- La organización Women’s Link pide a la jueza argentina María Servini que amplíe la causa del franquismo e investigue los delitos cometidos contra seis mujeres por el hecho de serlo.
- Ellas sufrieron una represión específica: violaciones y agresiones sexuales, abortos forzados, descargas eléctricas en zonas genitales, robo de bebés o purgas con aceite de ricino.
- La querella incluye las historias de seis mujeres, entre ellas, la de la abogada Lidia Falcón, que fue detenida siete veces entre los años 1960 y 1974.
Por primera vez se presenta una querella
por los crímenes de género cometidos por las fuerzas franquistas
durante la dictadura. Lo ha hecho este miércoles la organización Women’s
Link, que pide a la jueza argentina María Servini de Cubría, que instruye desde 2010 el único proceso en el mundo que juzga los crímenes del franquismo, que amplíe la causa e investigue los delitos cometidos contra las mujeres. Ellas sufrieron una represión específica por el hecho de ser mujeres: agresiones sexuales, abortos forzados, descargas eléctricas en zonas genitales, robo de bebés o purgas con aceite de ricino.
La querella se ha presentado
ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal nº1 de
Buenos Aires y relata las vejaciones que sufrieron seis mujeres. De
cinco se conocen los testimonios a través de sus familiares y el
historiador Bartomeu Garí y la sexta es la abogada feminista Lidia
Falcón, detenida siete veces entre los años 1960 y 1974, cuando sufrió
torturas de diversa índole, entre las que se encuentran golpes en el
estómago y en el hígado al grito de “ahora ya no parirás más puta
bruja”.
Las historias de las
hermanas Daria y Mercedes Buxadé también se incluyen en la querella.
Estas dos enfermeras se embarcaron rumbo a Mallorca en una expedición
republicana como personal sanitario voluntario, junto a otras tres. Las
cinco fueron detenidas el 4 de septiembre y trasladadas a un cuartel
general, donde fueron humilladas, torturadas y violadas en repetidas
ocasiones por un grupo de falangistas. Se cree que sus restos reposan en
una fosa común del cementerio de Son Coletes, donde fueron asesinadas.
Como ellas, más de 100.000 personas siguen desaparecidas.
Daria y Mercedes también
soportaron una de las violencias específicas ejercidas por el franquismo
sobre las mujeres: fueron paseadas. El bando nacional les rapaba el
pelo y les obligaba a ingerir aceite de ricino, que les provocaba
diarreas constantes, al tiempo que eran paseadas por las calles y eran
objeto de burlas y agresiones. De algún modo, querían vejar a las
mujeres que se habían atrevido a traspasar los límites de la feminidad
que el franquismo había diseñado para ellas: mujer sumisa, relegada al
ámbito doméstico y garante de la familia.
Tortura con un componente de género
Por eso, las que
participaron en actividades políticas y habían hecho de enlaces en los
partidos o combatido en el bando republicano fueron duramente castigadas
y perseguidas. Es el caso de la destacada militante del Partido
Comunista, Matilde Landa, otra de las mujeres incluidas en la querella.
Ella prefirió la muerte al bautismo y se suicidó en prisión el día que
el régimen había planeado hacerlo. Estando inconsciente, las autoridades
eclesiásticas aprovecharon para bautizarla.
Pero no solo las presas
políticas, también fueron humilladas y torturadas aquellas que cometían
el llamado “delito consorte”, es decir, ser hijas, hermanas, madres o
esposas de hombres antifranquistas. Por todos estos motivos las mujeres
sufrieron agresiones sexuales y torturas con el componente específico de
género basado en insultos sexistas, un uso sexuado de la violencia o
golpes en el bajo vientre a mujeres embarazadas para impedir la
reproducción.
El robo de bebés es otro de
los motivos que esgrime Women’s Link en su querella para justificar la
investigación de los crímenes franquistas con perspectiva de género.
30.000, según datos oficiales, entre 100.000 y 200.000, según los
afectados, niños y niñas fueron arrebatados a sus madres en las cárceles
y hospitales hasta entrados los años 80. Una forma de castigo que ha sido reconocida por la Comisión Europea como “crímenes contra los derechos humanos” y que encuentra parte de su fundamento en las “investigaciones” del psiquiatra franquista Antonio Vallejo-Nájera.
El
director de los Servicios Psiquiátricos del bando nacional ha pasado a
la historia por sus estudios misóginos sobre la mujer republicana y
fue uno de los impulsores de la segregación entre hijos y madres
“rojas”, con el objetivo de evitar que los pequeños “se contagiaran” de
su ideología. “Ninguna causa que investigue las violaciones de derechos
humanos puede estar completa si no contempla los crímenes cometidos
contra las mujeres por el hecho de serlo”, sostiene la Directora Legal
de Women’s Link, Glenys de Jesús.
Por eso,
afirma la organización, “hay que asumir que determinadas violaciones de
derechos humanos las han sufrido de manera particular las mujeres […] y
si no se investiga, se perpetúa el silencio y se invisibilizan estos
delitos”. El colectivo pone de ejemplo otros países que, afirma, se han
pronunciado al respecto, como Guatemala, Colombia o Argentina. En este
último ya existen once condenas por delitos sexuales durante la
dictadura argentina, después de que en 2010 por primera vez un exmilitar
fuera condenado por delitos de lesa humanidad, entre ellos varias
violaciones.

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