Las fotografías - y sobre todo las posteriores declaraciones - del presidente de la Xunta de Galicia Alberto Núñez Feijóo en un yate junto a Marcial Dorado, un conocido contrabandista que cumple condena de cárcel por narcotráfico, o el caso del exconsejero de Sanidad de la comunidad de Madrid, Manuel Lamela, que forma parte del consejo de administración de una empresa que gestiona todos los servicios del hospital de Aranjuez que fueron privatizados cuando éste era consejero, han sido los últimos ejemplos de una larga lista de actuaciones por parte del PP que evidencian su absoluta falta de ética, de respeto por los ciudadanos y de sentido democrático.
Los gobiernos del PP, tanto central como autonómicos, entienden la actividad política como una práctica a través de la cual beneficiar a quienes ellos consideran como "los suyos". Cuando gobiernan, y ahí están los hechos para comprobarlo, lo hacen en beneficio de una burguesía que ellos consideran como merecedora de todos los privilegios; y ellos, los miembros del PP, pertenecen o pretenden formar parte de esa clase dominante. Esta minoría poderosa no tiene sentido de "lo público", de "lo colectivo", de la sociedad como tal, porque la derecha siempre consideró que España les pertenece, sólo a ellos, a las clases dominantes; así lo demostraron con el golpe de Estado del 36, la dictadura fascista o durante la llamada "Transición", que en realidad fue más bien una herencia de padres a hijos.
Nunca permitieron que el Pueblo detentara el poder y fuera dueño de su futuro y de los recursos del Estado que legítimamente les pertenecen. Ahora tampoco lo permiten; no dan golpes de Estado militares, porque no les hacen falta; ahora se dan golpes de estado económicos, con leyes impuestas por las élites que impiden el desarrollo de la democracia, y mantienen a la población anestesiada a través de los medios de comunicación que adormecen las mentes de los ciudadanos.
Nuñez Feijoo se sube en el yate de "uno de los suyos", y no sueña con erradicar la pobreza, con alcanzar la igualdad entre los ciudadanos, o con alcanzar la justicia social, sino que sueña con ser el dueño de uno de esos yates el día de mañana. Manuel Lamela privatiza la Sanidad pública madrileña, entrega los hospitales de todos nosotros a "los suyos", a los de su clase, y quienes se han hecho millonarios por ello le premian con un cargo y un sueldo de privilegio. Así de sencillo y de triste es todo. El Partido Popular, continuando con su tradición franquista, considera que España es una propiedad privada y como tal la gestionan. Este tipo de "políticos", aunque sería más justo llamarles mercenarios del poder, no se sienten obligados a dimitir, ni a dar explicaciones, ni a asumir responsabilidades, porque consideran que los recursos del Estado son de su propiedad y, por lo tanto, hacen con ellos lo que les da la gana. Desde su "lógica" neoliberal, caciquil y expoliadora, no logran entender por qué los ciudadanos se indignan y les piden explicaciones.
Si viviéramos en una verdadera democracia el gobierno del Partido Popular hace tiempo que hubiera sido desalojado del poder. Si existieran los mecanismos necesarios para que los ciudadanos pudieran fiscalizar la acción del gobierno, como por ejemplo la posibilidad de celebrar un referéndum revocatorio como el que existe en países como Venezuela o Ecuador, Rajoy y sus ministros ya hubieran sido apartados de la vida política del país. El de Rajoy es un gobierno que carece de legitimidad para imponer sus políticas neoliberales puesto que incumple desde el primer minuto en el poder su programa electoral, y el Partido Popular que lo sustenta es una organización corrupta inmersa en múltiples casos de corrupción de norte a sur del país, incluido un proceso judicial por la presunta financiación ilegal del partido que mantiene imputados a tres de sus anteriores tesoreros.
Nuñez Feijoo se sube en el yate de "uno de los suyos", y no sueña con erradicar la pobreza, con alcanzar la igualdad entre los ciudadanos, o con alcanzar la justicia social, sino que sueña con ser el dueño de uno de esos yates el día de mañana. Manuel Lamela privatiza la Sanidad pública madrileña, entrega los hospitales de todos nosotros a "los suyos", a los de su clase, y quienes se han hecho millonarios por ello le premian con un cargo y un sueldo de privilegio. Así de sencillo y de triste es todo. El Partido Popular, continuando con su tradición franquista, considera que España es una propiedad privada y como tal la gestionan. Este tipo de "políticos", aunque sería más justo llamarles mercenarios del poder, no se sienten obligados a dimitir, ni a dar explicaciones, ni a asumir responsabilidades, porque consideran que los recursos del Estado son de su propiedad y, por lo tanto, hacen con ellos lo que les da la gana. Desde su "lógica" neoliberal, caciquil y expoliadora, no logran entender por qué los ciudadanos se indignan y les piden explicaciones.
Si viviéramos en una verdadera democracia el gobierno del Partido Popular hace tiempo que hubiera sido desalojado del poder. Si existieran los mecanismos necesarios para que los ciudadanos pudieran fiscalizar la acción del gobierno, como por ejemplo la posibilidad de celebrar un referéndum revocatorio como el que existe en países como Venezuela o Ecuador, Rajoy y sus ministros ya hubieran sido apartados de la vida política del país. El de Rajoy es un gobierno que carece de legitimidad para imponer sus políticas neoliberales puesto que incumple desde el primer minuto en el poder su programa electoral, y el Partido Popular que lo sustenta es una organización corrupta inmersa en múltiples casos de corrupción de norte a sur del país, incluido un proceso judicial por la presunta financiación ilegal del partido que mantiene imputados a tres de sus anteriores tesoreros.
Su único fin es el de usurpar de una forma falsamente democrática las instituciones y aparatos del Estado para mantener a raya a los ciudadanos mientras la oligarquía financiera y empresarial explota a las clases populares y expolia la riqueza del país, de nuestro país, de nuestra Patria. Sí, digo de "nuestra Patria", porque hasta el lenguaje y el sentido del patriotismo nos han robado, y quizás sea la hora de recuperarlo.
Y lo peor de todo es que los ciudadanos tenemos en nuestras manos la posibilidad de revertir esta situación y no somos conscientes de ello. Si los ciudadanos fuésemos conscientes de nuestro verdadero poder no estaríamos sufriendo los abusos que se están cometiendo contra nosotros. Mientras no haya "consciencia" social de la realidad y "conciencia" de clase por parte de los trabajadores será imposible la revolución hacia la democracia, hacia el socialismo del siglo XXI, hacia nuestra verdadera libertad como Pueblo.
Artículo relacionado: La privatización de lo público es sinónimo de corrupción. (El Mirador)


No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR TU OPINION-THANKS FOR YOUR OPINION