"LA MONARQUÍA ESPAÑOLA DESAPARECERÁ ANTES DE QUE PASEN DIEZ
AÑOS".
Daniel Barredo es doctor en Periodismo, licenciado en
Filología Hispánica, novelista y poeta con numerosos premios que le dan más o
menos igual, conferenciante en la Sorbona, en la también parisina universidad
Paul Valéry, en la británica De Monfort (Leicester) y en unas cuantas más. Pero
ahora, sobre todo, es doctor en Periodismo. Como su nombre indica, un doctor en
Periodismo es un sanitario que ha jurado ante Hipócrates curar
los males de los periodistas, que son diversos. Ahora acaba de publicar El
tabú Real (Ed. Berenice), un ensayo en el que analiza la forma en que los
medios de comunicación de toda inclinación ideológica han ido postergando hasta
lo inevitable toda crítica contra Juan Carlos I y su
descendencia.
Se trata de un libro sobre comunicación, pero tiene ciertos toques de humor no achacables al autor, sino a la propia Casa Real. Por ejemplo, cuando glosa una juancarlista campaña nacional de publicidad encubierta de la asociación de Cerveceros de España:
2.- ABC, 24 de abril de 2012: “El rey don Juan Carlos y Arturo Pérez Reverte han sido las personalidades nacionales elegidas por los castellanos y leoneses como los compañeros ideales para irse de cañas”.
Se trata de un libro sobre comunicación, pero tiene ciertos toques de humor no achacables al autor, sino a la propia Casa Real. Por ejemplo, cuando glosa una juancarlista campaña nacional de publicidad encubierta de la asociación de Cerveceros de España:
1.- Vasco Press, 1 de marzo de 2011: “El rey Juan Carlos es la
personalidad elegida por los vascos como el compañero ideal para tomar unas
cañas”.
2.- ABC, 24 de abril de 2012: “El rey don Juan Carlos y Arturo Pérez Reverte han sido las personalidades nacionales elegidas por los castellanos y leoneses como los compañeros ideales para irse de cañas”.
3.- Ideal.es, 12 de abril de 2012: “ El rey don Juan Carlos y
Felipe González han sido las personalidades nacionales elegidas
por los andaluces como los compañeros ideales para irse de cañas”.
4.- Europa Press , 25 de abril de 2012: “ El rey don Juan Carlos y
Mariano Rajoy han sido las personalidades nacionales elegidas
por los extremeños como los compañeros ideales para irse de cañas”.
– “Los procesos políticos interesan a este trabajo menos que los
procesos psicológicos colectivos”, escribes. El regreso de la monarquía, de
hecho, creo yo en mi infinita ignorancia, acontece en España sobre la
manipulación de un proceso psicológico colectivo que nos convence de que es
inevitable, apolítica, necesaria y hasta obligatoriamente deseada y
amada.
– La monarquía retorna a España por un capricho de Franco,
que era monárquico por encima de todo. Don Juan Carlos hereda de Franco, como
comento en mi libro, las atribuciones reales y simbólicas del dictador; luego,
en la Transición, se legitimó la monarquía constitucionalmente. Fue un triunfo
de la monarquía sobre la democracia, porque don Juan Carlos se aseguró la
inviolabilidad jurídica, la protección penal, la opacidad sobre su gestión y sus
cuentas, etcétera. Lo que estamos viviendo hoy en día, más que un
desmoronamiento de la monarquía, es un desmoronamiento de la Transición, hacia
una interpretación de la democracia, que es lo que no hemos tenido todavía en
España.
– Bellísima expresión calificar nuestra monarquía de “franquismo de
segunda fase o integrado”. ¿Ha dejado de ser alguna vez franquista nuestra
monarquía?
– La cuestión es si España ha dejado de ser alguna vez franquista. No es solo
la monarquía: es la presidencia del Gobierno o el funcionamiento de los partidos
políticos o del Congreso de los Diputados, por ejemplo. No ha habido ruptura con
el franquismo, sino que el franquismo se adaptó y se prolongó con la llamada
Transición. Eso es lo que yo llamo el “franquismo integrado”
– Aunque te gusta más ser psicólogo que político es una tentación
llevarte al huerto. PSOE y PCE en la transición: ¿No tenían otra alternativa que
el vasallaje a Juan Carlos?
– Había muchas otras alternativas, pero prefirieron integrarse en el
franquismo de segunda fase, quizá porque pensaban que era la forma más rápida de
llegar al poder. Fue el gran error del PCE. El PSOE, desde sus inicios, siempre
ha sido un partido sometido, un McDonald’s de la política sin aspiraciones de
cambio o reforma.
– En tu libro hablas de la genuflexión periodística general. Pero
también aludes a la Universidad. “La Corona ha dado la espalda a la
Universidad”. Pero también da la impresión de que la universidad ha dado la
espalda a la corona desde su advenimiento para, cobardemente, evitar el análisis
de su papel ambiguo en nuestra historia reciente. Más que dar la espalda, yo
diría que nuestra universidad se ha puesto, cómodamente, en sombra.
– La Universidad española está tan corrupta como el resto de las estructuras
de poder; está todo podrido, desde la base. Hay muy poca innovación. En parte es
culpa de los catedráticos, porque muchos siguen siendo todavía los caciquillos
franquistas, ante los cuales hay que rendirse o sufrir, como fue mi caso. Cuando
empecé a investigar la comunicación de la Corona, me llamaban “inculto”, decían
que mi trabajo estaba mal planteado, calificaban mi tesis como “una tesis de
autor”, y por supuesto me rechazaron todas las becas de investigación. Luego
John Balmer, una autoridad mundial en Marketing Corporativo, va
y dice que este libro es “una obra importante en su ámbito”. Al poco de
doctorarme ya tenía ofertas de trabajo en tres países. Y sin enchufes.
