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miércoles, 24 de septiembre de 2014

La ley que trajeron 'las once de Bilbao' El proceso judicial era conocido como 'las once de Bilbao', en el que estaban inculpadas diez mujeres y un hombre.




Su situación económica no les permitía tener otro hijo, y decidieron abortar clandestinamente. Era la España oscura de 1979, con casi todas sus cucarachas de sacristía vigilando la moral. Pero aquel proceso judicial levantó una oleada de protestas que obligaron al PSOE a elaborar la primera ley del aborto tras su victoria electoral de 1982.

El proceso judicial era conocido como 'las once de Bilbao', en el que estaban inculpadas diez mujeres y un hombre. Se trataba de 10 mujeres que vivían en una penosa situación económica y que tenían ya varios hijos. Las penas a las que se enfrentaban podían llegar hasta los doce años de cárcel.  Este caso tuvo gran trascendencia para el feminismo en España, especialmente para abrir el debate sobre el aborto. Las diferentes organizaciones feministas de todos los rincones del territorio nacional se movilizarían para apoyar a estas personas, cuyo juicio se suspendió en varias ocasiones ante la presión de la calle.


 El 26 de octubre de aquel año, ante la Audiencia de Bilbao, se manifestaron tres mil personas. Las movilizaciones fueron impulsadas por la Coordinadora Feminista Estatal que, siguiendo el ejemplo de las francesas, recogieron más de mil firmas de mujeres y hombres famosos que se autoinculparon por haber abortado o colaborado en abortos clandestinos.  El juicio definitivo tuvo lugar en 1982, entre numerosas protestas, con una sentencia condenatoria, aunque consideraba como atenuantes las situaciones de extrema necesidad de las mujeres. Era un tímido primer paso hacia la legalización del aborto. 


En 1983, 'las once de Bilbao' fueron indultadas, y aquellas movilizaciones obligaron al Gobierno de Felipe González a elaborar la primera ley del aborto de la democracia, que sería aprobada en 1985. Desde entonces, la Iglesia y la cloaca mediática no ha cesado de intentar borrar aquel avance. Treinta años después encontraron en Gallardón el paladín de sus siniestros deseos. Pero la lucha de las mujeres también se lo ha llevado por delante.


Mari Carmen se ha despertado llorando: "Quiero vomitar". La enfermera, una negra entrada en carnes, le ha respondido en inglés que era por la anestesia. Mari Carmen no conoce una palabra en inglés, pero siente el brazo de la mujer sobre su espalda, que le da golpecitos en el hombro, y poco a poco se tranquiliza. La enfermera no la abandona ni un minuto e incluso prueba a decirle en un español tan incomprensible para Mari Carmen como el inglés, que "no pasa nada", que "todo bien".  Mari Carmen se encuentra en la sala de reanimación de una clínica de un barrio residencial de Londres. 


Es un sábado por la mañana. Fuera brilla un sol tímido, de septiembre anglosajón. A su lado hay cuatro camas más, donde otras tantas chicas tienen deseos de vomitar por la anestesia. Tres de ellas son españolas. En la antesala se encuentran a la espera seis compatriotas más, que abortarán voluntariamente esta mañana.  Primeros párrafos del reportaje publicado en el primer número de El País Semanal sobre el aborto, el 3 de octubre de 1976. Aquel año se realizaron en España unos 300.000 abortos clandestinos, en los que murieron más de 3.000 mujeres, según datos del Tribunal Supremo.








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