Desde
que empezamos a documentar los asesinatos de mujeres en el 2010 hasta
ahora, hemos registrado 648 casos. En nuestra base de datos,
Geofeminicidio (la máquina de la memoria), el feminicidio es un
relato ausente de vidas inacabadas de mujeres. Detrás de los datos, hay
un trabajo de preservación de la memoria histórica de las mujeres
asesinadas por violencia de género. Un deseo de no olvidar, un duelo
silencioso puesto en común. Participamos de la marcha del 7N convencidas
de que no podemos claudicar a la utopía de erradicar el feminicidio y
las violencias machistas. En este artículo analizamos un resumen del
feminicidio en España entre 2010 y 2014
Graciela Atencio / Diseño: Francisco Gatica – Feminicidio.net – 07/11/2015
En el 2010, cuando empezamos a documentar los asesinatos de mujeres por razones de género en España, la palabra femicidio/feminicidio
era casi desconocida o solo utilizada para referirse a un fenómeno que
ocurría en los países del sur. Pese a que el concepto había sido acuñado
por la academia feminista anglosajona a principios de los noventa y
sintetizado por autoras como Diana Russell y Jill Radford, en América
Latina resurgió con fuerza unos años después y se resignificó: Marcela
Lagarde tradujo femicide al español como feminicidio y
dio un marco más amplio de su significado. Se trata del conjunto de
“violaciones a los derechos humanos de las mujeres que contienen los
crímenes y las desapariciones de mujeres”[1]. Lagarde considera que dichos crímenes deben ser identificados como de “lesa humanidad”.
Su marco conceptual se reafirma en que el feminicidio ocurre en tiempos
de guerra y en tiempos de paz. No solo se manifiesta en forma de
genocidio o de crímenes cometidos por parejas; el feminicidio es
perpetrado por desconocidos, amigos, familiares, jefes, proxenetas… Y
estos asesinatos tienen en común que las mujeres y niñas son maltratadas
y/o golpeadas, explotadas, violadas, mutiladas, utilizadas y desechadas
en un continuum de violencia de género que culmina con la pérdida de sus vidas.
El
concepto y la categoría femicidio/feminicidio se desplegó con fuerza a
lo largo y ancho de toda América Latina durante las tres últimas décadas
y se convirtió, gracias la lucha de los movimientos feministas y
organizados de mujeres, en un instrumento político que puso en jaque a
los conceptos de Estado y Estado de derecho: ¿Es posible garantizar a
las mujeres el derecho a vivir una vida libre de violencia de género?
¿Cuánto le importan las mujeres a los Estados?¿Por qué en el siglo XXI
seguimos siendo ciudadanas de segunda solo por el hecho de ser mujeres?
También hizo tambalear la criminología tradicional y la Justicia: a
pesar de que se haya tipificado en 16 países de Latinoamérica, los
niveles de impunidad siguen siendo elevados allí y cinco de los 10 países con la tasa más alta de feminicidios en el mundo, pertenecen a esa región.
Queda
un largo camino por recorrer todavía hasta que el Derecho (con
mayúsculas) equipare los derechos entre hombres y mujeres pero el feminismo jurídico
se ha instalado y sin su aporte sustancial, no estaríamos dando los
pasos hacia el reconocimiento mundial del feminicidio, una barbarie
olvidada del patriarcado capitalista global y una injusticia histórica
con las mujeres.
Algunas particularidades del feminicidio en España
Nuestra
base de datos del feminicidio en España desde el 2010 hasta ahora, nos
permite hacer una radiografía básica del feminicidio y otros asesinatos
de mujeres a manos de hombres. En cada sociedad el feminicidio se
manifiesta con sus particularidades. Aquí más de la mitad de los
asesinatos por razones de género cometidos cada año se producen en el
marco de la pareja o expareja, los que llamamos feminicidios íntimos. Coincide con las cifras globales ya que la mitad de los feminicidios que se cometen en el mundo son íntimos.
En España se cometen otros feminicidios como los perpetrados por los mal llamados clientes de prostitución (prostituidores o prostituyentes) o los familiares,
cometidos por padres o por hijos, que por cierto, ningunos de estos
asesinatos son reconocidos socialmente como crímenes de género. De unos
años a esta parte también hemos identificado al menos a dos asesinos
seriales cuyos crímenes denominamos feminicidios sexuales seriales.
