Nos mandan al paro, nos destrozan la vida, llevan a las listas del paro a seis millones de trabajadores y ahora parece que estar inscrito en el paro es un privilegio.
Eso es lo que deja entrever Javier Erro, consejero de Industria, Innovación y Empleo de La Rioja, por supuesto del Partido Popular. Este buen señor afirma que “la tarjeta de desempleo permite a los parados gozar de descuentos en peluquerías, en los cines y en los museos” y lo mas grave es que además esta tarjeta les sale gratis a los parados. Pues nada que les ponga un repago a los parados por tener la tarjeta de desempleado.
No me explico sin es tan privilegio, como afirma este impresentable, estar en el paro como no se cambia él por cualquiera parado que espera cada día en las colas del INEN. Seguro que más de uno estaría dispuesto a cambiarse a pelo. Porque si de privilegios se trata, seguro que él sabe más de ellos que cualquiera de los 6 millones de los parados españoles. Porque seguro que el dispone de un buen salario y una buena indemnización cuando, esperemos que más pronto que tarde, deje de ser consejero, de coche oficial y chofer, y seguro que un cargo en la administración cuando abandone o le echen de la político o quizá buenas relaciones para terminar siendo miembro de un consejo de administración de una gran empresa, que le agradecerá los favores prestados.
Esos son privilegios y los que tienen los diputados y senadores de nuestras Cortes o los que tienen los miembros del Gobierno y de las Comunidades Autónomas. Ser un parado, si nunca es un privilegio, en estos momento y en este país, es una verdadera desgracia, porque te condena a la miseria más absoluta y a la marginación social. Ya se encargan los privilegiados del gobierno del Partido Popular de restringir los pocos derechos que nos quedan y, como acusan a los parados de no estar interesados en buscar empleo, se les reduce la prestación a partir del 6º mes de parado para que se incentiven en la búsqueda de un empelo que no existe. Hay otros privilegiados como Duran i LLeida que afirmaba que los parados andaluces se pasan el día en el bar. Mientras tanto, él y su partido robaban el dinero que los trabajadores pagamos para nuestra formación.
Puestos a hablar de privilegios está claro quienes son los que se benefician de ellos y quienes son solamente unos perjudicados de las acciones de unos políticos sin escrúpulos.
Publicado por Antonio Rodriguez
Época de rebajas
Rebajas que harán época, las más agresivas, históricas...son algunos de los adjetivos que estos días hemos podido oír sobre las rebajas de enero. Pero desde que los pajarracos llegaron a Moncloa, las rebajas se han ido sucediendo en nuestras vidas. Rebajas en los derechos de los trabajadores, rebajas en los sueldos, rebajas en las libertades públicas y lo más preocupante, grandes rebajas en la moral de los de la gaviota, que con gran descaro nos han rebajado todos los servicios públicos con un único fin: trocear el país para repartírselo entre ellos a precio de saldo.
Ni siquiera en su día el dictador acomplejado se atrevió a tanto como ahora varios pajarracos en sus administraciones, con el beneplácito del pájaro bobo. Cuando gobernaba el innombrable, vendió empresas como Repsol y Telefónica a sus amigos a muy buen precio. Ventas que en la actualidad sirven para que destacados miembros de la gaviota hagan carrera profesional en dichas empresas. Ahí está, por ejemplo, la última incorporación como asesor en Telefónica del responsable de la burbuja inmobiliaria y liquidador de Bankia, Rodrigo Rato. Supongo que si llega algún día a algún cargo de responsabilidad administrativa, también hará quebrar la empresa.
La privatización o externalización, como a los pajarracos les gusta decir, de varios servicios sanitarios, hospitales y centros de salud, está quedando patente en comunidades como Castilla-La Mancha o Madrid. Es en esta última donde estas privatizaciones serán, al igual que las rebajas, más agresivas. El plan es sencillo, un recorte aquí, menos personal allí y... ¡hecho!, los servicios sanitarios se colapsan y ya tenemos la excusa perfecta para buscar un nuevo modelo de gestión. Gestión que pasa por la privatización. Bueno, externalización.
Contra estos planes de los pajarracos madrileños, las movilizaciones de todos los trabajadores de la sanidad regional han sido espectaculares. Semanas de huelgas, manifestaciones un día sí y otro también, dimisiones en bloque, recogidas de firmas...Todo ello sin descuidar la atención de lo urgente y con una actitud constructiva y positiva para llegar a acuerdos con la administración regional, que les ha despreciado. Lo que ha convertido a los trabajadores de la sanidad en auténticos héroes ante la ciudadanía.
Tras las movilizaciones, el delfín de Esperanziña y supuesto gürteliano Nachete, junto a su consejero Lasquetty, han quedado retratados. Pero esta semana una dudosa trama en la que está envuelto el antiguo consejero Güemes, deja aún más en evidencia la obsesión de los pajarracos por convertir la sanidad pública en un negocio privado para que se beneficien los suyos.
En su día el consejero Güemes privatizó los análisis clínicos de seis hospitales públicos madrileños. Concretamente en 2009, el equipo de Güemes adjudicó a UTE BR Salud la gestión de esas pruebas clínicas. Un año después y por sorpresa Güemes dimitió. Como marca la ley, dos años después, el ex consejero dio el salto a la sanidad privada, pasando a ser miembro del consejo de administración de Unilabs en agosto de 2012. Ahora se ha sabido que a finales de diciembre Unilabs ha comprado el 55% de UTE BR Salud por 5 millones de euros. ¡Una ganga! Negocio redondo, pues la concesión por varios años reportará a la empresa de Güemes beneficios de más de 100 millones. ¿Legal? Sí, ¿Sospechoso? También. En cualquier caso digno de su familia política. Recordad que está casado con Andrea Fabra y por lo tanto es yerno del supuesto capo castellonense Carlos Fabra. Por cierto que Unilabs está integrada en Capio Sanidad, empresa que opta a quedarse con los hospitales y demás centros sanitarios privatizados en Madrid y Cospilandia. ¿Casualidad?
Con semejante mafia robándonos los servicios públicos en nuestras propias narices, para curiosamente garantizar la calidad de esos servicios, me surgen varias preguntas:
- Tras ver el fracaso de la gestión privada en los hospitales valencianos que han requerido un rescate con dinero público, ¿estarían dispuestos los pajarracos a firmar cláusulas que impidieran el rescate si la gestión privada fracasa en los hospitales que están regalando a Capio? Me temo que no.
- ¿Quién garantiza la utilización del material adecuado en las urgencias del Hospital de Tomelloso? ¿Habrá personal lo bastante cualificado para atender a un neonato en el Hospital del Tajo de Aranjuez?
- Una vez recuperado el poder, ¿se comprometen los partidos de izquierdas en recuperar para el pueblo los hospitales y demás servicios públicos que los de Génova están devaluando para vender a precio de saldo entre sus amiguetes?
- Sería un delito que yo vendiera la casa de mi vecino, ¿podremos algún día procesar a Cospedal o Ignacio González por vender lo que no es suyo?


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