| Las cuatro caras del mismo monstruo |
El principal resultado de las elecciones del 20-D perpetradas por el régimen en España es que el bipartidismo no ha muerto. De hecho, si por algo era preocupante y denunciable el famoso bipartidismo era porque en realidad no era tal cosa, sino que se trataba de la misma opción política con dos formatos. No era más que Coca Cola o Pepsi Cola, similar producto con distintos logos. Y tras la pantomima electoral, en la que las multinacionales han realizado las campañas electorales de los cuatro principales partidos en liza intentando dar imagen de que el turnismo iba a terminar, de que vivimos en una democracia cojonuda y variada, con muchos productos donde elegir, y que era el momento del cambio (o mejor dicho, de otro nuevo cambio que nunca llega)
La conclusión ha sido, sin embargo, que ahora ese gran producto politico-mediatico que era el PPSOE se ha desdoblado en cuatro, cuatro palos de una misma baraja; cuatro partidos que representan el mismo sistema, cuatro grupos políticos que defienden prácticamente lo mismo y que, en ningún caso, proponen desmontar el chiringuito y construir una nueva sociedad. Los cuatro, de acuerdo en lo fundamental y con el apoyo y beneplácito de los empresarios, de la banca y de la U.E.
En definitiva, dos nuevas marcas para el mismo producto, lo que recuerda a esos famosos anuncios de las multinacionales capitalistas en los que identifican libertad con la elección de una de las opciones supuestamente diferentes para comprar lo mismo.Una elección que, además, no solo no se necesita sino que, además, nos perjudica.
Los nuevos engendros de diseño político, como Podemos y Ciudadanos, ambos basados en la misma estrategia de ofrecer una alternativa al PPSOE más "cercana" a la gente, más posmoderna, para dar la impresión de que no representan lo mismo, y que son un produto diferente (digamos, una Coca Cola sin cafeina, supuestamente más sana, bio, sin colesterol),ambos con nombres lejanos a las tipicas siglas partidistas para favorecer esa identificacion como algo "nuevo" y del "pueblo", más allá de las declaraciones estridentes y las campañas callejeras o televisivas amplificadas por la multinacional de turno, conforme se acercaba el momento electoral han ido transformándose en algo cada vez más parecido al partido clásico del que siempre fueron la cara B.
Por ejemplo, y por citar solo al partido que hace el papel de progresismo del siglo XXI, Podemos ha cambiado en caida libre sus principios y sus declaracioness desde, entre otras cosas, promover el sí a la renta básica, el impago de la deuda, la salida del euro, la nacionalización de las compañías eléctricas, las telecomunicaciones, la banca, los transportes, el sector sanitario, hasta el actual un no rotundo a esas mismas propuestas.. Ya no defiende la jubilación a los 60 años y se suma sin tapujos a la reforma laboral del partido madre, el PPSOE, por no hacer leña de su apoyo actual a la OTAN, en una transfiguración que ha dejado en paños menores a la de Felipe Gonzalez ante su famoso referendum, ni tampoco rechacen ya más las empresas de trabajo temporal, a las que ahora alaban.
De Ciudadanos no se puede decir mucho porque, estos si, desde el principio, como alternativa para contrarrestar al fracaso del Partido Popular en Cataluña, no han podido ocultar su vinculación con aquel. En todo caso, es curioso ver como ambos partidos, las nuevas marcas de la ideología única, han reclamado y siguen haciéndolo ser los herederos unos de la socialdemocracia de Gonzalez y Zapatero, otros del centro de aquel algo cargo del Movimiento Nacional Franquista reconvertido en demócrata de toda la vida que fue Suarez.
En realidad, tanto Podemos como C´s han sido bendecidos por la gran empresa y las organizaciones internacionales capitalistas además de financiados por la cadena mediatica de turno y la gran propaganda para hacerlos aparecer como partidos del "cambio" (como sucedio con el PSOE en los inicios de la transición, estrategia exitosa para que los españoles se tragaran definitivamente la falacia de que el franquismo realmente habia terminado). Hoy el objetivo es que el cabreo generalizado no derive en una acción organizada y peligrosa para el sistema, para la clase política y empresarial que sigue haciendo y deshaciendo en nuestro pais desde hace 80 años.
Así que, mucho ladrar y poco morder, es el resultado de los nuevos perros de presa del sistema que han irrumpido, llevándose por delante a otras opciones más incómodas, como los nacionalismos, en especial los de izquierdas, o a los restos moribundos del revisionismo comunista, pero que no han traido, a pesar de toda la propaganda invertida por las grandes empresas del Ibex 35 y sus grupos mediáticos, nada nuevo: el bipartidismo, es decir, la ideología única con dos marcas, no ha muerto, sino que ha multiplicado sus anzuelos.
La única diferencia, pues, es que ahora tenemos cuatro productos en vez de dos para elegir lo mismo. En resumen, la manida pero efectiva estrategia comercial del eres muy libre porque puedes elegir comprar entre diferentes productos similares, además de, y que esto pases desapercibido es el principal papel del enorme esfuerzo mediático dado a los cuatro partidos, especialmente a los dos nuevos productos, perjudiciales para la soberanía, la salud democrática y la dignidad de los que les votan.


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