Conflictos mundiales * Blog La cordura emprende la batalla


jueves, 10 de octubre de 2013

Esclavitud del siglo XXI. Esta es la nómina de un currito en España.



 Esclavitud del siglo XXI.

Esta es la nómina de un currito en España.

 691€ al mes (pagas extras incluídas) por 11 horas diarias, 6 días a la semana (dónde coño está la inspección de trabajo??).







 Y los sinvergüenzas del gobierno diciendo que aquí no hay bajadas de salarios.





Como ser ministro insultando a los españoles!

 Montoro el faltón

 ¿Qué le pasa a Cristóbal Montoro para estar tan faltón últimamente?

 ¿Está nervioso por algo que desconocemos?

 ¿Está atormentado por tener que vender un presupuesto anodino como talismán de la recuperación?

 ¿Sufre por tener que afirmar, contra toda evidencia, que en España no bajan los salarios cuando su jefe de filas acaba de presumir de lo contrario durante su viaje a Japón?

 ¿Se le ha metido en la garganta el virus de la incontinencia verbal?

 ¿Ha perdido los papeles o simplemente se ha ido creciendo en la arrogancia y disfruta con un estilo chulesco?

 Algo le pasa a este hombre a quien conozco desde hace muchos años y sé que él no es así de natural. Es más bien amable y educado y en lo político dista mucho de comulgar con el liberalismo salvaje que profesan algunos de sus compañeros. Incluso me atrevería a decir que es un socialdemócrata reprimido.

 ¿Qué necesidad tenía el ministro de Hacienda a quien se le supone, de oficio, un carácter templado y calculador de meterse en tantos berenjenales?

 ¿Qué necesidad tiene de insinuar que si el cine español está en crisis es por su baja calidad? Algo que un ministro del Gobierno, aunque lo piense, nunca debe decir en público aunque solo sea porque perjudica a una industria nacional como otra cualquiera.

 Pero donde el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas superó todo lo aceptable incluso en el duro ring de la política es en los insultos proferidos ayer contra el diputado socialista Pedro Saura quien le indicaba que no tiene fuerza moral para pedir sacrificios a los españoles cuando él y otros dirigentes de su partido se daban sobres a mansalva.

 Quizás sea excesivo pedir a un miembro del Gobierno cortesía parlamentaria con el opositor pero sí se le puede pedir que se corte un poco, que no incurra en la grosería en el ataque.

 Cristóbal Montoro se pasó ayer de faltón en la sesión de control del Gobierno con el agravante de que el ofendido no podía defenderse pues en las preguntas parlamentarias el ministro tiene la última palabra.

 Nobleza obliga y también debería obligar a extremar las buenas formas cuando se habla desde el banco azul. Además, señor Montoro, usted sabe que es más rentable la elegancia en la respuesta al atacante que cebarse en él. El abuso desde el poder es deleznable.

 Y cuando un Gobierno disfruta de mayoría absoluta la nobleza obliga a más, a mostrar generosidad en el trato con una oposición en desventaja; una oposición impotente que a veces no tiene más recurso que el del testimonio moral y en ocasiones solo el del pataleo.

 Montoro recibió de forma indirecta el reproche de su compañero de Educación, José Ignacio Wert, que es precisamente uno de los atacados con más saña por la oposición.

 El ministro dijo que al menos él replicaría a las acusaciones de otro diputado de forma respetuosa. Hay que reconocer a este hombre, farolillo rojo en todas las encuestas, que al menos no ha perdido la educación.

 (José García Abad )
 













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