Por Mikel Arizaleta
En medio de tanto tambor y redoble
por las calles, de cristos crucificados, de dolorosas y capirotes
descalzos, de sermones en radios y televisiones, de procesiones del
dolor, de látigos y sangre… he encontrado un artículo sensato en Der
Spiegel de Georg Diez ofreciendo una explicación y que
me ha recordado, también a mí, un libro de Emmanuel Carrère, titulado Le
Royaume y que apareció en Anagrama como El reino. Dice el artículo de Georg Diez:
*
Un predicador mesiánico ambulante, que
anunciaba el “reino de dios”, tuvo que ser considerado por los romanos
como un opositor. ¿Y cómo un mensaje subversivo se trocó en un mensaje
del amor?
Las religiones monoteístas se asientan
en la violencia. Su fundamentación es: no debes tener otros dioses, yo
soy tu único dios. Por tanto este dios, que tanto desconfía del hombre,
que le prohíbe pensar, que permite a su pueblo vagar errante eternamente
por el desierto, este dios en cuyo nombre se asesina y degolla, este
dios, que se divierte malamente con Job y todavía le tilda de inútil en
comparación suya, este dios que inventa el pecado para así prometer el
perdón, este dios, que finalmente sacrifica a su hijo y predica el
amor…, por lo visto llega un momento en el que ya no se le cree más.
Este dios, que dice una vez y otra que
se enoja y se enfada, que como un niño mimado sólo él quiere reinar, que
no tolera a nadie a su vera que le haga sombra, tampoco a los hombres,
este dios hacia dentro exige obediencia y hacia fuera busca enemigos.
Son los enemigos quienes le legitiman: “¡eh, ved, necesitáis que os
proteja!”. Y así se encuentra dios en la guerra, no sólo en el Antiguo
Testamento –la Biblia termina como es conocido violenta e impetuosamente
en el Apocalipsis de Juan. “Y quien supere y cumpla mis mandatos hasta
el final, se dice, a ése le daré poder sobre los paganos y él los
apacentará con mano de hierro, y hará añicos de ellos cual ánforas de
barro, e igual que yo he recibido de mi padre quiero entregarle la
estrella de la mañana”
El mundo dividido en ellos y nosotros
La fe necesita de enemigos, es el medio
más antiguo de cualquier dominio, confiere sentido, mantiene unido, la
fe divide el mundo en un nosotros y los demás. La fe necesita de esta
desfiguración del mundo, necesita de un sistema de verdades, que exista
independientemente de las verdades de los demás o incluso de todos los
demás.
La fe, al menos originariamente,
necesita también de la increencia –y quien separa a la gente de esta
forma ése tal sí quiere que los hombres desconfíen entre sí, que se
odien, que se peleen.
La estabilidad del sistema de fe
monoteísta descansa y se basa en la inestabilidad del mundo: resulta una
paradoja que el hombre se haya inventado un dios para poner orden y a
través de él crear el desorden.
De muchas maneras, lo muestra ya el
Antiguo Testamento, se reflejan conflictos mundiales por motivos
religiosos; de muchas maneras, lo muestra la actualidad, el mundo
religioso produce conflictos bélicos. Y se da una escalada en cadena,
que se sustenta en la fe misma y recorre el mundo, el regalo de dios al
hombre fue el miedo y éste le agradeció con la sumisión y la
dependencia.
Jesús como amenaza
También Jesús forma parte de este
contexto, de este conglomerado guerrero, también Jesús fue un guerrero,
quizá un guerrero de la palabra, pero en cualquier caso amenaza lo
suficientemente grande para que los romanos lo ejecutaran. Un
“revolucionario celoso”, le denomina el científico americano-iraní de la
religión, Reza Aslan, en su libro sobre Jesús, es
claro que un predicador mesiánico ambulante, que predica el “reino de
dios”, automáticamente es visto y considerado como opositor de la
ocupación romana.
Pero éste no es el Jesús, que se celebra
en pascua, el Jesús terrorista. En la pascua se celebra un Jesús
aseado, liberado de su historia y de la historia de su tiempo, y con
ello liberado de la violencia que él representa y que brota de él.
El escritor francés Emmanuel Carrère en su fascinante libro, recién aparecido, “El reino de dios”,
describe cómo ocurrió que un mensaje de la amenaza y de la revolución
se convirtiera y trocara en un mensaje del amor y de la reconciliación.
Según Carrère todo comenzó con un
falseamiento de la verdad, se podría decir, con una mentira: los
evangelistas -que contaron, compactaron e inventaron la historia de
Jesús- determinaron presentar a Jesús, en contra de la verdad histórica,
“como opositor de la religión judía y no como opositor de la ocupación
romana”.
O dicho de otro modo: la invención del
cristianismo desde el espíritu del antisemitismo. La razón fue sencilla:
Un “Che Guevara”-Jesús, como Carrère le denomina, hubiera sido siempre
un impedimento al tratar de fundamentar una Iglesia sobre él. Que es lo
que especialmente quiso Pablo, para quienes, según Carrère y otros
muchos, es el verdadero fundador del cristianismo, ese Jesús pascual
marcado por la crucifixión y la resurrección. Es decir, Pablo en su
narración posterior del hecho buscó culpabilizar a otros de la muerte de
Jesús en la cruz, y encontró a los judíos, quienes habrían ejecutado al
judío Jesús.
El círculo del poder y de la violencia
Fue un golpe genial y taimado, ya que
“Jesús, que tres siglos antes fracasó como rey de los judíos, se
convirtió en rey de todos menos de los judíos”.
Y aquí se cierra el círculo del poder y
la violencia: El hombre Jesús, que quería dinamitar y echar abajo el
estado, porque lo rechazaba, se convirtió en el hombre que suministró la
religión al estado sobre la que fundar su poder.
Sigue siendo una historia torcida y
atravesada por la mecánica monoteísta de la exclusividad y del egoísmo
espiritual de ambos, de dios y de los cristianos; por parte de un dios,
que rabia y mata si hay alguien que le haga sombra, y por parte de los
creyentes, que se cabrean y matan si encuentran personas libres.
“Señor, compadécete de mí”, se escucha
en la radio, y se realza y ensalza el sufrimiento. Esta religión
necesita la muerte, celebra la muerte y promete algo a cambio: “Cristo
es mi vida, morir mi ganancia”.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
GRACIAS POR TU OPINION-THANKS FOR YOUR OPINION