¿Cómo es posible que tantos héroes y heroínas de la libertad y la democracia sigan enterrados en fosas comunes, cunetas, pozos o simas volcánicas a estas alturas de siglo?
Fue el 29 de marzo de 1937 a las cuatro
de la tarde cuando los fusilaron, antes ya habían desaparecido a casi
una veintena de hombres de Tamaraceite y otros barrios de San Lorenzo en
Gran Canaria.
Setenta y nueve años después este daño
sigue sin ser reparado, catorce desaparecidos, cinco fusilados, el
alcalde de San Lorenzo, Juan Santana Vega, mi abuelo Francisco González
Santana, junto al resto de camaradas y compañeros masacrados por los
fascistas.
No hay homenaje ni monumento que pueda
reparar tanto dolor, solo sacar sus huesos, compartir, difundir sus
ideas, su memoria invencible para que las generaciones futuras aprendan
donde sobrevive la dignidad.
Sigo sin entender cómo pueden existir
personas que frivolizan, que viven del cuento de la dignificación, que
piden disculpas antes de hablar de reparación, de verdad, de justicia,
con un triste discurso basado en la puta reconciliación nacional, en la
basura de la transición o “punto final” con la posterior Ley de
Amnistía, la que dejó libres de toda culpa a miles de policías,
militares torturadores, ministros y cargos públicos facciosos, con las
manos manchadas de la sangre de cientos de miles de asesinatos.
Ahora tantos años después sus huesos
siguen enterrados en una fosa común del cementerio de Las Palmas en esta
“moderna” España, europea España, donde millones de niños y niñas pasan
hambre, miles de familias son desahuciadas de sus casas cada mes para
beneficio exclusivo de banqueros y usureros. La España de la corrupción
política, de la persecución de las ideas, de los suicidios masivos por
motivos económicos, más de 25.000 en los últimos cuatro años de gobierno
del neoliberal y sinvergüenza presidente Rajoy.
¿Cómo es posible que tantos héroes y
heroínas de la libertad y la democracia sigan enterrados en fosas
comunes, cunetas, pozos o simas volcánicas a estas alturas de siglo?
¿Cómo puede ser que sus asesinos, vivos o
muertos, no hayan sido juzgados, condenados, encarcelados o simplemente
catalogados en la historia como brutales criminales de lesa humanidad?
A las familias de las víctimas, a la
gente de bien de verdad, la que lucha por la libertad y los derechos
civiles, se nos cae la cara de vergüenza ajena. Jamás habrá homenajes
suficientes para calmar tanto dolor, para cerrar unas heridas tan
profundas como profunda es la hipocresía de los sucesivos gobiernos
españoles, los que han ignorado, tapado premeditadamente el genocidio
fascista en Canarias, en España durante estos años de vergonzosa y
dudosa “democracia”.
Este 29 de marzo de 2016 para algunos,
para algunas, será también de lucha, como el resto del año, jamás de
hipocresía, esa falsedad que se palpa sin mirar, que se percibe en los
rostros de quienes se siguen burlando de la memoria, que han puesto
pegas, todo tipo de trabas, para algo tanto sencillo y digno como
facilitar una sepultura digna.
Ahí estaremos un año más, resistiendo,
batallando hasta el final, recogiendo semillas de libertad, sembrando
para el futuro, firmes en nuestros principios, sin renegar jamás del
heroico legado que nos dejaron tantas personas nobles y buenas, que
siguen con nosotros, con nosotras, aquellas que sustentan los cimientos
de nuestra esperanza.

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