Una imagen de los refugiados para la polémica
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Una grupo de refugiados caminaba, triste y cabizbajo, bajo la inclemente lluvia.
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Un fotógrafo captó la imagen del drama. Pero las redes no se quedaron ahí. Vieron algo más.
Si se observa con cierto detenimiento, y con un criterio algo crítico, la foto refleja también el machismo que destila la escena: una mujer cargada con sus tres hijos caminando rodeada por siete hombres con ‘las manos en los bolsillos’.
Los refugiados llegan con la cultura que han mamado en sus países de origen.
Al igual que ocurre en Occidente, aunque en menor medida, el machismo es parte de ella.
Una grupo de refugiados caminaba triste bajo la
inclemente lluvia. Un fotógrafo captó la imagen del drama. Pero muchos,
cuando la vieron, no se quedaron ahí. Quisieron ver algo más.
Esta foto, y los comentarios que suscita, refleja muy bien la tragedia,
la injusticia y los miedos tras la crisis migratoria que estamos
viviendo. Por supuesto, sería un error juzgar un problema complejo por
una sola imagen. Como toda imagen, no describe TODA la realidad, sino
una parte de la realidad. Pero, desde luego, sí puede animar a la reflexión y el debate. La foto de marras es esta.
A simple vista, parece una
instantánea como tantas otras que, por desgracia, copan las pantallas de
los ordenadores, televisión y papeles periódicos cada vez con más
frecuencia. Una observación más detenida, sobre todo de la mujer que
carga con tres niños rodeada de siete adultos varones, refleja eso… y mucho más. ¿Drama de personas indefensas? ¿Símbolo de una cultura machista que se adentra en Europa?
Hace unos meses, cuando aún no conocíamos muchas de las tragedias que hemos contemplado después, me preguntaba qué íbamos a hacer con los refugiados “cuando se acabara el buen rollo, la paciencia o el dinero”. No me faltaron las críticas y las acusaciones de ‘xenofobia’.
He dejado por escrito varias veces mi posición favorable a la inmigración,
pero eso no me impide prever lo evidente. A la vista está que los
políticos no han sabido contestar a la pregunta del millón: ¿ Qué debemos hacer con los refugiados?
No cerrar los ojos
El flujo migratorio no ha parado. No va a parar. En los últimos meses,
hos ha dejado imágenes tan vergonzosas como la del cuerpo del niño Aylán, muerto con solo dos años en las costas de Turquía. O la patada de la reportera húngara al sirio que llevaba un niño en brazos. O los golpes propinados por la policía fronteriza húngara y macedonia.
Pero en estos meses también hemos conocido los asaltos sexuales cometidos en Alemania en
plena Nochevieja, las agresiones a refugiados cristianos perpetradas
por gente de su misma condición, o la preocupante victoria de la
ultraderecha alemana en en varios estados federales.
Conviene observar esta imagen para recordar lo evidente: seguimos teniendo un problemón en nuestras fronteras.
Que sigue habiendo miles de personas desperdigadas por Europa en
búsqueda de una solución urgente que los europeos no alcanzamos a
brindar. Que las personas que vienen, además de necesidades básicas,
tienen que pasar por un periodo de adaptación cultural
que les resultará muy difícil de asumir.
Que una de las fronteras
mentales más complicadas que tendrán que atravesar los refugiados tiene
que ver con el concepto de la mujer y de la igualdad existente en países occidentales.
Repito: la solución a los problemas complejos no es simple. Pero no creo que cerrar los ojos al problema sea la mejor opción.


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