Periodistas o lacayos
Si los periodistas no se vendieran al mejor postor (de poco les está valiendo: los están echando a patadas a la calle) publicarían esta carta-denuncia del preso político comunista, Ramón Arango Riego. Se trata de una carta que sale en defensa de un colega de profesión.
"Carta al Director” de varios diarios leoneses
La impunidad del terrorismo de Estado
Soy Manuel Ramón Arango Riego, de 63 años de edad, natural de Villaseca de Laciana (León) y militante del PCE(r) desde hace cerca de 40 años. He estado en prisión en varias ocasiones, contabilizando varios años encarcelado por mi condición de militante comunista. En la actualidad, hace más de 5 años que me encuentro otra vez en prisión por mis actividades políticas revolucionarias.
El motivo de esta carta es para exponer la siguiente denuncia:
En fechas recientes, JMGP, vecino de Villablino de Laciana (León), periodista y en la actualidad también estudiante en la UNED, fue sometido a diversos actos represivos por parte de algunos integrantes de la “Brigada de Información” de la guardia civil, por el hecho de mantener correspondencia conmigo por motivos periodísticos y por relaciones de paisanaje.
Primero, fue exhaustivamente vigilado en su pueblo, en sus viajes y en la facultad con la que mantiene una relación académica. Posteriormente, integrantes de esta brigada allanaron, sin orden judicial alguna, el domicilio de G. P., a las 3 de la madrugada. Después de registrar su piso, este vecino de Villablino fue retenido, más bien secuestrado por estas fuerzas policiales.
Bajo “un ambiente represivo delirante” – como manifiesta G. P.– fue intensamente interrogado, amenazado y presionado psicológicamente, intentando incluso este cuerpo policial utilizar burdas y falsas pruebas para tratar de inculparle como “sospechoso de colaboración con organización terrorista”.
Puesto en libertad, manifestaba: “al final de los interrogatorios, me doy cuenta de que lo que pretendían era intimidarme, para darme un escarmiento y hacerme entender lo peligroso que es cartearme con una persona encarcelado bajo la acusación de “terrorismo”. También me he enterado de que mi teléfono había sido intervenido sin orden judicial”.
Queda muy claro, por tanto, que como en este caso, el sólo hecho de mantener correspondencia con un preso político (como lo soy yo), conlleva el riesgo de ser sometido a diversas acciones represivas.
Así funciona el terrorismo de Estado, que contabiliza innumerables actos represivos (detenciones, torturas, encarcelamientos, secuestros, desaparecidos y asesinatos políticos), se mantiene a través de leyes especiales propias de los estados de excepción, de tribunales políticos semejantes a los “tribunales de orden público” (TOP) de la época de Franco, de cuerpos policiales y militares de represión política y de medidas penitenciarias dirigidas al exterminio de los presos políticos.
Todo este entramado represivo y la política fascista que le guía, está apoyado por los partidos y sindicatos institucionales, y cuenta también con el respaldo de la propaganda intoxicadora e instigadora de represiones de todos aquellos medios de comunicación puestos al servicio del terrorismo de Estado.
¡HAY QUE DEFENDERSE! En cualquier momento, el terrorismo de Estado (ese engendro represivo del “estado de derecho”) fascista puede ir a por tí.
Julio 2012
Manuel Arango Riego


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