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miércoles, 11 de enero de 2012

Relatos de las andanzas de un rey muy "bribon" * Familia-anuncio busca patrocinio veraniego * Treinta años a cuerpo de rey * 'Chivatazo' a la Casa del Rey: Anticorrupción avisó del registro policial a Urdangarín- LA ZARZUELA FUE ALERTADA DE LA OPERACIÓN HORAS ANTES

Audi, Mapfre, Azur de Puig, Vuitton, Dior, La Caixa o Telefónica son sólo algunas de las marcas que exhibe la familia real en la pasarela de los veranos mallorquines.

Rebeca Quintans (Madrid)
Martes 22 de septiembre de 2009.  Número 109
Lo habitual venía siendo ver a los distintos miembros de la familia real luciendo como verdaderos hombresanuncio camisetas con logotipos, o acudiendo a eventos públicos donde eran fotografiados ante carteles publicitarios, y convirtiendo las aguas del Mediterráneo en un verdadero mercadillo. En la retina de los españoles quedaron grabadas a lo largo de los años las imágenes de la infanta Cristina y familia posando, cual si fueran un equipo, con las mismas camisetas de Azur de Puig; de la reina con una gran trouppe de nietos paseándose adornados con pegatinas de Mapfre y Audi, o entregando premios ante un gran cartel de Rolex, de la infanta Elena en el velero de Siemens; de Marichalar, asesor de lujo de marcas como Vuitton, Dior o Moet&Chandon, sin perder ni un ápice de su glamur como tripulante de La Casera; del príncipe Felipe a bordo del Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM); o del rey en el Bribón, bajo el logotipo de La Caixa o Telefónica, con su reloj Breitling bien visible en la muñeca o sus Camper modelo Imar en los pies, cuando estas marcas participaron como patrocinadoras en las distintas ediciones de la Copa del Rey de Vela.

Los deportistas de élite, cargados de anuncios, son hoy algunas de las personas mejor pagadas del mundo, por ser una imagen que tanto sirve para vender colonias como para afianzar la imagen corporativa de una caja de ahorros que cotiza en bolsa. Pero oficialmente estamos obligados a creer que esta actividad no existe en la familia real. Se supone que todo esto lo hacen porque son ellos los que ‘patrocinan’ con su presencia las actividades turísticas de la isla, en un sentido general. Pero lo suyo sería entonces una anodina y filantrópica entrega a un privilegiado grupo de empresas, por la cara.

En las primeras ediciones de la Copa del Rey (ahora vamos por la 28) sólo el 10% de los barcos estaban patrocinados, lo que hacía que los ingresos fueran escasos. Pero el negocio de la publicidad en las regatas irrumpió con fuerza a partir de los años ‘80 y no ha dejado de crecer.
Uno de los beneficiados fue Enric Puig, consejero delegado de Antonio Puig SA, amigo personal del rey y uno de los empresarios catalanes que colaboraron en la financiación del último Fortuna. Durante más de 20 años todos los derechos de imagen de los participantes de esta regata pertenecían en exclusiva a la empresa Puig, dedicada a productos de perfumería (Agua Brava, Azur...). Y desde entonces ha doblado su tamaño y navega viento en popa.

Otra de las beneficiadas es La Caixa que, aparte de ‘patrocinar’ a la infanta Cristina con un contrato laboral todo el año, es la patrocinadora más estable del Bribón a lo largo de los años, compartiendo sólo ocasionalmente el espacio publicitario más privilegiado en las imágenes estivales del rey con otras entidades como Telefónica o Madrid‘12. No se sabe si la salida a bolsa en 2007 de Criteria, el holding de La Caixa, habrá afectado a las tarifas que ha de pagar cuando, luciendo su logotipo, el Bribón del rey gana la regata, afianzando así subliminalmente el aura de poderío que necesita para que los inversores piquen el anzuelo.

Urdangarín, el último en llegar
Ante este panorama no es extraño que el marido de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarín, decidiera dedicarse profesionalmente, tras abandonar el balonmano, a este sector, con varias empresas especializadas en la gestión de patrocinios deportivos.

Urdangarín vivió su momento más dulce durante la gestión de Jaume Matas en el Gobierno balear (entre 2003 y 2007), y especialmente con José Luis Ballester Pepote como director general de Deportes. Pepote Ballester es amigo personal tanto de los duques de Palma como del príncipe Felipe, junto a quien estuvo en el equipo olímpico de vela en Barcelona‘ 92; y fue medalla de oro de vela en Atlanta‘96 junto con Fernando León, que actualmente navega en el CAM con el príncipe. Con Ballester se multiplicaron las colaboraciones entre las iniciativas empresariales del duque de Palma y la comunidad.