En
los feminicidios no solo está presente el machismo, en muchos de ellos
el móvil principal es el odio hacia las mujeres -misoginia-. Y si bien
el machismo y la misoginia se retroalimentan y conviven juntos bajo el
paraguas de la dominación masculina, la misoginia se despliega de manera
más engañosa, a veces sin aparente sentido. En muchos de los
feminicidios en los que el asesino es un extraño que mata sin mediar
palabra ni agresión sexual a una mujer, detrás de lo que denomino la
“sin razón de género”, se esconde la misoginia, un odio tan fuerte y tan
motivante hacia las mujeres que lo conducen a canalizarlo en un acto
único, definitivo y total, la aniquilación de la vida de la otra
de la especie. En el feminicidio, misoginia, machismo y sexualidad
sádica se despliegan de manera sistemática como un mecanismo terminal de
control social.
Los crímenes de género, que oscilan entre pasar inadvertidos o modus
de entretenimiento ante una sociedad que los considera obra de
monstruos, locos o depravados y no producto de una mentalidad social
cuyo dispositivo terrorista se representa en feminicidas, asesinos y
depredadores sexuales, necesitan ser observados con perspectiva
feminista: si no utilizáramos el concepto y la categoría del feminicidio,
no podríamos conocer estas características que mencionamos ni el
abanico desplegado de todos los tipos de violencia extrema contra las
mujeres acabadas en asesinato.
La máquina de la memoria y el relato ausente
Por otro lado, cuando creamos Geofeminicidio, la máquina de la memoria (basada en el modelo de base de datos del feminicidio en Ciudad Juárez, de la teórica feminista, Julia Monárrez Fragoso)([2]),
donde actualmente, a día de hoy, están alojados 648 casos de mujeres
asesinadas por hombres, no nos percatamos de que construíamos una
especie de sala de montaje. En un sentido narrativo, en nuestra base de
datos el feminicidio es un relato ausente de historias inacabadas de mujeres.
Lo que intentamos hacer al analizar los más de 50 campos de rellenado
por cada caso, es ver la cara más digerible de lo inadmisible, si es que
existe. No son solo datos. Detrás de esos datos, de esas estadísticas,
de esos perfiles de feminicidas y víctimas, hay un trabajo de
preservación de la memoria histórica de las mujeres asesinadas por
violencia de género.
Hay un deseo de no olvidar, un duelo silencioso
puesto en común. Hay preguntas, muchas preguntas. Nuestra tarea consiste
en indagar y bucear sobre la arqueología del olvido reflejada en las
páginas de Sucesos de
periódicos. Hoy el feminicidio continúa siendo un suceso más que se
comete al menos una vez por semana en España. El relato ausente
desenmascara la indiferencia social ante la violencia y estos crímenes,
la falta de humanidad para detenernos ante la noticia y exigir otro
tratamiento a los medios de comunicación. La normalización del
feminicidio en la opinión pública es la muestra cabal de que cada dato
que recogemos espera cumplir con un cometido: no olvidar.
YoVoy7N porque no las olvidamos.
Análisis
de datos: Charo Marcos / Geofeminicidio: Noemí García Cabezas y Laura
Rebolledo. Diseño e infografías: Francisco Gatica.
EL FEMINICIDIO EN ESPAÑA 2010-2014
De acuerdo con el registro realizado en la base de datos de Geofeminicidio, en el periodo 2010–2014 se registraron en España 504 feminicidios y 60 asesinatos de mujeres, es decir, un total de 564 casos([3]).
Se consideran cifras oficiales 292 casos de feminicidios íntimos (52%)
debido a que la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral
contra la Violencia de Género solo reconoce los asesinatos de mujeres en
el marco de la pareja o expareja.
La
media anual de casos se sitúa en 113 feminicidios y asesinatos. En 2014
fueron 102 los casos registrados. En el 2015 se viene sosteniendo una
baja con relación a los años anteriores pero cuidado, como hemos
observado en periodos anteriores, pueden aparecer noticias sobre
cadáveres de mujeres asesinadas con posterioridad o darse a conocer
públicamente información de casos nuevos, tiempo después de producirse
el crimen.
