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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Casas de 300 metros cuadrados a coste cero

 
 
Hay quien considera a Gianluigi Nuzzi como el azote del Vaticano, tras la publicación de los libros de investigación que han hecho salir a la luz algunos de los más inconfesables secretos hasta ahora bien guardados tras los espesos muros de la Santa Sede. 
 

Primero fue Vaticano S.A., que en el 2009 puso en evidencia las peligrosas relaciones financieras y políticas del Instituto para las Obras de Religión y sus contactos con la mafia (en la estela de David Yallop y su En nombre de Dios, de 1984). En el 2012, Nuzzi volvió a las librerías con Sua Santitá, en el que publicó cartas secretas del papa Benedicto XVI provocando el escándalo Vatileaks, que se cerró con la condena del mayordomo papal Paolo Gabriele. De nuevo este periodista de 45 años, que ha colaborado con algunos de los más importantes periódicos y revistas italianos, como L?Europeo, Corriere della Sera, Il Giornale o Panorama, y que ha dirigido varios programas de televisión, vuelve a la carga con un nuevo libro, Via Crucis, en el que cuenta las luchas internas vaticanas y la dificultad del papa Francisco para llevar adelante su programa de reformas.

-¿Por qué el título «Via Crucis»? ¿Es el viacrucis de Francisco?

-Sí, sin duda. Es la historia, estación a estación, del viacrucis de Francisco para reformar la Iglesia: las zonas oscuras, la inercia, los negocios deshonestos que encuentra, las dificultades que tiene que afrontar para llevar adelante reformas con la hostilidad de parte de la curia...

-Muchos lo acusan de haber lanzado un ataque durísimo contra el papa.

-Son acusaciones ridículas, dictadas de quien no quiere que se conozca la verdad. Basta leer el libro para descubrir fácilmente que no hay ni una sola palabra contra el pontífice sino que se cuentan hechos inéditos, desconocidos hasta ahora por la opinión pública, descubiertos por una comisión de investigación instituida por el papa justo para combatir la corrupción, los gastos sin control y los privilegios. Es un libro que pone al descubierto a quien actúa a título personal desacreditando al Vaticano.

-El libro empieza contando la extraña muerte de Juan Pablo I. ¿Existe algún parangón con la actualidad?

-En mis investigaciones he encontrado muchos puntos en común entre Juan Pablo I y Francisco: ambos son muy queridos por el pueblo, por los católicos pero también por los ateos, quieren poner la pobreza y los pobres en el centro de su pontificado, intentan cambiar la curia para que sea más honesta y transparente. Según la versión oficial, Juan Pablo I murió por causas naturales, pero no todos están convencidos de una muerte así solo 33 días tras ser elegido papa. Muchos de los que lo aman creen que lo mataron. Hoy los riesgos que corre Francisco son distintos: quien teme sus cambios intenta deslegitimarlo, frena y pone obstáculos a las reformas, que ya están retrasadas según el calendario fijado.

-¿Está solo el papa en el Vaticano? ¿De quién puede fiarse si hasta el cardenal Pell está en entredicho?

-No creo que el papa esté solo, sobre todo tiene de su parte al pueblo que con alegría llena la plaza de San Pedro, y a tantos sacerdotes que día a día, gracias a Francisco, conquistan posiciones de responsabilidad. Es cierto que en el Vaticano tiene enemigos, pero no son solo personas. El mayor enemigo es la inercia y el desinterés de quien en el Vaticano no colabora en los cambios. Es un problema de mentalidad, si no se cambia, todo quedará como al principio. Francisco está intentando cambiar las cosas, la mentalidad, las leyes y también a las personas en los puestos de mando. Es una empresa difícil que lleva tiempo y que en mi libro se cuenta con detalle.

-De la lectura de «Via Crucis» se deduce que la lucha de poder viene del papado de Benedicto XVI e incluso de los últimos años de Juan Pablo II. Ahora con un papa jesuita, ¿cuál es el papel del Opus Dei, al que pertenece monseñor Vallejo Balda, detenido?

-El papel del Opus Dei ha ido disminuyendo, sea con Ratzinger, sea ahora con Bergoglio. Pero no podemos olvidar que una de las prioridades de Francisco es tener unida a la Iglesia y él se prodiga siempre para superar las tensiones y «mirar adelante» como repite a sus colaboradores [Francisco ha distinguido a clérigos vinculados al Opus con posiciones relevantes, como el cardenal español Santos Abril, que conoció en Argentina y nombró presidente de la comisión cardenalicia de vigilancia del Instituto para las Obras de Religión].

-Su libro «Via Crucis» y el de Emiliano Fittipaldi, «Avarizia», tratan temas comunes: la fábrica de santos, el Óbolo de san Pedro... Hay la sensación de que en el Vaticano hay secretos a voces, que todos saben pero nadie cuenta. La duda parece ser esclarecer cuál es el papel de los «topos», ¿denunciar o desestabilizar?

-A mí los topos no me interesan. Busco noticias y si son importantes, las publico: la crónica de la verdad no desestabilizan sino que ayuda a entender.

-¿Se puede hablar de una casta religiosa dentro de la curia vaticana?

-Es cierto que una parte de la curia romana vive en casas de 300 o 400 metros cuadrados a coste cero, utiliza descuentos y beneficios, y que con juegos de poder consigue emplear a amigos de los amigos, concede casas del Vaticano con alquileres de 20 euros al año? Sí, esta casta existe y se cuenta en el libro.

-Personalmente, ¿cree que este papa conseguirá renovar la Iglesia?

-Por supuesto. A título personal es exactamente lo que espero.

lavozdegalicia.es


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