Lunes 11 de junio, comienza la semana laboral inmediatamente posterior al anuncio del préstamo a la banca privada española, eufemismo del Gobierno español para referirse a un rescate de 100 mil millones de euros, cuya responsabilidad de devolución recae sobre el propio Estado. En la práctica, las pérdidas de la banca privada española han vuelto a socializarse entre todos los españoles. No pasarán muchos días hasta que nuevas medidas -otro eufemismo para referirse a recortes sociales y penalizaciones al nivel de vida de los trabajadores- sean anunciadas.
Se sospecha que, como poco, habrá subida del IVA y de otros impuestos indirectos, los trabajadores públicos verán de nuevo empeoradas sus condiciones laborales, las prestaciones por desempleo serán reducidas y las pensiones serán de nuevo afectadas[1]. Ante una situación de tal calibre, el tema de conversación de este lunes tendría que ser el rescate y sus consecuencias. Pero no, muchos españoles prefieren dejar a un lado las sombras de las penurias que se avecinan para evadirse en los goles del partido con la selección de Italia.
No se trata de algo nuevo. Los eventos deportivos de masas han sido tradicionalmente utilizados como elemento de distracción de la opinión pública ante anuncios de medidas impopulares por parte de las élites gobernantes. Podemos remontarnos al anuncio del "medicamentazo" en 1998, coincidente con la destitución del entonces entrenador de la selección española, Javier Clemente. Los titulares de prensa aquellos días se centraron exclusivamente en el destino del seleccionador, pasando a un segundo plano la reducción de medicamentos disponibles para los usuarios de la Seguridad Social. Si atendemos al tópico de que el deporte es vida, también habría que añadir que también es un balón de oxígeno para las autoridades, que encuentran en las grandes noticias deportivas el instrumento perfecto para disminuir el impacto mediático de sus perjudiciales medidas.Sin embargo, es interesante -y esperanzador- ver como algunos medios de comunicación han publicado en estos días listados de otras coincidencias mediáticas entre anuncios negativos y sucesos deportivos. Éstas se remontan al anuncio de la reforma laboral de 2010, coincidente con el debut de España en el Mundial. La siguiente reforma laboral, 10 de febrero de 2012, también coincidió con otra noticia deportiva que copaba portadas, en este caso la clasificación para Copa de Athletic de Bilbao y FC Barcelona. Más recientemente, nos encontramos con un mes de abril repleto de coincidencias deportivas: el anuncio de los Presupuestos Generales del Estado, el del recorte de 10 mil millones en Sanidad y Educación, el anuncio de la aplicación del copago sanitario para los jubilados, el viaje del Rey a Botswana o el anuncio de los primeros resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) tras la reforma laboral. Siempre hubo coincidencias con noticias deportivas, fenómeno que también se ha repetido durante todo el asunto de Bankia.
Esta práctica de hacer coincidir en el tiempo temas trascendentales para la opinión pública con los asuntos deportivos es identificada por Noam Chomsky como la estrategia de la distracción[4], lo que a su juicio es el "elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción". Se trata de "mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real"[5], de modo que así se pueda "mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales"[6].
Así, los ciudadanos de a pie preferimos hablar de fichajes o de goles, de victorias de "nuestros" deportistas o la injusticia de sus derrotas. Es más cómodo hablar de temas así, en los que la mayoría estaremos de acuerdo, alejándonos así de agrias polémicas a consecuencia de enfrentar nuestra percepción de los cambios políticos a los de otros ciudadanos que podrían pensar distinto a nosotros. Nos instalamos en la comodidad de evitar el conflicto, pero rehuimos también el debate, el sano ejercicio de pensar por nosotros mismos. Mientras tanto, otros lo hacen por nosotros.
Mientras tanto, la historia se repite una y otra vez. Si días antes del rescate, Mariano Rajoy hacía pedido a la selección española "una alegría ahora en estos tiempos tan complejos y difíciles"[7]; en esta ocasión, una vez consumado el rescate -con toda la incertidumbre en ciernes-, el Presidente apostillaba: "Me voy a la Eurocopa porque se ha resuelto la situación, la pena es que me perderé el partido de Nadal"[8].
[1] Ignacio Escolar: "La letra pequeña del rescate a España". El Diario, 9 de junio de 2012.
[2] "¿Casualidad o predeterminación? Cuando el deporte tapa la crisis". La Información, 10 de junio de 2012.
[3] "Fútbol y recortes, 'unidos' durante la crisis". El Mundo, 3 de mayo de 2012.
[4] Noam Chomsky: "Las 10 estrategias de manipulación mediática". 6 de marzo de 2012.
[5] VVAA (1979): Armas silenciosas para guerras tranquilas, p.23.
[6] Ibid, 24.
[7] "Rajoy les pide a los jugadores españoles una alegría para el país". Sport, 1 de junio de 2012.
[8] "Rajoy: El rescate es "muy bueno" y el Gobierno "sabe perfectamente adónde va"". El Huffington Post, 10 de junio de 2012.

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