Por ejemplo, Urdangarín jugó un papel decisivo para que el equipo ciclista Banesto se transformara en el Illes Balears, por lo que la comunidad pagaba seis millones de euros anuales, un precio insostenible que obligó al Gobierno autonómico a desligarse progresivamente. Y es que en los últimos años todo han sido problemas para Matas, Ballester, Urdangarín y, de rebote, para el resto de patrocinados reales. Al paso orgulloso de las nuevas generaciones de Borbones, vuelven los antiguos escándalos de corruptelas y amigos íntimos detenidos como vulgares chorizos que en los ‘80 protagonizaba con su clan el patriarca Juan Carlos de Borbón.

En febrero de 2006, el PSOE denunció una adjudicación a dedo del Govern al Instituto Nóos, entidad que presidía Urdangarín y que se dedicaba “a investigar procesos de formulación e implementación de estrategias de patrocinio, mecenazgo y responsabilidad social”. Se le pagaron 1,2 millones de euros por organizar un congreso de tres días, en 2005, sobre Turismo y Deporte, y se le permitió completar sus ingresos con patrocinios privados. El escándalo supuso que Urdangarín tuviera que abandonar el Instituto. Y, poco más tarde, en las autonómicas de 2007, Matas perdió su cargo de presidente y Ballester, con él, el suyo.


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PANORAMA | LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I

Treinta años a cuerpo de rey

D. M. /Redacción
Domingo 23 de abril de 2006. Número 28
Las tramas financieras del monarca y el rico prosperar de su familia y de toda una subcorte que utiliza la imagen real para optimizar sus inversiones, señala a uno de los asuntos más oscuros de la Casa Real.

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AL MARGEN DE LA LEY. El monarca nunca se ha visto salpicado por los escándalos que le han rodeado.
Se suele decir que la corte española es “una corte sin cortesanos”, y es cierto que los monarcas no han sido amigos de aliarse con la aristocracia. En su lugar han preferido empresarios, banqueros y élites del poder económico y jet set en general. Juan Carlos I llegó al trono literalmente con lo puesto. Se dice por cronistas del momento que incluso tenía que pedir el dinero a su padre, para visitar a su novia en Atenas.

Labrándose un futuro
El comienzo de su autosuficiencia económica, se remonta a 1962 (coincidiendo con su boda con Sofía), cuando el banquero Luis Vallas Taberner comenzó a administrar una “suscripción popular” que aportaría liquidez económica a los recién casados. En aquella ‘renta básica real’ colaboraban además de otros banqueros, muchos nobles y empresarios del franquismo, según indica Patricia Sverlo (seudónimo del autor) en su libro Un rey golpe a golpe. Otro de los que ha declarado haber hecho transferencias importantes al monarca fue Ruiz Mateos. Tras la expropiación de Rumasa, siendo prófugo de la Justicia en Londres, acusó al rey de haber aceptado “miles de millones” no solo de su propio bolsillo, sino del de diversos empresarios. El Fiscal General del Estado le acusó de un delito de injurias: lo que podría haberse convertido en un sumario comprometedor quedó reducido a nada. En su libro El negocio de la libertad, Jesús Cacho habla de las vías de financiación personal del rey, según señala “una de las primeras formas conocidas fue el petróleo, las comisiones del crudo que importaba España para cubrir sus necesidades de energía. Nada más ocupar Juan Carlos I el trono a la muerte del dictador, Manuel Prado [y Colón de Carvajal, el hombre de confianza del rey] se dedicó a remitir varias misivas reales a otros tantos monarcas reinantes, especialmente del mundo árabe, para pedirles dinero en nombre del rey de España”.

Hay constancia documental de una carta firmada por Juan Carlos I y dirigida al Sha de Persia, el 4 de julio de 1977, donde el monarca tras una descripción de la situación política dice: “me tomo la libertad, con todo respeto, de someter a tu generosa consideración la posibilidad de conceder 10 millones de dólares como tu contribución personal para el fortalecimiento de la monarquía española”. Dos años después el Sha de Persia, títere de EE UU en la zona, cayó tras la revolución islámica. Sus buenas relaciones con los dictadores árabes también quedó patente en la respuesta favorable de la monarquía saudí a la petición de un crédito de 100 millones de dólares. Exactamente la misma cantidad pagada por la empresa kuwaití KIO a Colón de Carvajal, indica Cacho. Y prosigue: “los pagos se justificaron en Kuwait por la necesidad de que, durante la llamada ‘Tormenta del Desierto’, la aviación estadounidense pudiera disponer a su antojo de las bases aéreas españolas de Rota y Torrejón, para lo que era preciso ‘untar’ a los políticos”.

