El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy
EFE
Cuando todo falla y todo parece perdido, el código mariano
siempre se mantiene en pie firme como una roca. Cuando nos despertemos
Mariano Rajoy todavía estará ahí
Renace como el
legendario Rocky Mariano, el político que nunca tira la toalla y gana
todos sus combates. Cuanto más le desahucian, más fuerte salta al ring
El mensaje ha debido representar un auténtico alivio
para aquellos de vosotros que andabais preocupados, con el alma
encogida tras todas esas especulaciones de la prensa de la corte sobre
la inminencia del relevo del Gran Timonel o las conspiraciones en
palacio para acabar con el César como si vinieran los idus de marzo.
Nuestro héroe lo ha proclamado alto y claro. “Voy a seguir luchando por
España y los españoles y no me voy a rendir nunca”. Cuando todo falla y
todo parece perdido, el código mariano siempre se mantiene en pie firme
como una roca. Cuando nos despertemos Mariano Rajoy todavía estará ahí.
No se va y sigue ahí para quedarse. Renace como el legendario Rocky
Mariano, el político que nunca tira la toalla y gana todos sus combates a
base de aguantar más golpes y más tiempo de pie que todos sus
contendientes. Cuanto más le desahucian, más fuerte salta al ring.
Por si quedaba alguna duda tras su exhibición de
casquería dialéctica durante el debate de investidura, Rajoy ha lanzado
otro aviso para quien ande jugueteando con la idea de desafiar su
liderazgo: continua al mando y no da el relevo. Si alguien quiere su
puesto va a tener que ir a buscarlo y habrá sangre, mucha sangre.
A los socialistas les avisa que conversará con ellos cuando estén
dispuestos a hablar en serio y eso solo se producirá cuando llamen para
decir que Rajoy debe ser presidente y cuenta con su apoyo; todo cuanto
no sea eso o “no es serio” o parece un “vodevil”. A Albert Rivera le ha
recordado que sus votos no son necesarios para la gran coalición y que
no va a poder ser ese rollo en plan Adolfo Suarez que se quiere marcar.
Cuando Rocky Mariano se pone a repartir derechazos hay leña para todos y
no se hacen prisioneros. A Pablo Iglesias y Podemos les da menos porque
ya se autolesionan ellos solitos y tampoco es cuestión de malgastar
fuerzas.
Mariano Rajoy lo ha apostado todo a la
convocatoria de nuevas elecciones. Los sondeos le auguran que repetiría
sus propios resultados y el ascenso de Ciudadanos les bastaría para
gobernar juntos. Se lo va a jugar todo a esa carta y a desgastar a Pedro
Sánchez a base de sarcasmos. Todo lo demás resulta ahora secundario y
todo vale para asegurar ese fin.
Encubrirá y
protegerá a cuanta Rita Barberá le haga falta y sin dudarlo. Dará y
quitará dinero y recursos públicos para recompensar a aliados o castigar
a adversarios. Hará que el ministro de Justicia o el ministro del
Interior se pasen el día en los medios denunciando o investigando
exóticos complots y conspiraciones internacionales. La Vicepresidenta
Maravilla nos castigará con sus superpoderes su mirada de acero en todas
las ruedas de prensa de los viernes donde hablará única y
exclusivamente como militante del Partido Popular.
El
ejecutivo opera ahora como un instrumento al servicio de la estrategia
del marianismo. Sin pestañear y sin remordimientos Rajoy utilizará de
manera indiscriminada su posición de presidente en funciones al servicio
de sus objetivos partidarios. Convertirá el gobierno en su Muro de
Berlín frente a cualquier intento de control parlamentario. Si el
Congreso quiere ejercer su función de control del ejecutivo mas le vale
ir al programa de Bertín Osborne, no al Tribunal Constitucional. La
democracia es hoy un daño colateral. Para ganar vale todo, está en el
código.

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