Cuidado con el Duque de Ahumada
La lucha contra el
terrorismo en la Comunidad gallega no sólo se libra en la calle.
Internet y las redes sociales se han convertido en un escenario clave a
la hora de rastrear la actividad de los grupos afines a la banda armada
Resistencia Galega y los movimientos de sus militantes. Conscientes de
ello, algunos portales próximos a la esfera de RG animan a sus
simpatizantes a «restituir la opacidad perdida» y «eludir la represión
policial». Lo hacen a través de una serie de vídeos tutoriales en los
que una voz distorsionada alecciona a los internautas a que empleen
programas que cifren la información de sus ordenadores para que éstos
sean inaccesibles en el caso de que los agentes los requisen. También
animan a usar la conocida como red Tor, una plataforma que blinda el
anonimato de quienes la utilizan al impedir el acceso a sus IDs y que
los expertos califican como la «red oscura» o la «web profunda».
Según informáticos de la
Guardia Civil explican a ABC, Resistencia y sus grupos afinesestán
empezando a explorar esta red «en la que se mueve de todo, desde
pedofilia hasta tráfico de órganos», al tiempo que dejan a un lado los
programas que funcionan a través de la nube (del tipo Dropbox), «que era
lo que más utilizaban hasta ahora». Las dificultades de seguir los
movimientos de alguien que se mueve por la red Tor radican en las claves
y contraclaves que ésta genera para borrar el rastro de sus usuarios.
Sin embargo, en el caso de los ordenadores que están intervenidos, el
uso de esta web paralela no es un problema porque lo que se filtra es
todo el flujo de datos previo a las encriptaciones.
«Cibers» y bibliotecas públicas
Los expertos en la lucha
antiterrorista de la Comunidad gallega siguen los pasos del entorno de
la banda terrorista no solo a través de sus teléfonos móviles sino
mediante los equipos informáticos de bibliotecas públicas, bibliotecas
universitarias y «cibers», espacios públicos «que ellos consideran
seguros». No obstante, desde el Instituto Armado aseguran que, lejos de
servir para resguardar el anonimato de quienes los usan, la Ley de
Seguridad Ciudadana obliga a estos centros a proporcionarle a los
cuerpos de seguridad todos los datos que se les soliciten sobre sus
clientes. En el caso gallego, además, hay una importante batería de
ordenadores de bibliotecas públicas con el acceso informático
intervenido de manera legal, lo que en lenguaje jurídico se conocen como
«observaciones» y en la jerga policial como «pilotar» un equipo.
Para intervenir estos
computadores, los agentes se valen de pequeños trozos de cable falso o
de rosetas modificadas a través de las que la información que pase por
esa máquina es dirigida hacia los equipos de la Guardia Civil.
Descifrarla es sencillo si se tiene en cuenta que la Benemérita cuenta
con el segundo ordenador más potente de toda España. Es el llamado Duque
de la Ahumada, capaz de desencriptar contraseñas en un espacio muy
corto de tiempo.
En sus rastreos a través
de Internet, los agentes también se valen de las pistas que los
terroristas o su entorno afín van dejando. Desde la hora que puede
figurar en la pantalla de un tutorial hasta un deje en la voz, todo es
útil para dar con la identidad de quienes tratan de parapetarse en la
red.
ABC


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