El comisario Olli Rehn conversa con los ministros de Finanzas griego y chipriota
(mientras anuncia el corralito, se desconjonan)
Ahora le ha tocado el turno a Chipre, ese pequeño país ha sido el elegido para ser sacrificado. Y, bien que lo han hecho. Con un desprecio absoluto a la soberanía nacional, desde la Troika les han ordenado una tasa especial para rescatarles. O sea para que los grandes bancos europeos (alemanes, franceses, holandeses, etc.) cobren sus deudas, los ciudadanos chipriotas se encontrarán que sus depósitos bancarios habrán disminuido un 10%, si tienen más de 100.000 euros o un 6,75 a los que no lleguen a esa cifra.
Total, si un chipriota había ahorrado 100.000 euros con esfuerzo y con su trabajo durante toda su vida, ahora cuando el miércoles abran los bancos, su depósito bancario contendrá sólo 90.000 euros. Así de fácil.
Es una medida que tiene que ser aprobada por el parlamento chipriota donde, como ocurre en todos los demás parlamentos mediterráneos, parece tener la mayoría de diputados dispuestos a decir sí a mamá Merkel. No vaya a ser que se enfade y en vez del 10% les quiten más.
Esta medida es nueva en Europa y es muy peligrosa por aquello del contagio que puede tener a países con dificultades económicas y con gobiernos débiles ante la UE y esclavos del poderío teutón, como es el nuestro.
Hasta ahora las normas europeas aseguraban todos los saldos en cuentas bancarias que fueran menores a 100.000 euros. Y, con esta medida, desde la UE acaban de saltarse sus propias normas. Todo esto está derivando hacia una inseguridad jurídica que da miedo porque está acabando con las garantías mínimas que existían y se permiten saltarse cualquier obstáculo por muy legal que sea.
¿Quién nos asegura que mañana no nos hagan una jugada igual? Porque hasta ahora pagábamos la gestión canalla que los bancos y las cajas han realizado con unas deudas que, en nombre de los ciudadanos, adquiría el Estado, lo que hace que esas deudas las paguemos con nuevos impuestos, con pérdidas de patrimonio público que se privatiza, con recortes en las inversiones públicas, pero es que ahora, una vez abierto el melón, quién nos dice que mañana no nos van a reclamar más y lo van a tomar directamente de nuestras cuentas bancarias.
No podemos seguir así. No hay otra que plantarse. Ya está bien. Los países que están sufriendo estas afrentas, si sus gobiernos tuvieran dignidad, se unirían y dirían a Alemania y sus secuaces que no pagan más si no se consigue:
- Que haya una quita importante de la deuda.
- Que haya más tiempo para pagar el déficit.
- Que haya medidas de incentivación del mercado que permitan una nueva expansión económica.
- Que todo lo que signifique nuevas medidas de ajustes –si las hubiera-- deben ser aprobadas en referéndum por los ciudadanos del país, y debe contar con compromisos por ambas partes.
De uno en uno y plegándonos a Merkel y sus muchachos terminaremos mal, muy mal. Basta ya de tragar, so pena de que miremos a otro lado y nos caiga la espada de Democles. Hoy, hay que mirar a Chipre y recordar aquel refrán que en este momento puede quedar como:
Cuando las barbas de Chipre veas cortar, echa las tuyas a remojar.
La Troika confisca en Chipre los ahorros de la clase trabajadora
Con nocturnidad y alevosía, así es cómo la Troika (FMI, BCE y CE) y los gobiernos capitalistas confiscan los ahorros de la clase trabajadora y se establece un corralito.
Este sábado Chipre se ha despertado con la noticia de que parte de los ahorros de los trabajadores y trabajadoras serán utilizados para salvar a la banca privada. De nuevo muchos rescatando a unos pocos.
De por medio está la llamada Troika, conformada por la Comisión Europea (CE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), que usa la deuda de los países para extorsionar y someter a los pueblos. Tras usar este mecanismo con Grecia, Portugal, Irlanda y España, este sábado lo ha hecho con Chipre, pero está vez se traspasa una línea que hasta hoy no se había traspasado: se tocan directamente los ahorros de los trabajadores y trabajadoras, un hecho que desde el estallido de esta crisis capitalista no se había visto.
Dicen los dirigentes de la Troika que el caso de Chipre es un caso muy específico. También decían que Irlanda no era Grecia, que Portugal no era Irlanda y que España no era ninguna de las anteriores y al final las cuatro han acabado bajo su yugo, con drásticas medidas que afectan de lleno al pueblo.
Después de confiscar parte de los ahorros de los y las chipriotas y establecer un corralito en el país, muchos ciudadanos de otros países piensan ahora que es lo que puede pasar con sus depósitos.
La credibilidad de los políticos de la UE está bajo cero. Rompieron la promesa de que el dinero de los depositantes no se tocaría jamás, que estaba plenamente a salvo.
La fórmula que ha aplicado la Troika es que el Estado de Chipre asuma parte del préstamo como garante, unos 10.000 millones de euros, y el resto, directamente a cargo de la clase trabajadora, subidas de impuestos y confiscación directa de los ahorros.
Así, los ciudadanos ven como se acaba de imponer un impuesto extraordinario del 9,9% sobre los depósitos de más de 100.000 euros y uno de 6,75% para los de menos de 100.000 euros.
Obviamente esta medida ha generado pánico entre los ahorradores. Este sábado se generaron colas para retirar dinero de los bancos.
LibreRed

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