LA TELEVISIÓN ESTA SOBREVALORADA.
Y los que buscan notoriedad en ella se equivocan: las feministas radicales, los políticos, las oenegés, las religiones, los movimientos sociales... La falta de autoestima no se remedia con ruido mediático.
Mi artículo de ayer en DEIA.
Y los que buscan notoriedad en ella se equivocan: las feministas radicales, los políticos, las oenegés, las religiones, los movimientos sociales... La falta de autoestima no se remedia con ruido mediático.
Mi artículo de ayer en DEIA.
Le dijo la sarten al cazo.....
Este señor sale casi a diario en la television publica baska ETB, en ONDA Vasca ( radio) escribe en el periodico DEIA, da la brasa por facebook con su mente de meapilas frailon, critica a las feministas por enseñar las tetas en el Congreso de los Diputados, y se atreve a decir que lo asaltaron para tener un minuto de gloria en television
ASALTAR EL CONGRESO LO HIZO TEJERO EL 23 F DE 1981
DE ESTO NO HABLA ESTE TERTULIANO MANIPULADOR
Hoy en su facebook escribe que esta tarde debatira en ETB con Amedo , sobre el crimen de Lasa y zabala
Jose Ramon Blazquez , que te hemos visto el plumero
Todo por la tele
Por José r. blázquez
- Lunes, 14 de Octubre de 2013
TAN corto de imaginación anda
el feminismo español que para conseguir unas efímeras migajas de
notoriedad se apunta a hacer topless -y el ridículo- en el Congreso?
¿Qué puede aportar al movimiento por la igualdad una franquicia
ucraniana como FEMEN que aún no ha salido del parvulario de los derechos
humanos en la atrasada Europa oriental?
¿Qué tipo de degradación corporativa afecta a esa prensa que el pasado jueves emuló las portadas de Interviú? ¿Qué le ocurre a la clase política y los colectivos sociales para que se muestren tan previsibles en sus acciones de comunicación reivindicativas y sus protestas públicas? ¿No es patético, por rancio, ver al diputado de Amaiur, Mikel Errekondo, representar en la tribuna parlamentaria, durante diez eternos segundos, uno de aquellos castigos que sufríamos los niños en la escuela franquista? ¿A lo más que aspiran hoy nuestros rebeldes es a lucir, orgullosos, una camiseta de campaña? ¿La solidaridad se mide en merchandising exhibido?
¿Tanto bochorno por un minuto de gloria en la tele?
La crisis no es solo económica. El empobrecimiento está también en las ideas y en la forma en que éstas se exponen. La izquierda y la derecha se imitan mutuamente y terminan por ser lo mismo.
La falta de originalidad y las dificultades comunicativas son un problema de ausencia de osadía y entusiasmo creativo. Así que la máxima expresión transgresora es irrumpir en la televisión como sea, incluso en pelotas. Sigue existiendo una fascinación cateta por aparecer en la tele. Pero cualquier joven usuario de las redes sociales les da mil vueltas a las viejas organizaciones en valentía de discurso y en ruptura de los esquemas clásicos de vinculación.
La tele está sobrevalorada, porque más que la popularidad lo que importa es la autoestima, la identidad satisfecha.
Todo el mundo está en crisis: las feministas, los políticos, las oenegés, las religiones, los optimistas…
Todos menos esas personas, grandes en ideas y realizaciones, que teniendo méritos sobrados para ser admirados renuncian a salir en la tele.
¿Qué tipo de degradación corporativa afecta a esa prensa que el pasado jueves emuló las portadas de Interviú? ¿Qué le ocurre a la clase política y los colectivos sociales para que se muestren tan previsibles en sus acciones de comunicación reivindicativas y sus protestas públicas? ¿No es patético, por rancio, ver al diputado de Amaiur, Mikel Errekondo, representar en la tribuna parlamentaria, durante diez eternos segundos, uno de aquellos castigos que sufríamos los niños en la escuela franquista? ¿A lo más que aspiran hoy nuestros rebeldes es a lucir, orgullosos, una camiseta de campaña? ¿La solidaridad se mide en merchandising exhibido?
¿Tanto bochorno por un minuto de gloria en la tele?
La crisis no es solo económica. El empobrecimiento está también en las ideas y en la forma en que éstas se exponen. La izquierda y la derecha se imitan mutuamente y terminan por ser lo mismo.
La falta de originalidad y las dificultades comunicativas son un problema de ausencia de osadía y entusiasmo creativo. Así que la máxima expresión transgresora es irrumpir en la televisión como sea, incluso en pelotas. Sigue existiendo una fascinación cateta por aparecer en la tele. Pero cualquier joven usuario de las redes sociales les da mil vueltas a las viejas organizaciones en valentía de discurso y en ruptura de los esquemas clásicos de vinculación.
La tele está sobrevalorada, porque más que la popularidad lo que importa es la autoestima, la identidad satisfecha.
Todo el mundo está en crisis: las feministas, los políticos, las oenegés, las religiones, los optimistas…
Todos menos esas personas, grandes en ideas y realizaciones, que teniendo méritos sobrados para ser admirados renuncian a salir en la tele.



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