La Infanta e Iñaki Urdangarin, durante una visita al Rey durante su hospitalización en Barcelona en mayo de 2010.
El juez rechaza imputar por ahora a Cristina de Borbón porque la trama estaba en manos de la "dirección bicéfala" de Urdangarin y Torres
El testaferro exculpa al duque de la evasión de capitales
«En la causa no obra absolutamente ningún testimonio ni declaraciones de imputados que involucren de algún modo a Cristina Federica de Borbón y Grecia en la toma de decisiones de ninguna de las entidades que giran alrededor de su esposo o de Diego Torres». Tajante, el juez del 'caso Nóos', José Castro, rechazó ayer la petición del pseudosindicato Manos Limpias de llamar a declarar como imputada a la Infanta. Con la misma firmeza, apuntó que en el futuro no descarta nada si surgieran pruebas.
«Conviene dejar bien claro que nada más lejos del ámbito de la presente resolución que emitir un juicio de probabilidad con pretensiones de permanencia sobre la responsabilidad que haya podido o no contraer Cristina de Borbón en relación con las actividades de su marido», explica el juez en su resolución, que será recurrida por Manos Limpias. El instructor asegura que estaría dispuesto a llamar a la Infanta si hay datos sobrevenidos que apunten a su implicación en esta causa. En este sentido, advierte que hay que tener «indicios previos» y «racionales» y no meras «elucubraciones, por mucho que éstas puedan ser compartidas por un número más o menos amplio de personas».
El instructor analiza de manera pormenorizada el papel de la Infanta en este sumario, y en particular su presencia en Nóos como vocal, y en Aizoon, como copropietaria junto a su marido. Para el juez, el hecho de que la esposa de Iñaki Urdangarin participara en la dirección del instituto «sin ejercer en el mismo funciones ejecutivas» no prueba que tenga «responsabilidad criminal». Solo podría ser imputada -apunta- si las decisiones en Nóos se hubieran tomado «colegiadamente y con el voto a favor de Cristina de Borbón». Algo que, en su opinión, no ocurrió porque la «única dirección» del instituto era la «bicéfala»; esto es, Diego Torres y Urdangarin. Eso sí, «con el asesoramiento de otras personas» entre las que no está la hija del Rey. Recuerda además que nadie vio jamás «merodear» a la Infanta por la sede de Nóos o «expresar sus criterios» para la dirección del instituto.
Aizoon
En el caso de Aizoon, la empresa desde la que el duque supuestamente desvió a su bolsillo decenas de miles de euros de Nóos, la situación es similar. La Infanta era propietaria, pero no gestora, y nadie le informó de las cuentas. Considera el instructor que es «escasamente probable que, siendo Urdangarin y su esposa los únicos partícipes» de Aizoon, celebraran entre ellos «algo que formalmente se pareciera a una junta ordinaria o extraordinaria» en la que el imputado le contara a su mujer oficialmente las actividades de la empresa. Asimismo, aunque apareciera la firma de la hija del Rey en las cuentas de la compañía, lo que aún no se ha constatado, son «otras personas» las encargadas de elaborarlas, exculpa el instructor, que insiste en que «la sola plasmación de la firma ningún reproche penal conllevaría».
Según el juez Castro, tampoco hay pruebas de que los «gastos personales» del matrimonio se cargaran a Aizoon con la connivencia de la duquesa de Palma. «No existe absolutamente ningún 'mail' en el que figure como remitente o destinataria Cristina de Borbón», apostilla. Tampoco hay irregularidad alguna en que ella participara de manera «activa y decisiva» en la remodelación del inmueble de Pedralbes con dinero de Aizoon. El juez no ve «base de delito fiscal» en esa reforma porque la casa del matrimonio fue durante un tiempo también la sede de la empresa.
Para el instructor tampoco el «incremento de nivel de vida del matrimonio» es un indicio de que la hija de Don Juan Carlos y Doña Sofía estuviera al tanto de las supuestas prácticas ilícitas de su marido. El aumento del dinero en las cuentas -argumenta- «no fue tan sorpresivo como en aquellos casos que se pasa de la modestia a la opulencia». El juez recuerda que la pareja ya tenía un alto nivel de vida, por el trabajo de la Infanta en La Caixa, las «aportaciones de la Casa Real» y los «sustanciosos ingresos» de Urdangarin con empresas que no son objeto de investigación alguna.
Sólo hay un reproche del juez a la Infanta dentro de largo relato exculpatorio de 15 páginas: su «intervención» en la «contratación» del servicio doméstico, un matrimonio rumano cuyos sueldos fueron cargados a Aizoon. El juez establece que sí hay indicios -declaraciones de testigos- de que Cristina de Borbón pudo cometer algunas irregularidades, que, en todo caso, «merecerían la calificación de infracciones laborales o de infracciones administrativas de repercusión fiscal».
En el mismo auto, el juez rechaza, también por el momento, el careo entre Urdangarin y Torres, por precipitado. Entiende que hasta que este último no declare de nuevo ante la sala no habría con qué comparar el interrogatorio del duque, ya que sus anteriores declaraciones -ante la Policía en noviembre de 2011 y ante Castro en julio de 2011- se han quedado obsoletas.
También rechaza la pretensión del PP de Baleares de que Manos Limpias y el partido compartieran la «misma representación y defensa», lo que en realidad encubría un intento de tener al sindicato bajo cierto control. El juez asegura que ambas acusaciones tienen evidentes «divergencias de intereses», como ya ha «saltado a la vista» con la negativa de los populares a apoyar la petición de Manos Limpias de imputar a la Infanta.

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