Como seguro ya sabéis, el Jefe del
Estado por fin ha encargado a alguien someterse a la votación de
investidura, y ese elegido ha sido Pedro Sánchez. También es seguro que
habrá a quien esto le pueda parecer poca cosa (y puede que tenga razón),
pero otros hemos suspirado aliviados. Ahora lo que a algunos nos sigue
anudando el estómago es que quede al libre albedrío de alguien tan poco
fiable como Patxi López la elección de la fecha de esa primera votación
que pone en marcha el reloj.
Y es que es potestad (qué mal está
legislado todo esto) de Presidencia del Congreso, sin plazos, decidir la
fecha de la primera votación. Legalmente puede ser mañana o dentro de
un año, o cien. Y aunque apostaría a que no se pospondrá demasiado por
cuestiones de inquietud social, también apuesto a que procurarán marear
para que no sea antes de mes y medio (por aquello del Congreso del
PSOE). Y a partir de ese momento sí podremos asegurar que en dos meses
deberá resolverse un acuerdo o ir nuevamente a elecciones.
El caso es que el nudo gordiano sigue
sin desatarse, y que si algo sensato ha dicho Mariano Rajoy en su
micro-comparecencia sin plasma ante la prensa tras su reunión con el
Borbón, es que siguen existiendo tres opciones: o pacto ‘progresista’
(PSOE, Podemos, IU), o pacto de derechas (PP, C’s, PSOE), o nuevas
elecciones. Y digo que es sensato porque lo que sí es incomprensible es
seguir insistiendo con un absurdo pacto ‘a derechas e izquierdas’.
Excepto que desde el PSOE lo que se pretenda es no llegar a ningún
acuerdo de ese estilo, y descartar así a Podemos de ese ‘tridente’,
culpabilizándolo del fracaso de lo imposible, para apelar entonces a la
‘responsabilidad’ de Estado del PP exigiendo su abstención para
facilitar un gobierno PSOE-C’s. Y de todas formas, lo que parece ahora
mismo es que mientras esté Rajoy el estafermo al frente del PP, y
sabiéndose favorecido por unas nuevas elecciones, hasta eso es
complicado (excepto que de repente sigan surgiendo nuevos casos de
corrupción).
Y es que el resultado del 20D es
endemoniado, eso sí es cierto. Aunque si el PSOE fuera un partido de
izquierdas no lo sería, ni habría duda ni dificultad. Pero no lo es en
absoluto, y atendiendo a la realidad ideológica de los partidos
existentes lo único que de momento frena la posibilidad lógica (PP, C’s,
PSOE), es el espíritu de supervivencia de los de Ferraz. Pues nadie
mejor que ellos sabe que eso supondría su ‘pasokización’ inmediata. Pero
no hay más cera que la que arde, y mantenernos a expensas de una
decisión imposible con un panorama socioeconómico como el de España,
tampoco les va a beneficiar demasiado. Vaya papelón el suyo.
¿Y ahora, qué?
Pues no se sabe, porque pudiera ocurrir
cualquier cosa (esto es ‘política’), pero en principio… poco. Excepto
que este aquelarre sirva para clarificar un poco más las posiciones de
cada cual, y que o bien si se da un adelanto electoral o bien si se
cumple la legislatura o parte de ella con estos mimbres, a la próxima la
mayoría sepa qué es en realidad lo que está votando. Y que esa misma
mayoría entienda que IU y Podemos significan reformismo y algunas
políticas sociales, y el resto de partidos avanzar en políticas
neoliberales.
Ya era fácil entenderlo, pero seamos positivos porque no nos queda otra: no hay mal que por bien no venga.


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