Conflictos mundiales * Blog La cordura emprende la batalla


miércoles, 5 de marzo de 2014

A UN AÑO DE LA MUERTE DE HUGO CHÁVEZ



Cuando se cumple un año de la muerte de uno de los líderes revolucionarios y gobernantes más brillantes y relevantes de la historia, quiero recuperar estas líneas que escribí justo después de conocer la muerte del presidente Hugo Chávez, consciente de que se iba alguien irrepetible y aún indignado por la repugnante "información" y tratamiento que sobre su figura y su fallecimiento se estaba haciendo desde los grandes medios de comunicación cuyos propietarios (Bancos, multinacionales, grandes fortunas...) veían tras su muerte la puerta abierta para que las grandes corporaciones occidentales asaltaran Venezuela para apoderarse de sus enormes recursos; un paso previo para destruir el proceso de integración y unidad de los pueblos de América Latina del que Hugo Chávez fue el principal promotor.


 En estos momentos en los que el pueblo venezolano se vuelve a enfrentar a un nuevo intento de "golpe suave" contra la Revolución Bolivariana y el legítimo gobierno encabezado por Nicolás Maduro, el legado que dejó Hugo Chávez, sus lecciones, su experiencia, las herramientas intelectuales y organizativas que puso en manos del pueblo trabajador para que pudiera defenderse, están más presentes que nunca en Venezuela y en todos los pueblos oprimidos del mundo. Chávez, como Allende, no murió en vano. 


 

 
ETERNO HUGO CHÁVEZ ¡CHÁVEZ VIVE, LA LUCHA SIGUE!
 
Hoy no es un día para hablar de política ni de cifras, ni de los repugnantes medios de comunicación, sino de sentimientos. He sentido la muerte del comandante presidente de la República Bolivariana de Venezuela como si fuera alguien de mi propia familia. 
 
 
Hugo Chávez, a miles de kilómetros de aquí, logró transmitirme en los últimos años una ilusión, una fuerza, un orgullo revolucionario que nadie a día de hoy ha logrado transmitirme en mi propio país. Qué tendrá Hugo Chávez que a pesar de la distancia geográfica me ha hecho sentir venezolano, bolivariano, Latinoamericano. Cómo es posible que un ateo convencido como yo, tan poco amigo de idolatrar a nadie, haya visto en Chávez poco menos que un dios en la tierra al que seguir.
 
 
 Sólo se me ocurre una explicación, y es que Chávez era verdad, transmitía verdad en todo lo que hacía, no había impostura ni falsedad en sus palabras ni en sus gestos; sus palabras le salían del alma, al igual que las mías en estos momentos. Su rabia y su dolor ante las injusticias más allá de cualquier frontera, su sensibilidad y cariño hacia los más humildes, su fuerza y valentía para enfrentarse a los poderosos explotadores, hacían imposible que cualquier ser humano con un mínimo de empatía y conciencia de clase no estuviera de su lado. Sin duda no estamos ante una persona normal. Su figura trasciende fronteras y tiempos.
 
 
 Los hechos le preceden, los datos en todas las áreas económicas y sociales del país demuestran su lucha por la igualdad, la justicia social, la libertad y la soberanía de su Pueblo, de toda América Latina y todos los pueblos del mundo. Pero hay algo más allá, algo que no se puede explicar con palabras. Su carisma y su personalidad eran arrolladoras, porque su noble causa, sus argumentos, su verdad, también lo eran. El impulsor de la actual integración Latinoamericana fue también el impulsor de millones de conciencias adormecidas por todo el mundo. Sus enemigos, aunque parezca una paradoja, tienen hoy más motivos para la preocupación.
 
 
 Porque Hugo Chávez, todo lo que representa su figura, hoy está más vivo que nunca. Todos los que soñamos con un mundo justo, igualitario, donde la dignidad del ser humano esté por encima de los intereses del capital, tenemos la obligación moral de seguir su ejemplo y profundizar y extender todo el legado que nos deja.
 
 Hoy se escucha en las calles de toda Venezuela un grito común: ¡Chávez vive, la lucha sigue! Hasta siempre comandante. 
 
 


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