Conflictos mundiales * Blog La cordura emprende la batalla


martes, 19 de noviembre de 2013

EL DERECHO A LA HUELGA YA ESTÁ REGULADO, LO QUE PRETENDEN AHORA ES ELIMINARLO

 
 
 
Ana Botella, la misma que decidió viajar a un Spa de lujo en Portugal cuando tenía sobre la mesa los cadáveres de las jóvenes fallecidas en el Madrid Arena, ha recibido una nueva derrota política, esta vez por parte de los sindicatos y trabajadores de los servicios de limpieza de la capital. Creo que el conflicto en este sector no está cerrado definitivamente, pero esta primera batalla la han ganado los trabajadores. La alcaldesa nombrada a dedo trató de chantajear a los huelguistas amenazándolos con contratar a trabajadores públicos para realizar los servicios de limpieza, pero su estrategia fracasó puesto que su intención era que los trabajadores claudicaran ante las grandes empresas concesionarias y volvieran a sus trabajos con menores sueldos, menos derechos y menos trabajadores.
 
 
 
A raíz de este nuevo esperpento político la alcaldesa burguesa afirmó que ante este tipo de "conductas chantajistas" era necesario "aprobar una ley de huelga", es decir, que era necesario legislar para limitar o directamente impedir el derecho a huelga de los trabajadores. Dada su ideología neoliberal, clasista, reaccionaria, heredera directa del fascismo franquista, esta propuesta parece lógica, pero desde luego no es nada original o nueva. Por ejemplo, el presidente de Comunidad de Madrid también nombrado a dedo, Ignacio González, ya propuso lo mismo hace casi un año cuando pidió que se regulara "el uso abusivo que se hace del derecho a la huelga", tras las movilizaciones de los trabajadores del Metro, de la Sanidad Pública o de Telemadrid. Esta propuesta de "regular", es decir, recortar el derecho a la huelga también fue defendido por Rosa Díez, la líder del partido neo-falangista UPyD, la "marca blanca" del PP y recambio natural de la derecha españolista que se presenta ante los ciudadanos como un partido "progresista". 
 
 
 
En primer lugar hay que decirles a estos recortadores de derechos, que el derecho a la huelga ya está regulado en España desde hace décadas. Este derecho se encuentra reconocido en la Constitución Española (artículo 28.2), así como en el Real Decreto-Ley 17/1977 de Relaciones de Trabajo. Por lo tanto lo que pretenden no es "regularlo", sino endurecer la legislación hasta el punto de que sea imposible o inútil ejercer este derecho fundamental. De hecho el gobierno del PP ya está endureciendo las leyes para limitar los derechos a la manifestación, a la huelga, y a la protesta ciudadana. Los ministros de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, y de Justicia, Jorge Fernández Díaz, a través de las reformas en el Código Penal y de la llamada Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, están convirtiendo en delito lo que hasta ahora eran derechos. 
 
 
Están tratando de conseguir por la vía legal, que no legítima, que los ciudadanos más activos y comprometidos se queden en casa o vayan directamente a la cárcel. Esto es literal. Parar un desahucio puede ser castigado con hasta tres años de cárcel. Una "sentada" pacífica en un espacio público puede castigarse también con hasta tres años de cárcel. Manifestarse ante una institución pública o hacer un "escrache" a un cargo público también será considerado como un delito. ¿Todavía quieren "regular" más? Ni delante de instituciones públicas, ni en plazas públicas, ni entorpecer el tránsito en las calles... ¿dónde ejercemos el derecho a la manifestación entonces, en un "manifestódromo", como propuso hace años Álvarez del Manzano? ¿qué sentido tiene manifestarse en un lugar donde no molestas y eres invisible? ¿no es esto de facto la abolición del derecho a manifestación, a la concentración, a la protesta, a la huelga? ¿qué espacios, qué salida nos dejan?
 
 
 
Las huelgas son un derecho fundamental amparado por el Derecho Internacional, y una herramienta imprescindible de la clase obrera y trabajadora para defenderse frente a las clases dominantes que les oprimen. Las huelgas deben ser y son por su naturaleza molestas, ruidosas, deben perturbar la normalidad diaria de la sociedad, deben repercutir negativamente en la economía del país, deben tensar las relaciones entre las fuerzas enfrentadas, deben remover conciencias, deben tener repercusión nacional e internacional, deben generar presión sobre los gobernantes. Si esto no es así no será una huelga. ¿Cómo se creen que se consiguieron en su día todos los derechos que ahora estamos perdiendo? El establishment político, empresarial y mediático quieren huelgas silenciosas, ordenadas, breves, previsibles, que no causen molestias, y dirigidas por el gobierno.
 
 
 Huelgas como "dios manda". Quieren sindicatos mansos, pactistas, dependientes económicamente del gobierno de turno y de los Bancos. Y trabajadores sumisos, que se mueran de miedo ante la posibilidad de perder su empleo o de ir a la cárcel por manifestarse.
 
 
Además de otras fórmulas de lucha más actuales y que también son necesarias, me temo que para defender los derechos que estamos perdiendo no queda más remedio que volver a utilizar los mismos métodos y herramientas que en su día permitieron que conquistáramos esos derechos. Incluidas las huelgas generales, sectoriales, indefinidas... o la ocupación de empresas, de tierras... que hagan daño al bolsillo de los capitalistas y perjudiquen la imagen del gobierno dentro y fuera de casa.
 
 
 Para ello se necesita coraje, consciencia, y unidad de las clases trabajadoras y populares. ¿Están los grandes sindicatos por la labor? ¿y la clase trabajadora? ¿y el resto de ciudadanos? Algunos dicen que las huelgas ya no son eficaces, que son inútiles. Yo creo que no hay huelga más inútil que aquella que no se hace.
 
 Ya lo dijo el Che Guevara: La única batalla que se pierde es la que se abandona. 
 
 
 
 
 
 

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