
La primera vez que se informó que estaban descuartizando a nuestros amigos, lanzamos un grito de horror. Luego descuartizaron a cien. Pero cuando descuartizaron a mil y la matanza parecía interminable, un manto de silencio lo cubrió todo.
Como alguien que me trae una carta importante a la ventanilla después de horas de trabajo; la ventanilla está cerrada.
Como alguien que intenta prevenir a la ciudad de una inundación, pero habla otro idioma. Nadie lo entiende.
Como un limosnero que toca por quinta vez a una puerta donde algo ha recibido cuatro veces: la quinta vez también tiene hambre.
Como alguien cuya herida sangra y espera al médico: le sigue saliendo sangre.
Así damos un paso al frente para informar que se nos ha hecho daño.
La primera vez que se informó que estaban descuartizando a nuestros amigos, lanzamos un grito de horror. Luego descuartizaron a cien. Pero cuando descuartizaron a mil y la matanza parecía interminable, un manto de silencio lo cubrió todo.
Cuando el mal se precipita como la lluvia, nadie se atreve a decir “¡basta!”
Cuando los crímenes comienzan a apilarse, se vuelven invisibles. Cuando el sufrimiento se hace insoportable, se deja de oír el llanto. También el llanto cae, como la lluvia en verano.
.Maldito Bertolt Brecht.







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