
La guipuzcoana CAF participa
en el proceso de licitación abierto por el Gobierno de Israel para
adjudicar la construcción de una nueva línea de tranvía que recorrerá
territorio palestino para servir a las colonias judías en el este de la
ciudad
El comité de empresa de
Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) no quiere construir el
tranvía de Jerusalén.
El Gobierno israelí ha incluido a la empresa
guipuzcoana (con sede en la localidad de Beasain) en un proceso de
licitación para construir una nueva línea de tranvía de la ciudad. CAF
es la principal empresa de Euskadi en ferrocarriles y una de las más
importantes de España.
Para realizar la construcción, habrá que
expropiar tierras palestinas, lo que ha suscitado una gran polémica
internacional.
Ante esta situación, el comité de empresa de CAF Beasain
ha considerado que la empresa no tiene que participar en trabajos en
contra de la legalidad internacional.
Las autoridades israelíes han previsto crear una nueva línea en la red
del tranvía que circula por la ciudad de Jerusalén, que actualmente
cuenta con otra línea, la roja, que también será ampliada.
El problema
reside, según advierten los representantes de la plantilla, en el
trazado planteado, que debe recorrer territorio palestino para servir
las colonias judías en el este de la ciudad.
Es decir, que el tranvía
diseñado supone la expansión de la colonización de Jerusalén Este por
parte del Estado de Israel.
"Existe un consenso general respecto de la ilegalidad
del proyecto, tanto por su trazado, como por ser discriminatorio al ser
de uso exclusivo de colonos en tierra Palestina", recuerda el comité.
"Cualquier proyecto de tranvía, de cualquier ciudad del mundo, y, por
supuesto, de Jerusalén, debe producirse respetando los derechos humanos y
la legalidad internacional.
Tanto el plenario, como el Consejo de
seguridad de la ONU, así como la Corte Internacional de Justicia, a
través de diferentes resoluciones, se han mostrado en contra de la
ocupación de los territorios donde transcurrirá el citado tranvía”,
recalcan desde el comité.
ELA, sindicato nacionalista mayoritario en Euskadi, ha apoyado la
postura del comité.
"Resulta incomprensible que la dirección de CAF apueste por esta licitación.
Las personas que trabajan en CAF no merecen asumir la responsabilidad de realizar un trabajo rechazado por la inmensa mayoría de la comunidad internacional".
Eduardo Azumendi

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