María Aznar al Heraldo de Miami.
No solo mantiene su línea exenta del menor atisbo de autocrítica, sino
que tampoco oculta su despecho hacia los miembros de su partido. En
concreto, los ausentes en la última presentación de sus memorias.
“Tomo nota”, reiteró el ex presidente, “y no precisamente en mi cuaderno
azul”, clara referencia a la libreta donde, en su día, anotaba a los
ministrables.
A continuación transcribimos parte de la prolongada
entrevista a que le sometió el reportero Belkis Armenteros. Aunque
parezca humor no lo es. En la entrevista se demuestra que este payaso
ególatra, sólo puede ser superado por la inepta de su señora esposa.
P.- Señor Aznar, pregunta obligada, ¿cómo ve la realidad de su país?
R.-Soy el responsable de todo lo bueno que ha acaecido en mi país en
los últimos años. Conduje a España hacia una situación de empleo y
riqueza sin precedentes. El pasado día, durante la presentación del
segundo tomo de mis memorias, no pude por menos de considerar que ha
llegado la hora de la ingratitud. No me sorprende, también le pasó a
George Bush, Jr. Pero yo no pido nada a cambio, tan solo el
reconocimiento.
P.- Perfecto, señor Aznar, y en ese sentido, ¿qué reconocimiento le parecería más justo?
R.-Pues verá Vd, al margen de mis méritos, ya acreditados, como
presidente del gobierno español, a nivel mundial merezco el premio Nobel
de la Paz y el de Literatura.
P.- Ya, perfecto, pero tal vez algunas personas necesitarían que usted defendiera esa postura.
R.- Mire usted, respecto al primero de los premios no creo que puedan albergarse dudas.
P.- ¿Se refiere usted al de la Paz?
R.- Efectivamente. Salvé al mundo. Y no me refiero solo a la
trascendental reunión de las Azores donde Bush, Blair y yo frenamos el
terrorismo mundial. ¿Usted recordará la conquista del islote de Perejil,
verdad?
P.- Sin duda, sin duda.
R.- Tenga usted en cuenta que si no hubiera mandado a mis ejércitos a
reconquistar el islote de Perejil, el siguiente paso habría sido la toma
de Ceuta y Melilla por la fuerzas del mal. Envalentonadas y con el pie
en Ceuta y Melilla, nada les habría frenado para lanzarse a su viejo
sueño: la reconquista de Al-Andalus.
P.- Por supuesto, eso es evidente, señor Aznar.
R.- Y Ccuando el Islam hubiera ocupado Al-Andalus, Al Qaeda podría
destruir el mundo civilizado e imponer la barbarie. Comprenderá que si
alguien merece el premio Nobel de la Paz, ese soy yo.
P.- Visto así… ¿quién podría dudarlo? Y, ¿respecto al otro premio Nobel, el de literatura?
R.- Mire usted, como ya dije, en el primer tomo de mis memorias, el
atentando me volvió muy humilde. Reconozco que he escrito poco, un par
de libros de memorias algunos poemas, excelentes, eso sí, y poco más.
Sin embargo, Winston Churchill tampoco escribió mucho más y obtuvo el
Nobel. Además, Churchill solo salvó una parte del mundo. Yo, a la
totalidad del orbe.
Ahora bien, en el ámbito estrictamente literario, que nos ocupa
ahora, mis memorias ofrecen un uso del lenguaje sencillo que marcarán
una tendencia, una escuela. Soy un innovador del lenguaje. Y, ante todo,
recuerde, el Nobel de literatura no se gana tanto con la cantidad como
con la calidad. Podría escribir mucho, si quisiera, pero he preferido
centrarme en la calidad de mi pluma y en marcar en camino a las futuras
generaciones de escritores. La literatura no murió en el siglo XIX como
algunos aseguran. Simplemente estaba esperando mi llegada. Hablo con
Dios y lo sé…
Fuente : Kaos en la Red
(Extractado de El Heraldo liberal de Miami, edición de 12 de noviembre de 2013)




El que no conoce la verdad es simplemente un ignorante, pero el que la conoce y la llama mentira, ¡¡ ese es un criminal!!...
ResponderEliminarY tú eres un criminal y te mereces estar en una pared colgado de un ojo como las sartenes.
Jesús Miravalles Gil
http://para-mentes-despiertas.blogspot.com.es/