Ponemos entre comillas lo de tragedia porque, si bien es una
tragedia, no son, precisamente, causas naturales o accidentales lo que
se esconde tras ella. Es la barbarie del sistema, en su máxima
expresión, lo que escribe esta historia, como la de tantos miles muertos
en iguales circunstancias.
Por supuesto, como era de esperar, el asesinato de Carrasco, con
sus 13 cargos y sus 150.000 euros/año de sueldo, ocupa hoy las portadas
de los principales medios españoles. La muerte de los nadie, de los
nada, de los sinnombre, de los "indocumentados", los "sin papeles", pese
a que, según las últimas informaciones, podría superar ampliamente la
centena de personas fallecidas, no merece un mísero espacio en tales
portadas.
Ese es el mundo en el que vivimos, lo decimos siempre y no nos cansaremos de repetirlo: ese asqueroso e inhumano mundo del "tanto tienes, tanto vales", donde unos muertos son llorados, homenajeados, tratados como personas al fin, y los otros, los cotidianos, los causados de forma sistemática por el sistema, simplemente son eso: NADA.
Así, la Marina italiana mantiene la búsqueda de supervivientes del naufragio de la barcaza con 400 inmigrantes a bordo cuando estaban a 100 millas de la isla de Lampedusa. Hasta ahora se han rescatado a 206 inmigrantes y se han recuperado, oficialmente, 17 cadáveres, aunque se sigue buscando a más de 180 desaparecidos, y la cifra total de muertos podría estar muy cercana o incluso superar los 200, y, en cualquier caso, superar ampliamente la centena. Pero poco importa, no son más que eso: números, cifras, y de poca importancia cuando, en el mismo día, ha muerto una política de renombre.
Este naufragio se produce, además, después de que este lunes se encontrasen los cadáveres de al menos 40 inmigrantes frente a las costas de la localidad de Al Garbuli, situada a 50 kilómetros al este de Trípoli.
Pero, ya ven, qué son cerca de 250 muertos en apenas tres días, qué son ellos y ellas, los nadie, los nada, para merecer una portada cuando hay de por medio el morbo y el "drama" del asesinato de una política española.
Que el agua les sea leve, y vaya desde aquí nuestro sentido pésame y reconocimiento a sus vidas, a las PERSONAS que son. Y ojalá esto no volviera a repetirse jamás, pero bien sabemos, por desgracia, que volverá a pasar... y volverá a ser tratado de la misma manera.
La indiferencia con la que la sociedad, en general, recoge estas noticias tan dolorosas e ihumanas, es el caldo de cultivo perfecto para que ni hoy, ni mañana, ni nunca, se haga nada, de verdad, por evitarlo. Salvo leyes cada vez más represivas con los migrantes y nada más.
por Kaos. Derechos Humanos
Ese es el mundo en el que vivimos, lo decimos siempre y no nos cansaremos de repetirlo: ese asqueroso e inhumano mundo del "tanto tienes, tanto vales", donde unos muertos son llorados, homenajeados, tratados como personas al fin, y los otros, los cotidianos, los causados de forma sistemática por el sistema, simplemente son eso: NADA.
Así, la Marina italiana mantiene la búsqueda de supervivientes del naufragio de la barcaza con 400 inmigrantes a bordo cuando estaban a 100 millas de la isla de Lampedusa. Hasta ahora se han rescatado a 206 inmigrantes y se han recuperado, oficialmente, 17 cadáveres, aunque se sigue buscando a más de 180 desaparecidos, y la cifra total de muertos podría estar muy cercana o incluso superar los 200, y, en cualquier caso, superar ampliamente la centena. Pero poco importa, no son más que eso: números, cifras, y de poca importancia cuando, en el mismo día, ha muerto una política de renombre.
Este naufragio se produce, además, después de que este lunes se encontrasen los cadáveres de al menos 40 inmigrantes frente a las costas de la localidad de Al Garbuli, situada a 50 kilómetros al este de Trípoli.
Pero, ya ven, qué son cerca de 250 muertos en apenas tres días, qué son ellos y ellas, los nadie, los nada, para merecer una portada cuando hay de por medio el morbo y el "drama" del asesinato de una política española.
Que el agua les sea leve, y vaya desde aquí nuestro sentido pésame y reconocimiento a sus vidas, a las PERSONAS que son. Y ojalá esto no volviera a repetirse jamás, pero bien sabemos, por desgracia, que volverá a pasar... y volverá a ser tratado de la misma manera.
La indiferencia con la que la sociedad, en general, recoge estas noticias tan dolorosas e ihumanas, es el caldo de cultivo perfecto para que ni hoy, ni mañana, ni nunca, se haga nada, de verdad, por evitarlo. Salvo leyes cada vez más represivas con los migrantes y nada más.
por Kaos. Derechos Humanos

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