Me vuelven loca tanto los higos como el olor de las higueras.
Recuerdo de niña despertarme temprano en septiembre para subir a las
ramas de la higuera y buscar los higos maduros, comerlos a la
temperatura del amanecer era una delicia. Son dulces como pocas frutas,
tanto que teníamos que disputárselos a las avispas. Humildes, porque ves
higueras salvajes en cualquier sitio, creciendo sin ayuda ni amparo de
nadie.
Una mermelada de temporada, muy rica y natural
*
La receta, de temporada de verdad, es muy sencilla y acompaña
perfectamente una tostada con aceite y queso de cabra, que de por sí ya
constituye casi una comida completa.
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