La
tasa media anual de prevalencia en el periodo de cinco años es de 4,78
mujeres asesinadas por cada millón de mujeres. Este ratio es inferior al
de la media de 28 Estados europeos, que se sitúa de acuerdo con datos
de 2011 en 5,6 mujeres asesinadas por cada millón de mujeres([4]).
La
distribución de los feminicidios y asesinatos en las comunidades
autónomas es desigual. Las ciudades autónomas de Melilla (9,74) y Ceuta
(9,55) son las que observan la tasa de prevalencia más alta,
el doble de la media. Junto a Baleares (6,42), Cataluña (5,89),
Asturias (5,82), Andalucía (5,38), y Valencia (5,36), conforman las CCAA
con las tasas más altas. En el otro extremo, las comunidades autónomas
con ratios más bajos en este periodo de cinco años son: La Rioja (1,26),
Navarra (1,87), Murcia (2,20) y Extremadura (2,91).
Los casos se han clasificado en 504 feminicidios (89%) y 60 asesinatos (11%). Los tipos de feminicidio más relevantes que se cometieron en estos cinco años son:
- Feminicidio íntimo, 326 casos (58%). De ellos, 292 son cifras oficiales y 34 no forman parte de esas cifras.
- Feminicidio familiar, 71 casos. De ellos, 36 hijos asesinaron a sus madres.
- Feminicidio no íntimo: 34 casos.
- Feminicidio infantil: 25 casos.
- Feminicidio por prostitución: 22 casos.
Respecto
a la evolución de los tipos de feminicidio en este periodo, se observa
un descenso de los feminicidios íntimos mientras que los feminicidios
familiares y los asesinatos por robo reflejan una tendencia al alza.
El
porcentaje de cifras oficiales respecto al total de casos está
descendiendo desde el 58% que suponía en 2010 al 52% de 2014 y 2011,
siendo en 2012 y 2013 incluso inferior con 47 y 48% respectivamente.
Perfil
de las mujeres asesinadas: edad media de 46 años, nacionalidad
extranjera en el 29% de los casos. Las mujeres extranjeras asesinadas
son de menor edad: 36 años. De entre las mujeres asesinadas, 81 habían
presentado denuncia por violencia de género.
En
el Estado español un 30% de los asesinatos corresponden a mujeres
extranjeras, existe una sobre-representación de casos con relación a la
presencia de esta población, que es del 11% en el país.
Perfil
de los victimarios: edad media de 44 años, nacionalidad extranjera en
el 29% de los casos. También se manifiesta una sobre-representación de
casos con relación a la presencia de esta población, del 11% en España.
Armas
utilizadas: en el 48% de los casos, los victimarios utilizaron armas
blancas. En segundo lugar de importancia está el uso de las manos,
seguido del uso de arma de fuego.
Destaca
con diferencia el espacio privado como lugar en el que se ejerce este
tipo de violencia extrema contra las mujeres: 362 de los 564 casos (64%)
han tenido como escenario del crimen la vivienda, lo que está en
consonancia con el ámbito donde se relacionan víctima y victimario,
tanto en los feminicidios íntimos como en los familiares e infantiles.
[1]
LAGARDE Y DE LOS RÍOS, Marcela (2011). “Prefacio: claves feministas en
torno al feminicidio. Construcción teórica, política y jurídica”, en Feminicidio en América Latina, UNAM, Centro de Investigaciones en Ciencias y Humanidades, México.
[2] MONÁRREZ FRAGOSO, Julia (2010): “Las
diversas representaciones del feminicidio y los asesinatos de mujeres
en Ciudad Juárez, 1993- 2005”, en Monárrez, J., et. al., Violencia contra las mujeres e inseguridad ciudadana en Ciudad Juárez, Vol. II Violencia infligida contra la pareja y feminicidio, El Colegio de la Frontera Norte y Miguel Ángel Porrúa Editores.
[3] Actualización de la base de datos para este artículo: julio de 2015.
[4] Eurostat Death due to homicide, assault, by sex – 2011 Standardised death rate by 100 000 inhabitants http://ec.europa.eu/eurostat/web/products-datasets/-/tps00146


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