Más allá de la demagogia y de la propaganda mediática interesada, los datos objetivos
que nos quedan tras las elecciones del 20D demuestran que no existe
ningún cambio relevante en la correlación de fuerzas políticas e
ideológicas en España. El Congreso de los Diputados seguirá estando
dominado mayoritariamente por los partidos neoliberales en sus diferente
formas, ya sean éstos conservadores o socio-liberales, más viejos o más
nuevos.
Si nos centramos sólo en los partidos más grandes y con más presencia
parlamentaria y mediática, observamos que el viejo bipartidismo
PP-PSOE sumado a la "nueva" derecha que representa el partido Ciudadanos
obtuvieron más de 16 millones de votos de los más de 25 millones de
votos totales que se depositaron en las urnas el pasado domingo.
En el lado opuesto, sin entrar ahora a analizar las propuestas concretas o las incoherencias y errores en sus discursos, nos encontramos con que las fuerzas de izquierdas mayoritarias, Podemos e Izquierda Unida, obtuvieron poco más de 4 millones de votos, la inmensa mayoría de ellos aportados por el partido del mediático Pablo Iglesias. La diferencia y la tendencia ideológica de los votos es muy clara. Aunque sumáramos a ambos bloques, tanto a las derechas neoliberales como a las izquierdas, los votos de otros partidos más pequeños no cambiaría en lo sustancial esta ventaja aplastante por parte de los partidos neoliberales.
En el lado opuesto, sin entrar ahora a analizar las propuestas concretas o las incoherencias y errores en sus discursos, nos encontramos con que las fuerzas de izquierdas mayoritarias, Podemos e Izquierda Unida, obtuvieron poco más de 4 millones de votos, la inmensa mayoría de ellos aportados por el partido del mediático Pablo Iglesias. La diferencia y la tendencia ideológica de los votos es muy clara. Aunque sumáramos a ambos bloques, tanto a las derechas neoliberales como a las izquierdas, los votos de otros partidos más pequeños no cambiaría en lo sustancial esta ventaja aplastante por parte de los partidos neoliberales.
Ni
siquiera con otra ley electoral más justa se podría disimular la derrota
de la izquierda.
¿Dónde está entonces el "cambio político" en España que tanto se celebra
o se lamenta desde todos los frentes políticos y mediáticos? Lo que se
ha producido realmente es un aumento del número de siglas y de los
nombres propios que centran los titulares de la prensa y los
informativos; un reparto del "pastel" parlamentario entre más
"comensales"; pero no un cambio de orientación ideológica de las
instituciones representativas.
Por cierto, no existe representatividad cuando cada voto depositado por los ciudadanos no vale lo mismo, tal y como ocurre con la actual ley electoral bipartidista heredada del tardofranquismo. Más bien hay una regeneración del propio régimen, cuyos partidos sistémicos tendrán ahora que entenderse y acordar medidas que antes se tomaban a golpe de decreto ley y por la vía rápida.
Por cierto, no existe representatividad cuando cada voto depositado por los ciudadanos no vale lo mismo, tal y como ocurre con la actual ley electoral bipartidista heredada del tardofranquismo. Más bien hay una regeneración del propio régimen, cuyos partidos sistémicos tendrán ahora que entenderse y acordar medidas que antes se tomaban a golpe de decreto ley y por la vía rápida.
Hay quien sostiene que, al igual que lo ocurrido en Grecia con Syriza,
estas primeras elecciones generales han sido sólo un paso más para
resituarse y dar el salto al poder político en las siguientes
elecciones, cuando fracase el actual gobierno en precario que se espera a
partir de ahora. El problema es que para que esta teoría fuera creíble,
los dirigentes de Podemos y de otras fuerzas de izquierdas deberían
dejar claro que no van a pactar o apoyar a gobiernos y partidos
neoliberales a las órdenes del IBEX 35 y de la oligarquía financiera
internacional.
Deberían aclarar, precisamente, que Podemos no va a repetir los mismo errores y traiciones que está llevando a cabo Syriza en Grecia, donde aplica con mansedumbre el libreto escrito en Bruselas por el poder económico occidental.
Deberían aclarar, precisamente, que Podemos no va a repetir los mismo errores y traiciones que está llevando a cabo Syriza en Grecia, donde aplica con mansedumbre el libreto escrito en Bruselas por el poder económico occidental.
Es ahora, tras la retórica electoralista, cuando se retratan realmente
los partidos y sus dirigentes. La cuestión es muy simple: la izquierda
no puede apoyar ni pactar con los partidos neoliberales que defienden un
modelo de globalización capitalista que es incompatible con la
democracia, la soberanía de los Estados, que ataca a los derechos de las
clases trabajadoras, que pone en manos de las oligarquías la riqueza
colectiva, o que utiliza las guerras de invasión y la muerte como método
de dominio para mantener vivas sus economías.
Debemos estar atentos a las posibles traiciones o al travestismo ideológico que se producirán en las próximas semanas apelando al "sentido de Estado" o la "responsabilidad" y la "madurez política".
Debemos estar atentos a las posibles traiciones o al travestismo ideológico que se producirán en las próximas semanas apelando al "sentido de Estado" o la "responsabilidad" y la "madurez política".
En España habrá una nueva forma de hacer política de cara a la galería para aplicar las viejas recetas del Consenso de Washington,
todo ello muy modernizado y barnizado por los gurús del marketing
político-mediático. Lo que entendemos por "la izquierda" en España no
tiene ningún motivo para celebrar estos resultados.
Los partidos neoliberales, a pesar de la sangría de votos sufrida por el bipartidismo, siguen siendo mayoría, pese a que las clases trabajadoras y populares están sufriendo desde hace años la mayor crisis económica e institucional del país desde los tiempos de la criminal dictadura franquista. Por cierto, ¿alguien sabe dónde están y qué tienen que decir los dos sindicatos mayoritarios de España?
Los partidos neoliberales, a pesar de la sangría de votos sufrida por el bipartidismo, siguen siendo mayoría, pese a que las clases trabajadoras y populares están sufriendo desde hace años la mayor crisis económica e institucional del país desde los tiempos de la criminal dictadura franquista. Por cierto, ¿alguien sabe dónde están y qué tienen que decir los dos sindicatos mayoritarios de España?
El neoliberalismo continúa implementándose en Europa provocando más
desigualdad y pobreza y recupera espacios que había perdido en
Latinoamérica; y las guerras económicas de la OTAN avanzan imparables
hacia un posible conflicto internacional que algunos analistas califican
ya como la Tercera Guerra Mundial.
¿Qué celebramos en España exactamente?
¿Qué celebramos en España exactamente?


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