Bajaron de sus montañas
con brusquedad de torrente.
Tenían el ceño adusto,
...
firme el paso, alta la frente,
parca el habla, escueto el gesto,
callosa la mano agreste;
una acrecida ternura
que en el umbral se detiene;
en la boca , las borrascas,
y en el corazón, las mieles.
Bajaron de sus montañas
sin lamentos, ni protestas.
Dejaron atrás los suyos,
los amigos y la aldea.
Dijeron ¡ Hasta mañana ¡
y, sin esperar respuesta.
(¡ Cuando se mira adelante
se olvida lo que se deja ¡ )
desde un trampolín de sueños
dieron el salto hasta América.
Dijeron : ¡ Hasta mañana ¡
Nunca habían de volver.
La tierra exigía mucho
y la vida se les fue
sumando hijos primero
y restándolos después.
La semilla que sembraron
(buena o mala, no lo se)
prendió en greda americana
y dio frutos a granel.
Mis cuatro abuelos eskaldunas
bajaron de las montañas:
de Alava, de Vizcaya,
de Guipúzcoa y de Navarra
Del noble árbol de Gernika
fueron desgajadas ramas.
La herencia que nos dejaron
se cuenta en pocas palabras:
Amor a la libertad,
a la tierra y a la raza.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR TU OPINION-THANKS FOR YOUR OPINION