El último escándalo real llegó de Francia, donde en la instrucción del caso Elf (2003) por apropiación indebida, su ex presidente Le Floch- Prigent declaró sobre la compra de Ertoil “haber entregado 55 millones de francos en España a numerosos hombres políticos; en particular a los próximos a Felipe González y del entorno del rey Juan Carlos”, con el que Le Floch-Prigent aseguraba haberse visto en múltiples ocasiones. Según José García Abad, autor del libro La soledad del rey: “Felipe González hizo la vista gorda ante los negocietes y escapadas reales e incluso llegó a realizar alguna importante negociación en beneficio de la Familia Real: envió a su hombre de confianza, Julio Feo, a gestionar cerca del Gobierno griego la devolución de los bienes de la familia de doña Sofía, que habían sido confiscados cuando el rey Constantino fue destronado”.

Próximos a Juan Carlos I aparecen además nombres como Mario Conde, Alfonso Escámez, los Albertos... Destaca en sus relaciones el conocido como ‘clan de Las Cuatro Estaciones’, nombre del restaurante del que Miguel Arias, Joaquín Vázquez Alonso, Jaime Cardenal Pombo y el propio rey son socios. Algunos aparecieron implicados en la trama de Ibercorp. Entre ellos se tejió una tupida trama de negocios. Cardenal Pombo fue socio de Borja Prado (hijo de Manuel Prado) en el sector armamentístico. Este último también coparticipa, junto a su madre Paloma Eulate y la Infanta Elena en la empresa Micos Mi Primer Cole, SL. Borja Prado fue requerido como testigo por parte de la Audiencia Nacional en la instrucción del caso Banesto y se ha visto relacionado con traficantes de armas. Joaquín Vázquez Alonso fue el constructor que remodeló en su día el Palacio de la Zarzuela, y socio de Cardenal Pombo y Arias en varios negocios inmobiliarios.

La desaparecida revista de investigación Kalegorría indicaba que próximo a este grupo estaba Francisco Sitges, ex presidente de Asturiana de Zinc y ex propietarios de los astilleros Mefasa. Esta empresa fue la encargada de construir el yate Fortuna, tras una adjudicación estatal. Sitges acabó en el banquillo de los acusados del caso Banesto.

El paraíso mallorquín
Mallorca ha sido el otro espacio de ilustres amistades del monarca, en este caso mucho más aristocráticas. Allí, el rey Juan Carlos intimó con el príncipe Zourab Tchokotua, un aristócrata georgiano que fue procesado por un juzgado mallorquín en 1978 y en 1992 en relación con presuntas estafas inmobiliarias. En la última instrucción figuraba también su socio Oliver Mateu, otro hombre cercano al rey. Según Kalegorría, el clan Mallorca se completaba con un grupo selecto de empresarios hosteleros.

El rey fue fotografiado el 7 de agosto de 1990 en Puerto Portals, junto a sus amigos Giovanni Agnelli (dueño de FIAT) y Raul Gardini, ex presidente de Montedilson, la empresa química a la cual Juan Abelló vendió su laboratorio Antibióticos con un beneficio de 450 millones de dólares. Tanto Agnelli como Gardini se vieron implicados en casos de corrupción en Italia. Este último se suicidó en 1994. Es público que el Fortuna II fue financiado por un grupo de empresarios mallorquines, los cuales juntaron 17,5 millones de dólares para hacer el regalo real. Hoy el monarca navega en el Fortuna III, valorado en más del doble que el anterior.
Mallorca es una buena fuente de ingresos para el rey en patrocinios, ropa y equipamientos deportivos, bebidas y relojes para la familia real, convertida en un atractivo modelo publicitario a veces subliminal y otras descarado.

¿Qué dinero tiene el rey?
La partida de los Presupuestos Generales del Estado para los gastos de la Casa Real no esta sometida por ley al control del Tribunal de Cuentas. La Constitución de 1978 permite al monarca disponer de él sin dar más explicaciones. En 1980, el Gobierno le asignó 200 millones de pesetas. Hasta entonces, el rey apenas cobraba un sueldo de Capitán General. Actualmente, la partida del Presupuesto General del Estado asciende a los 7,78 millones de euros.
Debido a la opacidad de la casa real, la fortuna del rey es difícil de cuantificar. La revista Forbes (abril 2003) incluye a Juan Carlos I en el sexto lugar de los monarcas más ricos de Europa con una fortuna de 1.790 millones de euros, el puesto 134 entre los más ricos del planeta.

