Conflictos mundiales * Blog La cordura emprende la batalla


lunes, 1 de abril de 2013

El PP rechaza investigar la herencia del rey porque "pertenece al pasado" * José María Zavala. El patrimonio de los Borbones. La sorprendente historia de la fortuna de Alfonso XIII y la herencia de Don Juan.

Don Juan y su hijo Juan Carlos. EFE

Don Juan y su hijo Juan Carlos

Hernando asegura que los 2,2 millones de euros que Don Juan dejó a su hijo en Suiza son asuntos que "no sabe si han sucedido o no", pero que están "fuera de lugar".
Rafael Hernando, portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso, ha criticado a los partidos de la oposición que piden explicaciones al Gobierno sobre la herencia del rey que Don Juan dejó en Suiza y que se corresponde con 2,2 millones de euros (315 millones de pesetas entonces). Para el dirigente conservador, este asunto "pertenece al pasado" y ya está "prescrito".


Del Rey abajo ninguno...

Por si Don Juan Carlos no tuviera suficiente con el Caso Urdangarin y el escándalo Corinna y su credibilidad no estuviera pasando por los peores momentos de su historia, este domingo El Mundo venía a rematarle sin piedad.

Y es que en plena crisis económica y de valores y con la corrupción y las cuentas en paraísos extranjeros levantando ampollas entre la ciudadanía, el diario de Pedrojota Ramírez le dio a la Corona el tocado y hundido al equiparar al Rey con Bárcenas y compañía. 

Y todo tras hacer pública la millonaria herencia que Don Juan de Borbón dejó a su Monarca hijo, ingresada, por cierto, en cuentas en el extranjero.

Al rey le correspondieron tres partidas de 2.500.000, 533.000 y 1.067.744 FS. En total, 4.100.744 FS (375.628.150 pesetas al cambio de la época). Tres cheques por valor de estas tres cantidades fueron ingresados el 21 de octubre de 1993 en la cuenta 10031 de Sogenal (Société Genérale Alsacienne de Banque), en Ginebra.


ICV, UPyD y BNG han demandado explicaciones en el Congreso sobre la herencia suiza del rey, que según el diario El Mundo, procede de la fortuna que Don Juan tenía repartida en tres cuentas de Suiza. Para el PP, sin embargo, "son cosas de hace muchos años", por lo que el Grupo que sustenta al Ejecutivo de Mariano Rajoy desconoce "qué explicaciones tiene que dar el Gobierno o qué preguntas tiene que contestar" sobre estos asuntos, "hayan sucedido o no, que yo no sé si han sucedido o no", ha declarado Hernando a Europa Press.


 En este sentido, ha señalado que el Gobierno tiene que estar centrado en salir de la crisis económica y ha calificado de "lamentable" que con la actual situación económica haya partidos que ponen el foco en la herencia del rey. El Gobierno "no está en eso". "Todo me parece fuera de lugar. El problema de España en este momento no es ése", ha concluido.





Los últimos Borbones: patrimonio millonario y una acusación por estafa

30 de mayo de 2010 



Jamás se habían estudiado las finanzas de Alfonso XIII y de Don Juan como lo ha hecho José María Zavala. Hay un antes y un después de esta investigación, que desvela cifras llamativas.

Con El patrimonio de los Borbones, de José María Zavala, cae algo más que el mito sobre la pobreza de la Familia Real española. También aparecen sombras sobre las figuras de Alfonso XIII y Don Juan de Borbón y Battenberg. Al hablar del primero, surge una denuncia por tipos delictivos como la asociación ilícita, el juego ilegal, la estafa, la malversación, la prevaricación y la falsedad documental. En el caso de su hijo, el problema se convierte más bien en explicar presuntas dificultades económicas a pesar de la cuantiosa herencia recibida.

Explica el autor que fue el mismo Juan Balansó quien le animó a emprender este estudio, avalado por la autoridad prologal de Stanley G. Payne, quien señala, y es justo incidir en ello ahora, el "coraje moral o público" para llevarlo hasta sus últimas consecuencias. No en vano hablamos del abuelo y del padre del actual jefe del Estado, en pleno debate sobre la opacidad de sus cuentas.Las carreras de galgos
Las cifras que desvela Zavala son de una magnitud asombrosa, aun descontando que durante el reinado de Alfonso XIII parte de lo que hoy denominamos Patrimonio Nacional lo administraba él, y no el Estado. Pero el verdadero punctum dolens lo constituyen su origen, turbio al menos en parte, y su destino, un patente despilfarro.

A diferencia de otros monarcas, él no concentró sus inversiones en bienes inmobiliarios, sino en productivas operaciones financieras. Y se demostró un maestro. Al proclamarse la Segunda República el 14 de abril de 1931, su patrimonio y el de su familia ascendían, en valor actual, a 145,44 millones de euros, esto es, casi 25.000 millones de pesetas. Una parte de él lo pudo salvaguardar del expolio al que fue sometido por las nuevas autoridades, y Zavala calcula que durante sus diez años de exilio gastó unos 3 millones de euros anuales. No puede hablarse, por tanto, de penurias.

