Son varias las voces que han cargado en las últimas semanas contra el excesivo número de personas que cuentan con privilegios judiciales en nuestro país. Una cifra récord en Europa
Mientras que en países como Alemania, Reino Unido o EE.UU. los políticos y cargos públicos son juzgados por los mismos tribunales que al resto de ciudadanos de a pie, en España 10.000 personas gozan de un rango especial.
Del total de aforados, 2.300 son políticos, y la mitad de ellos
diputados autonómicos. No en vano, existen distintos grados de
aforamiento, siendo los políticos los que cuentan con mayor protección:
nunca podrán pasar por un tribunal ordinario mientras estén en el cargo.
Una situación muy alejada del panorama de Portugal e Italia donde sólo tiene esta protección judicial el presidente de la República. O de Francia,
donde gozan de ésta el presidente, el primer ministro y su Gobierno.
Pero especialmente representativo es el caso alemán, con cero personas
aforadas, y capaz de sentar al expresidente Christian Wulff en el banquillo
de un tribunal de Hannover por cohecho en 2012. Y finalmente fue la
sentencia de ese tribunal ordinario la que forzó la dimisión del
entonces presidente de Alemania.
La condición de aforado persigue dos objetivos: por un
lado, que la labor de los altos cargos no sea lastrada por maniobras
políticas; y por otro, que los tribunales ordinarios no sufran presiones
al juzgar a poderosos. Se trata de una serie de privilegios
procesales-penales que en otras legislaciones están contemplados dentro de la inmunidad parlamentaria, pero sin ser trasladable a otros grupos como jueces y funcionarios públicos. Salvo en los países anglosajones, la inmunidad parlamentaria es una figura relativamente universal.
La legislación de EE.UU. lleva al límite la idea británica de igualdad legal
Si cruzamos el charco, la legislación de EE.UU.
lleva al límite la idea británica de estricta igualdad legal. Desde el
presidente hasta el último juez, todos son procesados por tribunales
ordinarios. No obstante, nunca ha habido procesos penales contra un
presidente, puesto que Richard Nixon dimitió antes de que se materializara la acusación de obstrucción a la justicia en la investigación del escándalo Watergate.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR TU OPINION-THANKS FOR YOUR OPINION