Antes de que el asesinato de la presidenta del Partido Popular y de la Diputación de León (que llegó a acumular 13 cargos públicos con sus respectivos salarios) se llevara todo el protagonismo mediático, y de que los medios del régimen volvieran a tergiversar los hechos para sacar rédito político del suceso, la actualidad volvía a poner sobre la mesa la posibilidad de un gran pacto de gobierno futuro entre el PP y el PSOE: la Gran Coalición. En esta ocasión fueron unas declaraciones del ex-presidente neoliberal Felipe González (especulador financiero en sus ratos libres) las que abrieron de nuevo el debate: "Si el país lo necesita lo deben hacer".
Esta posibilidad de una coalición al estilo de Alemania en España, si la
analizamos a corto plazo, no tiene mucho sentido. En estos momentos se
está cumpliendo con la agenda impuesta por el poder económico. A través
de los gobiernos títeres y las instituciones "democráticas" y los
organismos supranacionales se están imponiendo las "reformas" y
políticas neoliberales de expolio público que ordena el capital. A pesar
del batacazo electoral que se llevará el bipartidismo en las elecciones
europeas y que se llevarán en las generales, a día de hoy no existe
ningún sujeto político que haga peligrar la hegemonía del
bipartidismo. Aunque nos sobren los motivos para ello, tampoco las
calles de España están ardiendo. Y además, una Gran Coalición de
gobierno bipartidista sería el suicidio político de la ya frágil
socialdemocracia, puesto que el PSOE quedaría definitivamente al
descubierto y le regalaría a Izquierda Unida el papel de primer partido
de la oposición, y el monopolio del espacio electoral de "la izquierda
política". La mejor noticia que podría recibir IU - y cualquier
simpatizante de izquierdas - es el anuncio de una gran coalición
PP-PSOE. Con ello se acabaría la farsa de la "alternancia democrática",
sería el fin del "turnismo" neoliberal. A corto plazo esa coalición es
improbable.
Ahora bien, que nadie tenga la menor duda que a largo plazo esa coalición será una realidad. España no está saliendo de la crisis; lo peor está todavía por llegar. Son muchos los analistas internacionales y economistas que están advirtiendo de la creación de nuevas burbujas financieras
que estallarán en cualquier momento. El sur de Europa, y por tanto la
economía española, lejos de lo que dice la propaganda gubernamental, va
camino del colapso. Una gran coalición PP-PSOE será el instrumento
político con el que las oligarquías locales (IBEX 35) y el capital
financiero internacional intenten salvar al Régimen del 78 y a
este sistema capitalista en crisis profunda e irreversible que les
garantiza conservar sus tasas de ganancia a través de la explotación
laboral y el expolio de la riqueza colectiva del país. En ese escenario
futuro de caos económico, inestabilidad política y explosión social será
necesario para las clases beneficiarias del régimen blindarse
políticamente frente a las alternativas que surjan desde la clase
trabajadora explotada. La represión y el autoritarismo será una de
las características principales de ese nuevo gobierno bipartidista.
En realidad podemos decir que esa gran coalición PP-PSOE ya existe de facto desde los tiempos de la Transición,
construida en base a la impunidad para los criminales y el olvido para
sus víctimas.
Entramos de la mano de ambos partidos en el "mercado común
europeo" que desmanteló nuestra industria, en la organización criminal
OTAN, ambos aprobaron las leyes que permitieron la precarización del
empleo, las grandes privatizaciones, o la entrada masiva de la empresa
privada en la gestión de todo tipo de centros y servicios sanitarios (Ley 15/97 de Nuevas Formas de Gestión),
la misma ley electoral antidemocrática que favorece el bipartidismo, el
nefasto Tratado de Maastrich,... más tarde impulsaron la entrada de
España en el Euro, el Tratado de Lisboa, las "políticas de austeridad"
(recortes de gasto público y social), las "reformas estructurales"
(recortes de los salarios y las pensiones), los rescates bancarios, el
Pacto Fiscal Europeo, la modificación del artículo 135 de la
Constitución, el Tratado de Libre Comercio EE.UU-UE,... y ambos
coinciden en el 75% de las votaciones parlamentarias
en Europa, en el modelo económico de libre-mercado desregulado, en el
modelo depredador de globalización capitalista,... protegen a la
corrupta monarquía heredera del franquismo y a la burguesía a la que
representan, reprimen a la clase trabajadora a la que empobrecen, han
corrompido la vida política y todas las instituciones "democráticas" que
ambos han parasitado desde hace décadas,... bombardearon Yugoslavia
o Libia, mantienen la "Posición Común"
contra Cuba (un pacto de José María Aznar con Washington), respaldan
golpes de Estado en Latinoamérica, apoyan al fascismo criminal en
Ucrania,... y sin embargo se abrazan y hacen negocios con las
dictaduras del Golfo que financian al terrorismo yihadista y pisotean todos los Derechos Humanos. PP-PSOE siempre obedientes siguiendo la agenda imperialista marcada por su amo norteamericano.
Los dos grandes partidos neoliberales siempre han ido de la mano cuando
las clases capitalistas les han necesitado. La llamada crisis financiera
y económica ha dejado al descubierto la clamorosa semejanza entre ambos
partidos. Tal es así que el núcleo central de la campaña electoral del
PSOE para las elecciones europeas consiste en tratar de demostrar que el
PP y el PSOE no son lo mismo: "No somos lo mismo".
El solo hecho de que un partido que dice ser "Socialista" y "Obrero"
tenga que centrar sus esfuerzos en marcar distancias con un partido
reaccionario, burgués, neoliberal y heredero directo del franquismo como
es el Partido Popular, deja en evidencia qué políticas han
aplicado, para quién han gobernado, y ante quién se han arrodillado los
miembros de este PSOE neoliberal.
Noam Chomsky hace esta descripción sobre el funcionamiento del modelo
político y económico de EE.UU, que es absolutamente aplicable al sistema
bipartidista del régimen español:
"Estas políticas neoliberales enfocan la riqueza hacia un estrecho
sector, aumentan la desigualdad, lo que tiene un efecto inmediato en la
política, en la democracia parlamentaria (...) A medida que el poder se
concentra, el poder político hace lo propio, así que hoy por hoy las
elecciones están prácticamente compradas. Es una plutocracia, no una
democracia (...) Ambos partidos (en referencia a los demócratas y
republicanos) se han desplazado hacia la derecha. (...) EE.UU. es un
Estado unipartidista, del partido de los negocios".
El Estado español, la corrupta España, también está gobernado
políticamente desde hace décadas por un mismo partido bicéfalo dedicado a
favorecer los negocios privados. Un mismo partido compuesto por dos
cabezas diferentes pero un mismo alma neoliberal.


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