exigen los mercados" y "nuestros compromisos con la UE". ¿Para qué sirven entonces las elecciones?, ¿dónde queda la tan cacareada democracia?. Unos poderes financieros y económicos, y unas instituciones europeas que están al servicio de ese capital, deciden por todos nosotros la política y la economía de nuestros Estados.

Pues entonces dejemos a un lado los eufemismos y llamemos a las cosas por su nombre: La democracia en la Europa del sur ha sido abolida. El poder económico, los llamados mercados financieros, han dado un golpe de Estado económico en nuestros países. Nuestros gobiernos no defienden los intereses de la mayoría de la población sino que están al servicio de esas oligarquías dirigentes, y lo han plasmado incluso cambiando la "sagrada" Constitución. La opinión de los ciudadanos no cuenta absolutamente para nada en esta Plutocracia en la que vivimos. La clase trabajadora y las clases populares no tienen ningún futuro dentro de esta Europa neoliberal y de este sistema capitalista. 

Un año después de la llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa ésta es la situación. Y todos los datos e indicadores políticos, económicos, y democráticos demuestran que nuestro futuro será todavía peor. Al menos conviene que lo sepamos.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

GRACIAS POR TU OPINION-THANKS FOR YOUR OPINION