Encontramos, sin embargo, en este libro, como uno de sus principales atractivos, un documento que mancha tan exitosa gestión: el informe inédito elevado al Tribunal Supremo por el titular del Juzgado de Instrucción número 10 de Madrid, trasladando una petición de procesamiento del Rey -entre otros- en un delito de estafa y apropiación indebida en relación con las apuestas de galgos, prohibidas entonces en España.

Podría pensarse en una acusación más de una República que no se caracterizó precisamente por su espíritu de justicia. Pero la documentación que aporta Zavala es concluyente y se remonta a los años veinte, cuando también Al Capone se estaba haciendo rico en Estados Unidos mediante andamiajes legales parecidos.

Cacerías, coches, yates y otros lujos

El acopio de información de esta obra resulta inquietante, por la realidad que dibuja, que no se refiere sólo a supuestos delitos. La afición a coches, yates y cacerías, que sus sucesores heredaron, obligó a desembolsos importantes, de los que dan idea algunos de los recibos, cartas y presupuestos incluidos en el brillante anexo documental de El patrimonio de los Borbones.

Hay que dejar constancia de que el autor no hace demagogia: los gastos de representación de un jefe del Estado son elevados y vienen en buena medida exigidos por las costumbres vigentes entre sus iguales. Incluso la austerísima Isabel la Católica invertía en ello. No exhibe Zavala, por tanto, juicios de valor, salvo en algún caso particularmente llamativo.

La cuestión de fondo no es, pues, el lujo en sí, sino los compromisos de toda clase que lleva consigo, desde empresas a las que se encargaban últimos modelos de vehículos punteros tuneados a capricho del Rey, a hechos lamentables como el de Villagarcía de Arosa, que obsequió al monarca la isla de Cortegada, un paraíso en medio de la ría, a cambio de la construcción de una residencia veraniega que nunca llegó a hacerse. Además, por supuesto, de una agitada vida amorosa, con sus exigentes dispendios.

El caso de Don Juan

Zavala examina también la partición de la herencia de Alfonso XIII, donde el más beneficiado fue Don Juan, con un patrimonio recibido valorado en 7,53 millones de euros. Su hermano Don Jaime, sintiéndose perjudicado, acudió a Francisco Franco en busca de auxilio, en uno más de los numerosos pleitos a que dio lugar esa sucesión, con el consiguiente "descrédito dinástico" que apunta el autor.

El padre de Don Juan Carlos procedió progresivamente a la venta del Palacio de Miramar en San Sebastián, del Palacio de La Magdalena en Santander, de la histórica Villa Giralda lusa o de la citada isla de Cortegada (esta última con posteriores litigios entre los nuevos propietarios y la Xunta de Galicia, no resueltos hasta 2002 en el Tribunal Supremo). Por todo ello Don Juan obtuvo en torno a 18 millones de euros (tres mil millones de pesetas), y en consecuencia, según Zavala, "sigue siendo un enigma cómo fue posible que el banquero Mario Conde pagase inicialmente la factura de la Clínica Universitaria de Pamplona en la que pasó sus últimos días el conde de Barcelona". Mucho por investigar aún
Que los últimos Borbones españoles hayan disfrutado de una fortuna considerable no debe ser motivo de escándalo, pues a pesar de que todos y cada uno de los descendientes de Fernando VII (salvo el actual Príncipe de Asturias) han conocido el exilio, también han disfrutado las mieles del retorno y el usufructo de una historia secular. Tampoco es llamativo que los descendientes de quienes gobernaron nuestro Imperio dispongan, perdido el poder político, de un poder de otra naturaleza que acaba traduciéndose en moneda corriente.

Otra cosa es la pretensión contraria con la que cierta historiografía untuosa ha querido pintar las cosas en biografías ad usum delphini. Y otra cosa es, por supuesto, la hipótesis de propiedades mal habidas, mal liquidadas o poco transparentes.

Zavala ha prestado con estas páginas un importante servicio a la historia de nuestro país. Están plagadas de anécdotas curiosas de todos los miembros de la Familia Real en la época considerada, siempre en torno al dinero y las cuitas que produce. Se lee de un tirón, pero lo leído no se olvida. Al fin y al cabo, cuando los reyes han jugado con el dinero recibido del Presupuesto, no han jugado sólo con nuestro dinero. También con nuestro destino.




Alfonso XIII, como sus sucesores, ha vivido la pasión de la caza, los coches y los yates.
 MENSAJE MUY RESERVADO Esto le escribía en 1925 el embajador en Londres al marqués de Torres de Mendoza sobre la señora De Peña, conocida por Mrs. Isaacs, que se iba a desplazar a Madrid donde presumiblemente organizaría fiestas como las de la capital británica, "que son verdaderas orgías en que a la hora de la borrachera no sólo se desnuda en público sino que hace exhibiciones de vicios contranaturales...

Como sé que si va a Madrid procurará ver a quien usted se imaginará, y hacerse ver con él es preciso que se evite, pues todo se sabe y estas cosas hacen más daño que todos los libelos..."

SORPRENDENTE Y REVELADOR


José María Zavala. El patrimonio de los Borbones. La sorprendente historia de la fortuna de Alfonso XIII y la herencia de Don Juan.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

GRACIAS POR TU OPINION-THANKS FOR YOUR OPINION