'Chivatazo' a la Casa del Rey: Anticorrupción avisó del registro policial a Urdangarín
LA ZARZUELA FUE ALERTADA DE LA OPERACIÓN HORAS ANTES

'Chivatazo' a la Casa del Rey: Anticorrupción avisó del registro policial a Urdangarín
Foto de archivo de Iñaki Urdangarín (Efe).

La Fiscalía Anticorrupción advirtió a la Casa del Rey con varias horas de antelación del registro policial de las sedes del Instituto Nóos y la trama de empresas vinculadas a Iñaki Urdangarín, realizado a mediodía del pasado 7 de noviembre en Barcelona por orden del juez José Castro, instructor del caso Urdangarín y responsable de la investigación sobre el supuesto enriquecimiento ilícito del yerno de Don Juan Carlos
  
El monarca, que ese mismo día tenía programado un viaje oficial a la capital catalana, suspendió la visita, alegando problemas de salud, tras recibir a primera hora de la mañana una llamada de la Fiscalía General del Estado, entonces dirigida por Cándido Conde-Pumpido, para informarle de la inminente operación policial, según han revelado a El Confidencial fuentes cercanas a la investigación del caso Urdangarín.

Las mismas fuentes aseguran que Conde-Pumpido fue alertado previamente por su subordinado, el fiscal jefe Anticorrupción Antonio Salinas, y éste, a su vez, por el fiscal Anticorrupción de Baleares Pedro Horrach, que dirigió personalmente el registro, en el que participaron agentes de la Brigada de Delincuencia Económica y funcionarios del Juzgado de Instrucción número 3 de Palma. La policía entró también en el domicilio de Diego Torres, ex socio de Urdangarín, donde se incautó de documentación y archivos informáticos.
El chivatazo a la Casa del Rey se produjo al menos cinco horas antes del registro policial, según aseguran las fuentes consultadas. Pero nada se sabe de lo ocurrido en ese intervalo de tiempo, salvo que La Zarzuela modificó sobre la marcha la agenda oficial del monarca, suspendiendo su viaje ya anunciado a Barcelona para visitar el Salón Náutico Internacional e inaugurar una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo.

Sin precedentes 
Sólo una semana más tarde, el 14 de noviembre, Conde-Pumpido aseguró, precisamente en Palma, que la Fiscalía actuaría en el caso Urdangarín "exactamente igual que en otros casos". Sin embargo, no existe ningún precedente conocido de que la Fiscalía General del Estado o la Fiscalía Anticorrupción alerten previamente de un registro policial en una institución, organismo público, empresa privada o domicilio particular a los propios afectados o a personas muy cercanas. Y en aquel momento el yerno del Rey seguía vinculado a la Corona, a la que aún representaba en actos oficiales junto a su esposa, la infanta Cristina de Borbón.




Pese a que el monarca afirmó en su último discurso navideño -en el que no asumió ninguna responsabilidad por el caso Urdangarín- que "la Justicia es igual para todos", la Casa del Rey ha tenido acceso a información privilegiada sobre las actuaciones de la Fiscalía Anticorrupción y el Juzgado de Instrucción número 3 de Palma desde que estalló el escándalo. La Zarzuela, por ejemplo, conoció por adelantado la fecha de la imputación de Urdangarín, lo que permitió a Don Juan Carlos preparar con suficiente antelación la estrategia para desvincularse de su yerno.

Tras el chivatazo de la Fiscalía Anticorrupción, la Casa del Rey modificó apresuradamente la agenda que el monarca tenía programada el pasado 7 de noviembre para evitar que la presencia del jefe del Estado en Barcelona coincidiese con el registro de las empresas de su yerno. Sin embargo, La Zarzuela informó de que la cancelación del viaje obedecía a las súbitas molestias que el monarca sufría en su pie izquierdo, del que fue operado el 4 de septiembre por una lesión en el talón de Aquiles. Para reforzar esa versión, Don Juan Carlos tampoco acudió aquel lunes, como había sido anunciado, al Museo del Prado, donde debía inaugurar la exposición El Hermitage en El Prado. En su lugar asistió la reina Doña Sofía.

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