El activismo social vigués ha perdido esta semana a
uno de sus referentes. Manuel Vilaboa fallecía el viernes a los 80 años
después de combatir contra un cáncer de pulmón durante los últimos dos.
El abuelo del 15-M vigués, como se le conocía ya en los últimos tiempos,
se hizo popular por participar junto con los indignados de este
movimiento en manifestaciones y asambleas en el 2011. Lo hizo, confesó,
asumiendo la figura de asesor para evitar que se dejaran influenciar por
los partidos políticos «mal llamados de izquierdas». Pero su vida
siempre estuvo ligada a la política.
Con tan solo 16 años militaba en
las Juventudes Libertarias y participó en una de las primeras huelgas
convocadas en España por CNT. Fue en el año 1951 en Barcelona. Esa
protesta contra el régimen franquista le salió muy cara a este
linotipista de profesión, que trabajó en imprentas y en algún periódico.
Tras ser detenido y condenado a muerte, pasó nueve años en la cárcel
Modelo hasta que fue indultado cuando murió el Papa Pío XII.
El viernes, sus amigos lo recordaban como una persona
con un gran corazón. Su última petición fue ser velado con tres
banderas: la comunista, la de Galicia y la de su equipo de fútbol, el
Athletic de Bilbao.
Para cumplir esta última voluntad, sus amigos
planean rendirle un homenaje el próximo sábado en el monte de A Madroa.
El acto, al que han sido invitados representantes políticos de ámbito
gallego, contará con música y lectura de poesía.

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