Vámonos al periodismo, que te encanta darle caña a nuestra profesión. ¿Cómo es
posible que los dos grandes medios en papel de la última España,
El País y El
Mundo, se declaren republicanos hasta en sus libros de
estilo y después nos adoctrinen en las grandezas y hermosuras de la institución
regia? ¿Es hipocresía o solo es miedo?
– Porque es muy difícil situarse a la contra de una institución que cuenta
con el apoyo de todo el aparato de Estado; incluso el Tribunal Europeo de
Derechos Humanos ha criticado la “sobreprotección” de la monarquía. ¿El
País republicano? En un estudio pionero, Pini lo calificó como “portavoz de
la monarquía”. No por casualidad el actual director de Comunicación de la Casa
del Rey tiene una dilatada experiencia como periodista del Grupo Prisa.
– Nos hemos reído muchos con la página web de la Casa, donde van
apareciendo y desapareciendo urdangarines y marichalares según les den
marichalazos o les citen malvados jueces por hacer chacinería de un
proyecto sin ánimo de lucro, tipo Nóos. Tú resumes: la web real “emplea
herramientas nuevas pero construye con materiales viejos”. ¿Es posible dar una
imagen nueva de una institución tan apolillada como la monarquía? Y no me
refiero solo a la española, sino a todas.
– Claro que es posible. Las monarquías son “marcas corporativas
patrimoniales”, como las definen algunos de los últimos estudios en
marketing. La Corona ofrece un producto, del mismo modo que la
Coca-Cola, Microsoft o el Banco Santander. Pero los gestores de la Casa del Rey
no han sabido organizar las rutinas de lo que debería ser el primer departamento
de marketing corporativo del país. Fíjate en la corona británica: apolillada
pero altamente valorada. Un ejemplo de buena gestión.
– Qué daño ha hecho internet a la monarquía. La sociedad de la
información ha sido sustituida por la sociedad de los ideantes, dices, y eso es
incontrolable. Solo el control era capaz de mantener la monarquía. La monarquía
ha muerto de un ataque de twitter. Manda carajo.
– Porque es muy difícil manipular a través de las redes sociales; y la
monarquía, en el contexto del franquismo integrado, se creía omnipotente. Sus
gestores se pensaban que podían vivir al margen, instalados en la fotonoticia
del Hola. Aún siguen empleando estrategias arcaicas, como el programa
Audiencia Abierta. El rey ha pasado de ser el héroe nacional a tener
que pedir perdón a los ciudadanos. Y esto solo es el principio, porque la
sociedad de los ideantes es un momento de inteligencia colectiva: nos estamos
acostumbrando, globalmente, a elegir, a participar, a interactuar. Es un momento
ilusionante para la humanidad.
– Parafraseas a Zugasti:
“En el transcurso de la dictadura a la democracia se fraguó un consenso
periodístico (…) y los periodistas se comprometieron a silenciar las
informaciones que pudieran dañar la reputación de don Juan Carlos”. Pues vaya
mierda de periodistas hacemos periodismo en España, ¿no? Y no seas educado al
contestar, que te vamos a crucificar lo mismo.
– Es un problema de las organizaciones, más que de los periodistas. Hay
periodistas muy valientes. Pero las organizaciones periodísticas españolas, en
general, son conservadoras, ventajistas y partidistas; yo creo que ni siquiera
les interesa la información. Se parecen al PP-PSOE. Solo piensan en hacer
caja.
– Ya sé que no eres adivino, pero ya que andas indagando en la
psicología colectiva, ¿qué resultado crees que arrojaría hoy un referéndum sobre
la monarquía?
– Quedaría ligeramente inclinado a favor de la Corona. Hay todavía unas bases
sociológicas, muy conservadoras, que son fervientemente monárquicas. Pero tal y
como organiza actualmente su comunicación, la Casa Real española desaparecerá
antes de que pasen diez años. En ese tiempo se quedará sin cobertura política
(la Unión Europea anula el arbitraje simbólico de la Corona), sin cobertura
sociológica (porque hay más de un 80% de los jóvenes que consideran la monarquía
como una institución arcaica), y sin cobertura mediática (con el impulso de las
nuevas organizaciones periodísticas y la consolidación del periodismo
participante). Solo un buen plan de gestión comunicacional puede salvarles:
tienen que conseguir convencerte, Malvar, de que son necesarios.
– Por último, señor doctor. Se ha tenido que ir su eminencia a
impartir clases a Ecuador. Creo que le tratan, como profesor, mucho mejor de lo
que le trataban en España. ¿Encuentra usted alguna explicación?
– En España no hay una apuesta por el conocimiento. En Ecuador me pagan casi
el doble de lo que gana en España un profesor titular de Universidad. El
presidente Rafael Correa está invirtiendo muchísimo dinero en
investigación y desarrollo, porque considera que son estas las bases sólidas del
crecimiento, junto al turismo sostenible. Pero Correa es uno de los mejores
presidentes del mundo; ¡qué suerte tienen los ecuatorianos! Nosotros, en lugar
de presidente, tenemos una pantalla de plasma.
Un dato: solo en una ciudad como
Riobamba, del tamaño de Jaén, vamos a trabajar este año unos 30 doctores
extranjeros, algunos de ellos con prestigio mundial. Yo no creo que vuelva a
vivir en España. A beber sí. ¡Qué bien se bebe en España!
ANíBAL MALVAR



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