La madre de Mónica, Ernestina Vidal, afirmó ayer que está «disposta a chegar ata o papa» con su denuncia de los hechos, ocurridos a principios de julio, cuando fue con su hija a una misa a la capilla de Bascuas, a la que «estaba ofrecida».
Mónica Suárez sufrió una «crisis epiléptica» poco antes de comulgar, según cuenta la madre, y cuando fue a hacerlo, el cura Ramón Barral le negó la hostia «pola súa discapacidade» y pese a que «mi hija esta bautizada, hizo la comunión y la confirmación», todo ello en Alemania. «Le dije al cura que le presentaba los documentos que así lo acreditan», cuenta la madre, pero «ni así le dio la comunión». Además, es la segunda vez que se la niega, la primera cuando tenía 16 años.
Para Ernestina Vidal, se trata de una discriminación hacia su hija, ya que le consta que el mismo cura sí dio la comunión «a otras personas con discapacidad». Recurrió al Arzobispado pero, según cuenta, este le acabó diciendo que no puede «obligar» al cura a dar la comunión.
«Esto paso con una niña y no quiero que pase con ninguna otra más». Ernestina cuenta que su hija fue consciente de lo sucedido en la iglesia, ya que, al llegar a casa, «contó todo a su padre».
Ramón Barral se limitó a señalar que «que diga lo que quiera», en alusión a la madre, que «cuenta mentiras tras mentira e insulto tras insulto», señala. Así mismo se reafirma: «Si es una persona subnormal, no debe venir a comulgar, ¿Cómo le voy a dar la comunión a una persona que durante la misa se durmió y roncó?» , justificó el párroco en declaraciones a Efe.
"¿Cómo le voy a dar la comunión a una persona que durante la misa se durmió y roncó?", se justifica el párroco de Padrón.
El presidente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) recuerda que la ONU pidió derogar el artículo del Código Penal que lo permite.


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